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miércoles, 8 de diciembre de 2021

Hitch-22, Christopher Hitchens

Christopher Hitchens fue un periodista-escritor-intelectual británico-estadounidense que vivió con intensidad la segunda mitad del siglo xx desde las trincheras de la extrema izquierda.

No hubo zona de conflicto que no visitara, personaje político de interés que no entrevistara y polémica ante la cual no tomara posición.

Este libro son unas memorias un tanto atípicas, ya que pasa por alto la mayoría de los asuntos personales, a la vez que dedica muchas páginas a asuntos que al autor le parecen especialmente importantes. Por ejemplo: el asunto de las armas de destrucción masiva y la guerra de Irak, la polémica acerca de Los versos satánicos y la fetua de Shalman Rusdhie. Y, por último, el judaísmo.


miércoles, 15 de julio de 2020

La noche quedó atrás, Jan Valtin

El verano va pasando y todavía no he leído nada digno de recordar, así que vuelvo a los clásicos. 

En este caso es un clásico un tanto especial: un clásico de la biografía política del siglo XX.

Jan Valtin, seudónimo de Richard Krebs, fue un comunista alemán, a sueldo de la Komintern desde los 18 años, que dedicó su vida a trabajar por la revolución proletaria a lo largo de los 20 y 30 del pasado siglo.

La noche quedó atrás es una biografía novelada de Valtin, valiosa por muchos motivos.

Uno. No conozco un testimonio más valioso a la hora de conocer el fanatismo político.

Dos. Tampoco se me ocurre una narración mejor para comprender la fuerza hipnótica que la idea comunista ha tenido y sigue teniendo para muchas personas.

Tres. Inmejorable, de la misma manera, para captar el totalitarismo de los métodos que el comunismo internacional ha utilizado y, allá donde puede, sigue utilizando.

La narración es intensa, apasionante, asombrosa. Se me acaban los adjetivos. Fue un éxito en EEUU cuando se publicó en los años 40. En España siempre ha pasado desapercibida. 

domingo, 30 de junio de 2019

Fin (Mi lucha: 6), Karl Ove Knausgard

Por fin llegó Fin. Por fin los de Anagrama se han dignado a publicar la sexta y última entrega de Mi Lucha. Las anteriores están reseñadas aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

Ya he escrito bastante sobre Knausgard y su lucha.

Primero repasaré los puntos débiles de esta sexta entrega.

En este sexto volumen, con más de 1000 páginas, sobra algún centenar de ellas. Los interminables excursos acerca de Hitler, o el apocalipsis, o la identidad, me han parecido infumables.

Además, gran parte de la novela se dedica a detallar los pormenores de los esfuerzos del autor por mantener la integridad de su obra a la vez que evita ofender o molestar a todas y cada una de las personas que aprecen como personajes en alguno de los 6 volúmenes, desde su pareja y su ex-pareja a familiares y amigos. Resulta un poco pesado.

Ahora, a por los puntos fuertes, que son de peso.

Los temas de Knausgard son los de siempre: la escritura, la soledad, la naturaleza, la paternidad... En este volumen se añade un especial interés por la familia y su capacidad para proporcionar identidad y servir de punto fijo en torno a al cual la vida pivota.

Como siempre, entre la banalidad y el hiperrealismo, desde un personalísimo punto de vista, entre la libertad absoluta y la la irresponsabilidad o el egoísmo patológico.

Sin duda, por resumir, Mi lucha ha resultado ser una de mis lecturas absolutamente imprescindibles. No del año o del lustro, sino de toda mi vida.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Años inolvidables, John Dos Passos

Ya en su vejez, Dos Passos escribió unas breves memorias selectivas en las que pasa revista a diferentes periodos de su vida.

Son unas memorias atípicas. Dos Passos apenas incide en su vida privada, pero nos permite acompañarle como espectadores privilegiados durante algunos periodos de su vida.

