miércoles, 15 de septiembre de 2021
viernes, 9 de julio de 2021
Espía y traidor, Ben Macintyre
Ben Macintyre es un periodista que se dedica a contar historias relacionadas con el mundo del espionaje en la guerra fría. Y lo hace muy bien.
En este caso Macintyre nos cuenta la historia de Oleg Gordievski, miembro del KGB que estuvo espiando para los británicos durante 15 años.
La historia, de por si muy interesante, está narrada con brío novelístico y sólidamente documentada.
Gordievski, miembro de la KGB desde los primeros 60, como diplomático que era, obligado a viajar por occidente, poco a poco va apreciando que el paraíso socialista no es tal. Y a partir de la construcción del muro de Berlín y de la destrucción de la primavera de Praga su decepción con el régimen soviético va transformándose en franca enemistad ideológica. Hasta tal punto que Oleg toma una decisión que, él sabe como pocos, le puede costar la vida: espiar para el MI6.
El caso de Gordievski resulta especialmente interesante porque fue, aparentemente, un espía ideológicamente puro, sin intereses venales tan frecuentes en su oficio.
También resulta interesante porque al trabajar principalmente en los últimos 70 y primeros 80 su caso está muy bien documentado y podemos conocer la relevancia de la información que Gordievski hizo llegar desde su privilegiada atalaya, la jefatura de estación en Londres, hasta la mesa de Margaret Thatcher.
De hecho, sabemos que la información pasada por Gordievski sirvió para desactivar crisis muy serias entre GB y la URSS y para fortalecer la posición negociadora de Thatcher en negociaciones cruciales.
Y por si el interés político o histórico fuera poco, los últimos capítulos, en los que se cuenta la huida de Gordievski a occidente en el maletero de un coche a través de la frontera Finlandesa se leen como un buen thriller.
Que más se puede pedir ¡¡¡
martes, 29 de junio de 2021
Juan Belmonte, matador de toros, Manuel Chaves Nogales
jueves, 10 de junio de 2021
El maestro Juan Martínez, que estuvo allí, Manuel Chaves Nogales
Conocí a Chaves Nogales a través de un formidable libro de crónicas acerca de nuestra guerra civil (aquí). Me aficioné a él. Y ahora he leído esta divertida historia.
Juan Martínez es un gitano burgalés con mucho arte para el flamenco. Y estamos en los primeros años del siglo XX.
Juan se enamora de una gitanilla, la Sole, a la que rapta y con la que huye a París. Allí, los Martínez actuan en cabaretes y se ganan bien la vida gracias al talento de Juan.
Pero poco a poco la vida se va complicando en Paris, así que los Martínez van cambiando de destino, siempre a la búsqueda de lugares en los que el arte flamenco sea valorado. Primero Turquía, luego Rusia.
Y estando en Rusia llega 1917 y estalla la mundial. A partir de aquí todo serán aventuras siempre dramáticas y siempre narradas con maestría y sentido del humor, entre Petrogrado y Moscú.
Los Martínez no se meten en política, pero Juan deja traslucir un cierto desprecio por los bolcheviques. Allí donde éstos aparecen, la gente desaparece de las calles mientras las colas, el desabastecimiento y el hambre se extienden por doquier. Mientras cierran los teatros y cabaretes la guardia roja abusa de su autoridad de manera arbitraría. Por no hablar de la tristeza que despierta ver como en cuestión de días una ciudad burguesa, hermosa, llena de fiestas, teatros y conciertos se convierte en una ciudad oscura y triste, en la que da miedo salir a la calle.
Por ser justos, Juan tampoco ahorra críticas a la brutalidad de los blancos.
Al poco, los Martínez, intentando salir de Rusia, irán hacia el sur. Primero Kiev, luego Odesa. Allí, sufrirán la guerra civil más que en ningún sitio, porque los blancos y los rojos, se laternarán en sucesivos avances y retrocesos durante los 6 años de guerra civil.
En definitiva, una buena lectura para aquel que todavía tenga una visión romántica de lo que es una revolución.
viernes, 12 de julio de 2019
Voces de Chernobil, Svetlana Alexiévich
Me remito a lo que escribí en aquel momento acerca del singular camino elegido por la periodista bielorusa para abordar la realidad.
En aquel caso Afganistán. En este caso Chernobil. Igual de interesante. Igual de emotivo. Igual de impactante.
En relación a Chernobil, tan de moda ahora por la serie homónima, llama la atención que algunos puntos de vista, a mi juicio sorprendentes, son expresados con reiteración por los protagonistas.
Por ejemplo, su convencimiento de pertenecer a un gran país, un gran país que saldría victorioso, como siempre lo había hecho.
Por ejemplo su orgullo y su compromiso con el estado soviético. No con Rusia, sino con el comunismo y con el estado soviético.
