Para una novela existe algo así como la velocidad crítica de lectura. Si le dedicas menos tiempo del marcado por un determinado umbral, al ir leyendo intentas aprehender la trama, pero sientes como la historia se te escapa entre los dedos como la arena en la playa.
Lo he notado muchas veces y con muchas novelas. Me acaba de ocurrir con El tercer hombre.
Graham Grene escribió esta novela breve como apoyo previo para un guión cinematográfico que le habían encargado. El resultado es una narración ágil y entretenida de apenas 120 páginas. Pero la historia es muy rica para tan pocas páginas. Quizá cumplió su objetivo pero, como novela, le falta desarrollo.
Estamos en la Viena de posguerra, dividida entre las potencias ganadoras. Holly Martins, periodista, llega a Viena reclamado por su amigo Harry Lime para un trabajo. Pero resulta que Harry ha muerto y Martins recorrerá Viena intentando deshacer el embrollo en torno a la muerte de su amigo.
Lo mejor de la novela es la recreación del ambiente vienés. Y los protagonistas, Martins y Lime, ambos interesantes y atractivos.
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viernes, 4 de noviembre de 2016
martes, 6 de agosto de 2013
La caída de los cuerpos, Maurice Druon
Tras terminar Las grandes familias y encontrar casualmente en la biblioteca las dos novelas que completan la trilogía, no pude evitar echarlas al bolso.
Acabo de terminar La caída de los cuerpos, continuación de LGM. Me ha parecido una novela soberbia, todavía mejor que LGM.
El tiempo corre inexorablemente y, en la novela, asistimos al hundimiento definitivo, ya vislumbrado en LGF, de La Monnerie y Schoudler, los patriarcas de las grandes familias cuyo devenir constituye la trilogía. Además asistimos al continuo ascenso, desde las medianías académicas hasta los salones que solo habitan los hombres de estado, del arribista Lachaume.
Esta es una novela triste, que pone ante nosotros, de manera magistral, el imparable proceso que convierte a un cuerpo y una mente jóvenes, sanos y capaces en algo progresivamente desconectado del mundo, aislado y vuelto sobre si mismo. Es emocionante, a la vez que muy triste, asistir a este proceso en la persona de los dos grandes hombres que protagonizan esta novela.
Además, leyendo la novela, tenía la sensavcón, constantemente, de que Druon nos estaba hablando de grandes cosas, de la vida, de la muerte y del vacio, utilizando para ello el devenir de sus personajes.
Acabo de terminar La caída de los cuerpos, continuación de LGM. Me ha parecido una novela soberbia, todavía mejor que LGM.
El tiempo corre inexorablemente y, en la novela, asistimos al hundimiento definitivo, ya vislumbrado en LGF, de La Monnerie y Schoudler, los patriarcas de las grandes familias cuyo devenir constituye la trilogía. Además asistimos al continuo ascenso, desde las medianías académicas hasta los salones que solo habitan los hombres de estado, del arribista Lachaume.
Esta es una novela triste, que pone ante nosotros, de manera magistral, el imparable proceso que convierte a un cuerpo y una mente jóvenes, sanos y capaces en algo progresivamente desconectado del mundo, aislado y vuelto sobre si mismo. Es emocionante, a la vez que muy triste, asistir a este proceso en la persona de los dos grandes hombres que protagonizan esta novela.
Además, leyendo la novela, tenía la sensavcón, constantemente, de que Druon nos estaba hablando de grandes cosas, de la vida, de la muerte y del vacio, utilizando para ello el devenir de sus personajes.