El libro es es un elogio de la vida, de las ganas de vivir y de los que saben vivir la vida. Siempre desde la autonomía personal y el grado necesario de exceso.

Innumerables personajes de fama, literatos principalmente, circulan por sus páginas: JR Jiménez, Valle-Inclán, Machado, Picasso, Hemingway, Scott Fitzgerald, Louis Aragon, Trisan tzara,.. son solo algunos de ellos.

Dos Passos apenas habla de su vida personal, ni siquiera de sus interpretaciones políticas de los importantísimos hechos en los que se ve involucrado más  o menos directamente: 1ª GM, Revolución rusa, gran depresión, 2ª República española, Guerra Civil española,... Y es una pena.

Admirable Dos Passos por varios motivos.

Por su ansia por viajar y conocer mundo, sea como sea y a cualquier precio: España, Francia, Italia, Rusia, Persia, Arabia, Siria,...

Por su búsqueda de la belleza: en la pintura, en la arquitectura, en la literatura, en Toledo o en Padua o en Damasco.

Por su visión positiva, humanista e ilustrada sobre el mundo y todos sus habitantes.

Entre otros.

Impagable retrato de Hemingway

lunes, 23 de octubre de 2017

Memorias de ultratumba, libros I-XII, Francois-René de Chateaubriand

Memorias de ultratumba. Las quería leer hace ya un tiempo. Me gustan las autobiografías y los grandes tochos. Memorias de ultratumba lo tiene todo.

Poco sabia de Francois-René de Chateaubriand. Noble francés, nacido en torno a 1870, dos décadas antes de que el mundo cambie para siempre.

Cuando estalla la revolución, Chateaubriand, monárquico y católico, huye al extranjero para salvar la vida. Desde allí, se alista en el ejercito de emigrados que
aliado con las grandes potencias restauradoras, intentará doblar la mano a la revolución.

Después pasa a norteamérica donde vagabundea y fantaseará con explorar el lejano norte y hacerse un hombre y un nombre descubriendo el paso del noroeste.

Más tarde, irá a Gran Bretaña. Allí, aunque empobrecido, sigue manteniendo relaciones con gente poderosa. No se le evitan las penurias pero si la caída definitiva.

Mientras tanto, René va haciendo sus pinitos literarios.

Ya con Napoleón retorna a Francia. El gran corso, prendado del talento del joven René, le encomienda una misión diplomática.

Más o menos hasta aquí el primer tomo de las memorias. Cubre los libros I-XII, apenas una cuarta parte de las 3600 páginas totales.

Supongo que continuaré, así que me reservo posteriores comentarios para sucesivos volúmenes.

viernes, 2 de junio de 2017

Tiene que llover (Mi lucha: 5), Karl Ove Knausgard

Sigo con Knausgard y su aventura-autobiografía-novela.

Su prosa directa, su sinceridad en ocasiones ofensiva, su fuerza y determinación, su orgullo y su necesidad de trascenderse y su romanticismo, me siguen atrapando como el primer día que lo leí.

En este volumen Knausgard se ocupa de los años que van, aproximadamente de los 20 a los 30. Su frustrante asistencia a una prestigiosa escuela de lectura, sus primeras relaciones de pareja, su difícil relación con su idolatrado hermano, su uso y abuso del alcohol como vía de escape a su insatisfacción eterna, sus relaciones con sus amigos y sobre todo, la tensión permanente de la creación de lateraria y el continuo sufrimiento de Karl Ove.


Los temas son, más o menos, los de siempre. El alcohol y su capacidad liberadora y catártica. Su hermano, su padre y las difíciles relaciones entre los varones de la familia. La inseguridad y soledad. El miedo al fracaso, la misantropía, la monomanía escrito-lectora, la música, la creación literaria, la emotividad desbordada, los constantes cambios de residencia, la lluvia, el cielo y el mar,...

Con este volumen se cierra el círculo. Además, se puede reabrir por donde se quiera.