Por ejemplo su estrecha vinculación con la tierra, el paso de las estaciones, los animales y las plantas y, por supuesto, los muertos.
lunes, 22 de enero de 2018
El motel del voyeur, Gay Talese
Y El motel del voyeur es un buen ejemplo de Nuevo Periodismo. Gerald Foos, norteamericano, en la cuarentena, se pone en contacto con Talese y le cuenta que se ha comprado un motel, con la intención de instalar dispositivos que le permitan espiar a sus clientes de manera cómoda y segura.
Talese acepta una invitación de Foos, se acerca al motel, comprueba la autenticidad de la historia, e inaugura una relación con Foos, principalmente epistolar, que durará más de 30 años.
A lo largo de estos 30 años, Talese irá recibiendo los diarios de las observaciones que Foos, a veces en compañía de su esposa, hace desde su desván.
Y Talese nos cuenta esta historia, intercalando sus observaciones, fragmentos textuales de los diarios de Foos, entrevistas con Foos y otros elementos.
Recientemente, se ha sabido que la historia de Foos podía ser parcialmente falsa. Esto afecta a la credibilidad de Foos y, por supuesto, a la de Talese, un tipo con gran prestigio y ya en el ocaso de su carrera.
Por tanto, instauradas dudas sobre la veracidad, queda el relato. Interesante, divertido y revelador de como somos las personas, aquí allí y en cualquier otro lugar.
Llama la atención las pretensiones de fino analista de las complejidades del alma humana que el tal Foos destilaba. Cuando, a lo más, era un voyeur de libro. Con ínfulas, eso sí.
sábado, 29 de abril de 2017
Siria: revolución, sectarismo y yihad, Ignacio Álvarez-Ossorio
El libro me ha parecido flojo. Meramente descriptivo. Te explica qué está ocurriendo en Siria pero sion apenas explicar el origen del conflicto ni el papel de sus principales actores.
miércoles, 27 de julio de 2016
A sangre y fuego, Manuel Chaves Nogales
Chaves Nogales, demócrata liberal, se ve obligado a abandonar España en el 37 y, tras un periplo por Francia e Inglaterra, un cáncer de Estómago acaba con él en el 44.
Solo recientemente sus obras has despertado el interés y la admiración que se merecen.
No era fácil ser republicano, liberal y demócrata en la España de los pasados 30. Aquí está el auténtico valor de Chaves Nogales. En su proximidad política con el bando republicano, en su equidistancia frente a los excesos de rojos y nacionales y en su cercanía y compasión hacia las víctimas de ambos bandos.
A sangre y fuego, una de sus obras más conocidas, es una recopilación de relatos sobre la guerra civil. Los relatos desbordan fanatismo y locura, pero también piedad por las victimas y su sufrimiento.
La narrativa, cuento o novela, nos entretiene. Pero si esa fuera su única utilidad no se habría convertido en una de las manifestaciones artísticas más importantes para los seres humanos. Además, cuando está bien hecha, nos facilita un acceso a porciones de la realidad histórica. Y ese acceso, si bien menos riguroso que el proporcionado por un ensayo o una obra de divulgación, puede ser tan vívido que nos proporcione conocimiento auténtico.
lunes, 13 de junio de 2016
Los muchachos de zinc,Svetlana Alexievich
En su momento no me interesó. Pero el otro día, buscando gasolina literaria, me topé con uno de sus libros, sobre la movida de Afganistán y, por algún motivo, éste me interesó.
Acabo de terminarlo. Este libro me ha provocado un impacto emocional profundo. No es que no supiera que terrible es la guerra, cualquier guerra, pero el libro me ha proporcionado una comprensión diferente del asunto. Diferente por ser de otro tipo, más emotiva, no por ser una comprensión más profunda.
Los libros de Alexievich son mosaicos. Sus teselas son monólogos, normalmente breves, a cargo de diversos protagonistas de los hechos que el libro ilumina. Los monólogos, en este caso, se han extraído de entrevistas, presenciales o telefónicas, mantenidas por la autora, a lo largo de años, con los protagonistas.
El resultado es muy emotivo y cercano al lector. En mi opinión, una parte importante de la potencia del texto descansa en la especial técnica entrevistadora usada por Alexievich. La periodista se acerca al protagonista, se gana su confianza y le invita a contar su historia. El resultado, en muchas ocasiones, es algo parecido a la rotura de un dique. La historia, macerada a lo largo de años, fluye de manera convincente, y a veces inconexa, pero siempre con fuerza.
Muy recomendable.
lunes, 1 de junio de 2015
Hacia rutas salvajes, Jon Krakauer
Chris McCandless era un joven inteligente, estudioso y de buena familia, fascinado por la naturaleza y la literatura. Tal fascinación le llevó a un estado de exaltación y pérdida de contacto con la realidad que le supuso la muerte. No sabemos en que grado, quizá voluntaria.
El libro consiste en una investigación/recreación de los últimos años de vida del tal Chris. Jon Krakauer nos lleva de viaje por los EEUU, siguiendo los pasos de Chris, hablando con gente que lo conoció, intentando comprender como alguien como Chris pudo jugarse la vida de una manera tan absurda y acabar perdiéndola. También se plantea la idea de si Chris, en realidad, quiso suicidarse.
