Ya he escrito acerca de Zola y el naturalismo, aquí. Esta es la segunda novela del ciclo de los Rougon-Macquart.
Aristide Saccard es un próspero negociante llegado de la Provenza a París. Tan grande es su ambición como pequeños sus escrúpulos.
Su indisimulada intención es hacerse indecentemente rico especulando con terrenos y viviendas en el caos generado por la expansión experimentada en París a lo largo de el último tercio del sXIX.
Aristide se acaba de casar con Renné, bella, rica y joven, con el objetivo de consolidar sus fortuna. Además, tenemos a Maxime, joven apuesto, hijo del primer matrimonio de Aristide y, por tanto, hermanastro de Renne.
La novela se articula alrededor de dos ejes. El primero la relación de atracción, enfermiza, recíproca y equívoca, entre Renné y Maxime.
El segundo, las trapisondas de Saccard, para acumular y gastar dinero a manos llenas.
Al fondo del cuadro, la vida cínica y depravada de Renné y Maxime, dos hermosos animalillos, sin apenas conciencia ni remordimientos, recorriendo, solos o en compañía de sus amigotes, los tugurios de París, los bosques de Boulogne o las riveras del Sena.
Y más al fondo, la desaforada corrupción del sistema político, periodístico y financiero de la época.
Buena lectura para aquellos que parecen creer que la corrupción es un mal casi exclusivo de nuestra época y de nuestro país.
Otro elemento de interés, casi siempre presente en las novelas de Zola, es la tensión sexual, solo insinuada y siempre con palabras equívocas. tanto, que al lector de principios del sXXI, acostumbrado a la crudeza del lenguaje de nuestros días, le cuesta determinar con exactitud qué es lo que está ocurriendo.
Gran novela.
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sábado, 1 de septiembre de 2018
jueves, 20 de diciembre de 2012
La fortuna de los Rougon, Emile Zola
Zola pretende con sus novelas hacer una descripción objetiva de los tipos humanos que pueblan una determinada época histórica. En este caso, segunda mitad del XIX francés. De alguna manera, pretende hacer ciencia, pretende exponer a sus personajes a un microscopio 'literario' que plasme, para la posteridad, cómo son, como sienten, como se relacionan y, sobre todo, cuales son las miserias de sus personajes.
Este experimento científico-literario está formado por veinte novelas, la primera de las cuales es la que nos ocupa. Otras novelas de la serie son Germinal, Nana y La Taberna.
Para conseguir esto, Zola dedicaba grandes esfuerzos de documentación antes de escribir sus novelas. El resultado es que sus novelas tienen una gran capacidad para situarte ante un determinado marco espaciotemporal concreto y para conseguir que el lector habite, durante unos días, en el mismo entorno que están viviendo sus personajes. Para mi, sin duda, este es el mayor mérito de las novelas de Zola.
En la novela se narran los intentos desesperados de Pierre Rougon y su mujer, pequeños comerciantes de una ciudad de provincias, por alcanzar un mejor estatus económico y medrar socialmente. Pero no lo hacen a partir de trabajo y el talento, sino mediante el engaño, el juego sucio, el arribismo más despreciable, la traición a cualquier principio moral y la ambición ilimitada, todo ello aprovechando los desordenes sociales provocados por un golpe de estado.
En ocasiones, se acusa a Zola de desequilibrio en su naturalismo. Desequilibrio entre miserias y grandezas de sus protagonistas. Y es que, a veces, su regodeo en la desgracia, el crimen, la pobreza, la degeneración, la miseria, la envidia y demás defectos es excesivo y antinatural por desmedido. Especialmente, cuando Zola se ocupa de gente 'desfavorecida': prostitutas, delincuentes, alcohólicos,...
La novela me ha resultado de gran interés, pese a algunos pasajes un poco reiterativos en sus descripciones. En especial aquellos en los que se cuentan los encuentros entre Miette y Silvere.