Absolutamente recomendable, como cualquiera de los otros volúmenes.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Bailando en la oscuridad (Mi lucha: 4), Karl Ove Knausgard

Cuarta entrega. Tan buena como las anteriores.

Karl Ove acaba de terminar el bachillerato. En casa, las cosas se han complicado, ya que su padre se ha ido de casa con una mujer más joven. Karl Ove necesita coger aire y busca independencia. Necesita dinero para dedicarse a escribir.

En esas circunstancias se le ocurre ir al lejano norte, a dar clases en una pequeña escuela de un pequeño pueblo, allá donde se pueden ver el sol de media moche y las auroras boreales...

Total, que allí está Karl Ove, con 18 añitos recién cumplidos, dando clase a los hijos adolescentes de los pescadores del lugar, entre el fiordo y las montañas.

Karl Ove, en plena efervescencia sexual, se enamora de una chica tras otra y está ansioso por dejar atrás su pesada virginidad. Su voracidad vital le jugará malas pasadas y sus experiencias románticas y sexuales no serán buenas.

El alcohol está omnipresente. Karl Ove es un tipo cerrado, huidizo e inseguro. Por eso mismo, está enamorado de su otro yo, ese que sale a la luz cuando se emborracha.

Como siempre, no puedo menos que admirarme ante la fuerza de los impulsos vitales que mueven a Karl Ove: la escritura, la música y el deseo sexual.

No se como voy a hacer para esperar hasta que salgan los dos tomos de Mi lucha que faltan por salir en español...


viernes, 19 de agosto de 2016

La isla de la infancia (Mi lucha: 3), Karl Ove Knausgard

Formidable.

Quizá las anteriores entregas de Mi lucha son igual de buenas, pero poco a poco, vas conociendo más a Karl Ove, y la identificación es inevitable.

En este volumen es especialmente atractivo el papel de la naturaleza y los elementos atmosféricos. Constantemente el autor, introduce al bosque, los senderos, el arcoiris, la niebla, el viento, el sol y, sobre todos los elementos, la luz.

Nunca he leído una narración, desde el punto de vista de un niño, tan certera a la hora de enfocar sus temas importantes: su difícil relación con su difícil padre, la dificultad para acercarse a las chicas, la sensación de vida eterna por delante, el colegio y los amigos, la bicicleta como juguete y la libertad asociada,...

Y todo ello sin salir apenas de una isla noruega...

lunes, 15 de agosto de 2016

Un hombre enamorado (Mi lucha: 2), Karl Ove Knausgard

Vuelvo con Knausgard. Este volumen abarca sus años con Linda, su segunda pareja, y la infancia de sus hijos John, Heidi y Vanja.

Pese a lo que el título pueda indicar, en mi opinión, este volumen tiene más que ver con la paternidad que con el enamoramiento.

Y es que Karl Ove es un hombre diferente. Para él, es necesario disfrutar de un espacio propio, absolutamente confinado, sin contacto con el resto de seres humanos, en el que leer, pensar y, sobre todo, escribir. Pero, como todos sabemos, tres hijos pequeños y una situación económica no del todo desahogada, lo hacen imposible.

Como siempre, Karl Ove, nos coloca dentro de la escena. Con él vamos de paseo, cambiamos pañales, limpiamos la casa, robamos una hora de aislamiento para leer el periódico en un café, tomamos trenes, autobuses y taxis para visitar a los abuelos, asistimos a los curiosos eventos del mundo cultural nórdico, participamos en fiestas infantiles de cumpleaños,...

La vida de Knausgard es triste, aunque trufada de momentos de felicidad luminosa. El sabe lo que quiere: soledad, tiempo, libros, inspiración, posteridad. Pero su vida lo lleva por otro camino: paternidad, disputas conyugales, incomprensión, frustación. Y el se resigna, pero no por ello deja de sufrir.

Y, interesante, conforme avanza la narración, el paisaje y la naturaleza cobran peso: el frío, el sol, la playa, el bosque, el viento,...

