viernes, 11 de marzo de 2016
Pureza, Jonathan Franzen
En mi opinión, ni en Libertad, ni en Pureza, Franzen brilla a la misma altura que en Las correcciones. En Las correcciones estamos ante una gran historia que se despliega ante ti de una manera tan coherente que, ahora mismo, no recuerdo si la estructura narrativa es tan compleja como en libertad o pureza. Porque si comparten estructura, en Las correcciones, el objetivo de inmersión está plenamente conseguido. En Pureza y Libertad, no.
Eso no quiere decir que las historias que cuenta Pureza no sean interesantes. Ni que no estén bien escritas. De hecho Pureza es una colección de pequeñas novelas, en las que los diferentes protagonistas cobran diferente importancia, y que se integran en un marco más amplio, pero, como ya he dicho, la integración no es total y el esfuerzo del lector por mantener los cabos que le permitan llenar estos vacíos temporales y espaciales, es grande. Quizá demasiado.
En resumen, una novela muy ambiciosa, escrita con oficio, pero que quizá pide demasiado al lector.
sábado, 27 de febrero de 2016
Libertad, Jonathan Franzen
Gran novela edificada sobre el triángulo, amoroso, sexual y vital formado por Richard, músico atractivo y amoral, Patty, exdeportista depresiva y oscilante, y Walter, activista y progresista a muerte.
Las novelas de Franzen, como las grandes novelas, no va de nada. Franzen nos coloca en un entorno geográfico y temporal, y tras dotar de espíritu vital a sus protagonistas, los deja evolucionar ante nuestros ojos. Leyendo su novela y viviendo junto a sus protagonistas durante 800 páginas, además de disfrutar su muy agradable estilo, nos hacemos más sabios.
Sabios porque leer una novela ambiciosa y perfectamente acabada es lo más cerca que estaremos de vivir vidas que no son las nuestras.
Hay algo de Dostoievski en la capacidad de Franzen de plasmar sobre el papel la introspección de sus personajes.
Franzen nos mete en la vida de los Berglund, a ratos desagradable, a ratos incómoda, siempre interesante.
domingo, 14 de febrero de 2016
Las correcciones, Jonathan Franzen
Alfred, jubilado, con parkinson, dominante e insatisfecho.
Enid, su esposa, a la que la envidia y su obsesión por las apariencias la hacen muy infeliz.
Gary, el hijo mayor, enredado en un matrimonio tóxico con Caroline y en una paternidad no menos tóxica con Jonah, Caleb y Aaaron, disfrutando de dinero, prestigio y posición. Su deseo de dominio y su odio le amargan la existencia.
Nadine, la hija mediana, cocinera de éxito, aunque su inestabilidad afectiva la hace ir a la deriva. Pese a ello, es el único núcleo estabilizador de la familia.
Chip, inmaduro, aventurero, inconstante, adorado por su padre e incomprendido por el resto de la familia.
Estos son los personajes.
Y el tema? La obsesión por las correcciones domina, pero hay algo más. Quizá el sentimiento de fracaso y un cierto nihilismo rodeado de éxito profesional y financiero.
Y tristeza, mucha tristeza. Y un estilo narrativo, divertido y ágil. Y un sentido del humor muy irónico. Mejor que irónico, mordaz.
Lúcida y dramática aproximación al Parkinson. Es inevitable sufrir con Alfred ese viaje hacia la nada.
Y por aquí y por allá, elementos propios de norteamérica: la dispersión familiar, la dificultad para afrontar jubilaciones y gastos médicos, adicciones, el vecindario y su importancia, al vida en las flatcities, la correccion politica,...
Novela grande, grande, grande..