Según nos cuenta Jon, Chris pasó los últimos años de su vida viajando por los EEUU, a salto de mata, estableciéndose brevemente en diferentes lugares hasta que conseguía dinero para continuar su viaje durante unos meses. Allí donde se detenía, conseguía ganarse el cariño e incluso la admiración de aquellas personas con las que tenía contacto. Generalmente sus empleadores o algún trotamundos con el que compartía ruta.
Llama la atención el poderoso influjo que tenía sobre Chris la literatura, especialmente la literatura naturalista/libertaria de Thoreau o Emerson.
Tras varios años de viajes por terrenos más o menos cómodos, Chris se adentró en tierras salvajes de verdad, Alaska, donde acabará muriendo de hambre en las ruinas de un autobús desvencijado.
lunes, 1 de diciembre de 2014
No easy day, Mark Owen
Para dar un poco más de peso a la historia se va trenzando, capítulo a capítulo, la preparación de esta intervención con la historia personal del autor como miembro de los SEAL.
Resulta de interés el propio relato, desde el interior, sobre el trabajo de un cuerpo de operaciones especiales.
Por otro lado, el relato personal de Owen, en cuanto a sus vivencias, sus pensamientos y sus reflexiones, resulta muy pobre. No ya por que esté mal escrito, sino por el escaso interés que consigue despertar en el lector. Quizá haya sido necesario así para poder publicar el libro y satisfacer a los censores.
En cualquier caso, lo que podría haber sido la parte más interesante del libro, resulta absolutamente plana.
lunes, 27 de octubre de 2014
Limonov, Emmanuel Carrere
lunes, 18 de agosto de 2014
Viaje al futuro del imperio, Robert Kaplan
Kaplan es un tipo interesante. Al leer sus libros da la impresión de que hace un esfuerzo notable de documentación y estudio. Además, leyendo a Kaplan, concluimos que es un amante de la historia y aunque no es historiador, tiene un conocimiento importante de la historia, la economia, y la sociología de las zonas
objeto de su atención. Si a esto añadimos su interés por el análisis y la reflexión y la curiosidad propia de un periodista de raza, el resultado suele ser de interés.
En este caso, superadas las primeras 300 páginas, me ha dado la impresión de que el análisis se repetía y no avanzaba. Además, no acaba de quedar clara su tesis.
Aún así, interesante.
domingo, 17 de marzo de 2013
Historias de Nueva York, Enric González
Este libro es breve y se lee con facilidad. González nos permite recorrer con él las calles de Nueva York a la vez que nos cuenta lo que a él le parece de interés: a veces dónde comer la mejor hamburguesa, o la historia de los Mets y de los Yankees , o sus desventuras a la busca de apartamento en Manhattan.
Las urbanizaciones de casas iguales para gente igual que piensa igual generan ignorancia y paranoia.
El texto siempre resulta entretenido, irónico y amable para el lector, aunque es poco lo que se saca en forma de sugerencias o ideas para la visita.
En mi opinión, el libro adolece de falta de solidez.
viernes, 15 de marzo de 2013
Ventanas de Manhattan, Antonio Muñoz Molina
El académico Muñoz Molina vive a caballo entre Madrid y Nueva York. Para él, la escritura es una necesidad fisiológica más, igual que parece serlo la música o la lectura. Así que haciendo virtud de la necesidad, aprovechó algunos de sus primeros viajes para escribir una serie de crónicas/retratos de la gran manzana. Esos relatos han quedado recogidos en este libro, Ventanas de Manhattan.Ataqué el libro buscando en él una peculiar guía de viajes que me permitiera preparar el viaje a NY. Sin duda, el libro es otra cosa. Es más una colección desordenada de impresiones que la ciudad y sus gentes provocan en el autor que una relación de lugares que ver o de cosas que hacer.
Tras la lectura, no puedo menos que envidiar el conocimiento, el gusto y la pasión que Muñoz Molina pone en la música. No es que sea mayor que el que pone en la literatura pero, en cierto modo, yo no ando escaso de gusto y pasión por los libros. Es un placer leerle perorar sobre Haydn, Cole Porter o George Gershwin. Es un placer raro, y muy especial, el que se obtiene de leer o escuchar a alguien que sabe de algo que tu no sabes pero que te gustaría saber. Realmente no es un saber, es más un moverse en el mundo, una cierta actitud vital.
El libro deja un regusto de amor por el aprendizaje, la exploración y el disfrute de cualquier forma de conocimiento o de experiencia artística. Y algunas escenas perdurarán en mi memoria, como Muñoz Molina asomado a la ventana viendo ensayar, a través de dos cristales y algún centenar de metros, a un quinteto de viento en la Juilliard School. O a Muñoz Molina perderse en el interior de uno de esos bares de Hopper.