Notable.

domingo, 31 de julio de 2016

La muerte del padre (Mi lucha: 1), Karl Ove Knausgard

Relectura. Me apetece retomar Mi Lucha.

Este primer tomo abarca, desde la adolescencia de Karl Ove, plena de música y alcohol, hasta la muerte de su padre, repentina y llena de alcohol.

Me remito a lo dicho en la reseña primera, con un par de añadidos.

Uno. Pocos libros como este para mostar la mirífica capacidad del alcohol para catalizar la siempre dificil apertura hacia los otros.

Para mi resultará inolvidable la historia de la abuela materna de Karl Ove. Tras la muerte de su hijo, al llegar a casa sus nietos, Karl Ove y Yngve, la vieja mujer parece en estado catatónico, enterrada en basura en su vieja casa. Al final, resulta que el aislamiento y la aparente senilidad no es tal, sino el resultado de la privación alcohólica. Una vez averiguado esto, tras la primera copa, se abren las compuertas anímicas, y abuela y nietos disfrutarán de una velada inolvidable.

Dos. Parafraseando a Leni Riefenstahl, Karl Ove Knausgard, en algún modo, representa el triunfo de la voluntad. Karl Ove, desde el principio, ha alcanzado el convencimiento de que su principal objetivo en la vida está en la escritura. Y, consecuente hasta límites patológicos, está decidido a renunciar a todo lo que sea necesario para conseguirlo.

Pero lo que busca no es la gloria, sino la trascendencia. Karl Ove necesita pasar a la historia, pero no por si mismo, sino por su escritura. Determinación en estado puro.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Relatos autobiográficos, Thomas Bernhard

Los últimos años me he aficionado a los relatos autobiográficos. Casi siempre, leer la autobiografía de alguien, es, en cierto modo, vivir esa vida. Ni siquiera es necesario tener un interés previo por el personaje en cuestión. Tan solo es necesario que el autobiografo escriba bien y tenga algo que contar. Lo demás viene solo.

Lees y lees, vas leyendo y leyendo, te metes en la piel del tipo al que lees, y cada una de sus reflexiones, ideas y sentimientos, adquieren una nueva textura, cada vez más real.

Acabo de leer los relatos autobiográficos del escritor austriaco Thomas Bernhard. Este escritor, muy valorado hoy en día, y encasillado cómo escritor de culto, adquirió cierta notoriedad solo con la publicación de estos relatos autobiográficos. Ciertamente, tienen un gran interés, aunque en ocasiones, puedan pecar de notable diletantismo. Pese a ello, y a otras características que dificultan su lectura, por ejemplo la ausencia de puntos y aparte, la presencia de incomprensibles pajas mentales en forma de soliloquío, la lectura es atractiva. A veces, adictiva e hipnótica.

Bernhard tuvo una vida complicada. El sufrimiento y la soledad ocupan un lugar importante en la vida de este escritor. Tanto que llama la atención que haya sido capaz de salir de ese pozo de tristeza y sufrimiento para convertirse en escritor de éxito. O igual no lo ha hecho y disfruta su fama desde la pena y el desconsuelo.

En cualquier caso, la lectura de El Origen, El sótano, El aliento, El frío y Un niño es muy recomendable.

domingo, 10 de agosto de 2014

El hombre es un lobo para el hombre, Janusz Bardach

Hay vidas y vidas. Algunas tienen más interés y otras menos. Pero pocas, pocas, como la de Janusz Bardach.

Estamos ante un relato autobiográfico absolutamente apasionante. Quizá sean necesarias algunas reservas, al considerar que el libro está escrito décadas después de la ocurrencia de los hechos narrados, a partir de recuerdos, sin notas o apuntes previos y en colaboración con una escritora profesional.

Janusch, nacido en Odesa y ciudadano polaco en el momento de la partición y reparto del país, acaba enrolado en el ejercito rojo. Lamentablemente, tras volcar, de manera involuntaria, un tanque, fue juzgado y condenado a muerte. Afortunadamente, un conocido de la familia, del NKVD, jugándose la vida, consigue conmutar la pena de Janus por diez años de trabajos forzados.

A continuación, Janusz es desplazado por toda Europa y Asia, a lo largo de varios meses, en un infernal viaje en tren, con pequeñas estadías en campos de tránsito. Por fín, recalará en Kolima, donde trabajará como forzado, de leñador, minero y enfermero.

Finalizada la guerra, es liberado y podrá reencontrarse con su hermano. El resto de la familia ha sido exterminado. Janusz consigue establacerse en Polonia y se convertirá, primero en médico, y posteriormente en catedrático y reputado cirujano plástico en los USA.

El relato es inolvidable, emotivo y entretenido.

Uno de los mejores testimonios del gulag. Sin duda.

La muerte del padre (Mi lucha: 1), Karl Ove Knausgard

Los relatos autobiográficos casi siempre despiertan mi interés. En este caso estamos en el primer volumen de una gran serie autobiográfica, titulada Mi lucha, y formada por seis volúmenes que ha convertido al Knausgard en un fenómeno literario.

Como casi todos los relatos autobiográficos, poco a poco va cogiendo pulso y, poco a poco, nos vamos identificando con el autor. No es necesario que al autor le ocurran grandes aventuras, solo es necesario que lo que ocurra esté bien contando y poco a poco iremos empatizando con el autor.

El titulo del volumen hace referencia al suceso más importante  de los que se narran en este volumen, que no es otro que la muerte del padre del autor. Este suceso es utilizado a modo de catalizador de diferentes recuerdos que, sin un orden temporal preciso, irán desplegándose.

El relato es adictivo, triste, luminoso en su tristeza y dolorosamente crudo. Soledad, incomunicación, alcoholismo y amor.

Volveremos a encontrarnos con Karl Ove.

martes, 24 de junio de 2014

Memorias, Albert Speer

Albert Speer, ministro de Armamento del IIIer Reich hasta la caída de Berlín, fue el único jerarca cercano a Hitler, no directamente vinculado con el partido Nazi. De hecho, Speer comenzó su carrera como arquitecto al servicio del gobierno. Solo más tarde, la especial sintonia entre Hitler, arquitecto frustrado, y Speer, arquitecto notable, colocó a éste en un lugar privilegiado desde el que pudo, gracias a sus innegables dotes técnicas y organizativas, ascender hasta la cúspide del organigrama Nazi.

Al final de la guerra Speer ocupó mucho espacio en los medios de comunicación por no hallarse demasiado lejos de la petición de disculpas, del arrepentimiento y del trabajo en favor de la reconstrucción de Alemania.

Sus memorias, escritas a lo largo de muchos años en la carcel de Spandau, son un testimonio de gran interés aunque debe ser puesto en entredicho en muchos aspectos.

El interés principal de los primeros capítulos está en su relato de las relaciones con Hitler. El fuhrer, apasionado de la arquitectura, quiere a Speer trabajando para él y para el Reich porque valora la capacidad del arquitecto para construir para la eternidad. Hitler estaba convencido de que la única manera eficaz que tienen los imperios de trascender su marco temporal es mediante la arquitectura. Y Speer era capaz de proporcionar ese tipo de monumentos neoclásicos, de dimensiones inhumanas, que provocaban en sus compatriotas una mezcla de pavor y admiración que era muy querida por Hitler.

Con el avance de la guerra, el foco de la narración se va desplazando hacia un retrato minucioso y detallado del día a día en las cercanías de Hitler y del funcionamiento del Gobierno del Reich.

Hacia el final de la guerra, la narración gana tono emotivo y se centra en los desencuentros entre Speer y Hitler y en los esfuerzos del primero por hacer valer sus decisiones, siempre orientadas hacia la eficacia técnica, y saboteadas por el leviatán de la burocracia nazi y a las decisiones, cada vez más alocadas e irreflexivas, del propio Fuhrer.

Las memorias concluyen con un relato del juicio en Nuremberg y la estancia de Speer en estancia en Spandau, con gastos pagados, por casi 20 años.

Llama la atención alguna ausencia. Por ejemplo, todo lo relativo a la Shoah. En cambio, merece el elogio el reconocimiento explicito de culpabilidad y cobardía moral que hace Speer cuando dice que
... en el fondo, los que me interrogan esperan que me justifique. Sin embargo, no tengo ninguna escusa...

jueves, 17 de enero de 2013

Autobiografía III (1944-1967), Bertrand Russell

Acabo de terminar la biografía de Russell. El tercer y último volumen me ha resultado un poco decepcionante a pesar de que el volumen abarca una época tan interesante como una buena parte de la guerra fría.

Russell dedicó los últimos decenios de su vida a trabajar en pro del desarme nuclear. De la lectura del texto se desprende que Russell creía posible que en cualquier momento un gran conflicto nuclear provocara el fin de la civilización tal y como la conocemos. Hoy en día, en tiempos en los que la preocupación se ha desplazado de la guerra nuclear al terrorismo yijadista, este punto de vista llama la atención, pero hay que recordar, que todavía a lo largo de los años ochenta, el invierno nuclear era una preocupación latente.

A estas alturas de la autobiografía, ha desaparecido completamente cualquier referencia a la vida personal de su protagonista, a las matemáticas o la filosofía y Russell ya no tiene vida académica. Para mí, este Russsell, sin duda, es menos interesante. No puedo evitar pensar en las similitudes entre el Russell de los años 50 y 60 del siglo pasado y el Chomsky de las últimas dos décadas. En cuanto a su prestigio intelectual, en cuanto a su comprometido activismo político e, incluso, a sus puntos de vista políticos.

Además, el texto gira en torno al trabajo y movilizaciones de Russell y sus organizaciones amigas en favor del desarme nuclear, y pasa de puntillas sobre los hechos políticos relevantes que provocaban esas manifestaciones. El resultado es que para un lector normal resulta muy difícil contextualizar la narración.

En mi opinión el texto es una colección de reflexiones, con interés solo para los estudiosos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Autobiografía II (1914-1944), Bertrand Russell

La segunda parte de la autobiografía cubre la primera guerra mundial, el periodo de entreguerras y la segunda guerra mundial.

Me han parecido de mucho interés los años de la gran guerra en los que Russell continuó desempeñando el papel de reformador social, con una gran visibilidad pública. En estos días centró su foco en la no intervención de Gran Bretaña en la guerra. Es apasionante leer las desventuras de Russell y cómo, poco a poco, fue convirtiéndose, para la mayor parte de la sociedad, en un proscrito, en un tipo indecente, en una persona cuya sola presencia contaminaba un acto o desprestigiaba una institución. Si algo es admirable en Russell es su despreocupación a la hora de crearse enemigos de todos los tipos y colores.

Finalmente, la campaña de la no intervención le costó muchas libras y algún mes de cárcel. También es divertido leer cómo Russell era feliz en la cárcel: le permitían leer y escribir y, además, estaba libre de visitas e interrupciones. ¡ Qué más quería él!.

Después vienen los años veinte y sus viajes a Rusia primero, donde desde el principio se queja de la falta de libertad de los bolcheviques, y a China después, dónde permanece un tiempo dando clases.

Continuamente me asombra la capacidad que tenía Russell de escribir acerca de cualquier tema. Me pregunto lo siguiente: ya se que era un gran filósofo y un gran matemático, pero ¿que tipo de osadía intelectual es necesaria para ponerse a escribir libros sobre educación infantil o sobre cualquier otro tema que se le pasara por la cabeza?.

El asunto de la educación y los niños también le interesó grandemente y tiene interés el asunto de su escuela 'experimental'. Russell estaba convencido de que las escuelas tradicionales coartaban el desarrollo de gran parte de las capacidades de los niños. Por tanto, no se le ocurrió otra cosa que montar una pequeña escuela, Telegraph House, en medio del páramo, a la que asistían sus hijos y los hijos de algunos de los vecinos de la zona. En esta escuela Russell intentó poner en práctica sus ideas renovadoras (libertad disciplinada y creativa) acerca de la educación, pero el resultado difícilmente pudo ser peor: los niños se peleaban, los maestros no seguian las directrices de Russell, los padres no pagaban las cuotas, la relaciones personales en la familia Russell se estropearon y, por si esto fuera poco, la ruina económica de la escuela. Y es que Russell era de todo menos un hombre práctico.

Tardaré en olvidar la imagen de Russell trabajando en la torre de Telegraph House, rodeado de ventanas, cielo, sol y páramos y colinas por los cuatro puntos cardinales.

Los años treinta y el inicio de la segunda guerra pasan bastante desapercibidos en su autobiografía y Russell les dedica poca atención. Son años dedicados a dar clases, cada semestre en un sitio diferente, ya que, por sus ideas políticas y sociales (en cuanto a la libertad, al sexo, a la guerra, a la religión,...) era dificil, para cualquier institución contratarle, pese a su prestigio intelectual.

Estos años fueron años de dificultades económicas, ya que los ingresos por su trabajo no eran constantes y sus libros no siempre le reportaban los ingresos esperados.

Las cartas agrupadas en este volumen, en general tienen mayor interés que en el caso del primer libro.

Y sin darme apenas cuenta, ya estamos en la segunda guerra mundíal y Russell se ha convertido en un extraño sexuagenario.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Autobiografía I (1872-1914), Bertrand Russell

Hace tiempo que tenía interés en leer la autobiografía de Russell.

Sin duda, Russell fue unos de los intelectuales más brillantes y polifacéticos de su siglo, pero no era eso lo que me motivaba a leer su biografía. El motivo que me hizo atractivo a el personaje fue saberlo capaz de dedicar diez años de su vida a escribir un libro sobre los fundamentos de las matemáticas que, desde que fue escrito, habrá sido comprado por pocos miles de pesonas, habrá sido leído por pocos cientos y habrá sido comprendido por pocas decenas. Estoy hablando de sus Principia Mathematica.

Por fin me he puesto a ello. He encontrado una decente edición de Edhasa. Se echa en falta una buena anotación, ya que sin las correspondientes notas, es mucho de lo contado en el libro lo que se pierde para un lector normal.

El texto fue escrito a finales de la década de los 60 del sigo XX, cuando el autor psaba de los 80 años de edad. Por ello o quizá porque Russell no mantuvo un diario, el texto sabe a poco al lector. Además, el intento de complementar dicho con una buena colección de cartas, no suple esa ausencia. Al menos en este primer tomo

El primer tomo cubre el periodo de tiempo que va desde su nacimiento, en 1872, hasta el inicio de la primera guerra mundial.

Russell nace en un lugar y en un tiempo en que, todavía, la cultura clásica era un elemento del paisaje tan sólido como las colinas o los páramos británicos. Palidezco de envidia a leer cualquier texto que se refiera a épocas y lugares como esos: lugares en los que lo único que había que hacer era alimentarse correctamente, pasear por los páramos y los acantilados bajo la lluvia, el viento y el sol, pasar las horas en la biblioteca leyendo a los clásicos, uno tras otro, y discutir con los contemporáneos de lo divino y lo humano frente a la chimenea con una copa de coñac en la mano.

De este primer tomo resulta de interés el primer contacto de Russell con las matemáticas, su estancia en Cambrigde, su primer matrimonio y su batalla con los Principia. También es de destacar la valentia de Russell a la hora de exponer al público sus sentimientos más íntimos y sus opiniones, por incómodas que estas pudieran resultar.