Tercera lectura de una de mis novelas favoritas.
Esta novela tiene fama de difícil. Ciertamente, lo es.
¿De que va? El tiempo, la enfermedad y la muerte. Pese a ello, no es una novela triste ni aburrida.
Hans Castorp, joven ingeniero, vástago de cualquier familia burguesa de cualquier ciudad hanseática, acaba de terminar sus estudios. Ha decidido tomarse unas semanas libres y aprovecharlas para visitar a su primo, Joachim Ziemssen, internado en un sanatorio para tuberculosos en Davos.
Inexplicablemente, para Hans y para el lector, nuestro héroe se verá cautivo del ambiente reinante 'allá arriba' y permanecerá durante dos años alejado de 'allá abajo'.
En ese tiempo, su primo sanará, volverá a enfermar y morirá. Mientras, Castorp enfermará, sanará y se enamorará platónicamente de Clawdia Chauchat.
Estamos ante una novela de aprendizaje, lo que los alemanes llaman Bildungsroman. A lo largo de sus mil páginas, seguiremos de cerca las andanzas de nuestro héroe y seremos testigos de su evolución sentimental e intelectual.
A lo largo de la novela, Naphta, jesuita radical y totalitario, y Settembrini, humanista libertario lucharán encarnizadamente por el alma del héroe mediante discusiones, a ratos interesantes, a ratos pedantes y aburridas.
Grandísima novela.
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viernes, 12 de junio de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
Los Buddenbrooks, Thomas Mann
Los Buddenbrook es una novela absolutamente maravillosa. También lo es La montaña mágica, pero allí, el esfuerzo requerido al lector es muy notable. Aquí, todo es placer.
Estoy escribiendo esto varios meses después de finalizar la lectura, pero todavía me parece estar en el salón de la vieja casa de los Buddenbrook, escuchando al pequeño hanno ejecutar sus arpegios al piano, al borde del éxtasis.
Es solo un ejemplo. La cuestión es que la narración nos permite comprender sin esfuerzo y con gran disfrute, como era la burguesía europea del siglo XIX y como era la vida en una ciudad hanseática.
Asistimos, desde un lugar privilegiado, a la madurez y, luego, al declive de la familia Buddenbrook. Lo hacemos a través de las peripecias vitales de cada uno de sus miembros.
Intento analizar el estilo narrativo de Thomas Mann. No se como lo hace, pero lo cierto es que tengo la sensación de haber acompañado a todos y cada uno de los Buddenbrook a lo largo de sus aventuras. Supongo que el genio es algo parecido a esto.
Absolutamente recomendable. Para tutilimondi.
Estoy escribiendo esto varios meses después de finalizar la lectura, pero todavía me parece estar en el salón de la vieja casa de los Buddenbrook, escuchando al pequeño hanno ejecutar sus arpegios al piano, al borde del éxtasis.
Es solo un ejemplo. La cuestión es que la narración nos permite comprender sin esfuerzo y con gran disfrute, como era la burguesía europea del siglo XIX y como era la vida en una ciudad hanseática.
Asistimos, desde un lugar privilegiado, a la madurez y, luego, al declive de la familia Buddenbrook. Lo hacemos a través de las peripecias vitales de cada uno de sus miembros.
Intento analizar el estilo narrativo de Thomas Mann. No se como lo hace, pero lo cierto es que tengo la sensación de haber acompañado a todos y cada uno de los Buddenbrook a lo largo de sus aventuras. Supongo que el genio es algo parecido a esto.
Absolutamente recomendable. Para tutilimondi.
martes, 17 de marzo de 2015
Muerte en Venecia, Thomas Mann
Pocas veces una novela tan breve me ha parecido tan grande.
Gustav Aschenbach, académico, soltero, devoto a una vida de sacrificio y trabajo, en medio de una crisis existencial viaja a Venecia en busca de descanso.
Allí, se enamorará de un joven turista polaco, Tadzio, que será su perdición.
Novela compleja, llena de símbolos, rica en interpretaciones. A pesar de ello de fácil lectura.
Aproximación a la homosexualidad y la pederastia de exquisita sensibilidad.
Gustav Aschenbach, académico, soltero, devoto a una vida de sacrificio y trabajo, en medio de una crisis existencial viaja a Venecia en busca de descanso.
Allí, se enamorará de un joven turista polaco, Tadzio, que será su perdición.
Novela compleja, llena de símbolos, rica en interpretaciones. A pesar de ello de fácil lectura.
Aproximación a la homosexualidad y la pederastia de exquisita sensibilidad.
miércoles, 5 de enero de 2011
La montaña mágica, Thomas Mann
Acabo de releer una de las grandes novelas del siglo (pasado): La montaña mágica.
En su día, hace 7 u 8 años, la leí casi entera, y aunque guardo muy buen recuerdo, no llegué a terminarla.
La he leído a lo largo de estas navidades y he disfrutado del libro muchísimo. Hans Castorp, el sanatorio y el clima creado en la novela me parecen algunas de las más grandes creaciones literarias que conozco.
La historia, es bien sabido, comienza cuando Hans, joven ingeniero perteneciente a la burguesía industrial hanseática, aprovecha unas vacaciones para hacer una, breve en principio, visita a su primo en el sanatorio donde este convalece a causa de una enfermedad respiratoria.
En la novela pasan pocas cosas. En realidad, casi ninguna. ¿Donde está, pues, el interés y la capacidad adictiva de la novela? Sin duda en en la progresiva disolución de Hans en la vida del sanatorio. De modo un poco Kafkiano, el viejo Hans desaparece, y aparece un nuevo Hans, con otra actitud hacia la vida, más vital, pero también más reflexiva espiritual e introvertida. Podríamos decir que el sanatorio imprime carácter.
Es fantástico el relato de la vida de Hans en el sanatorio y de sus importantísimos ritos: el paseo, la comida, las visitas medicas, los reposos al aire libre,...
Impecable la descripción del clima que reina en el sanatorio. No encuentro adjetivos para describirlo. Los que me vienen a la mente son morboso y lujurioso, pero no estoy seguro de que sean los adecuados.
Absolutamente maravillosa la visita del cónsul Tiennapel, tío de Hans. No menos maravillosa la escena de la tormenta de nieve.
Y todo ello trufado de reflexiones y discusiones acerca de las grandes cuestiones: el tiempo, el amor, el progreso, la guerra, la enfermedad, la filosofía, ...
Absoluta e ineludiblemente recomendable.
En su día, hace 7 u 8 años, la leí casi entera, y aunque guardo muy buen recuerdo, no llegué a terminarla.
La he leído a lo largo de estas navidades y he disfrutado del libro muchísimo. Hans Castorp, el sanatorio y el clima creado en la novela me parecen algunas de las más grandes creaciones literarias que conozco.
La historia, es bien sabido, comienza cuando Hans, joven ingeniero perteneciente a la burguesía industrial hanseática, aprovecha unas vacaciones para hacer una, breve en principio, visita a su primo en el sanatorio donde este convalece a causa de una enfermedad respiratoria.
En la novela pasan pocas cosas. En realidad, casi ninguna. ¿Donde está, pues, el interés y la capacidad adictiva de la novela? Sin duda en en la progresiva disolución de Hans en la vida del sanatorio. De modo un poco Kafkiano, el viejo Hans desaparece, y aparece un nuevo Hans, con otra actitud hacia la vida, más vital, pero también más reflexiva espiritual e introvertida. Podríamos decir que el sanatorio imprime carácter.
Es fantástico el relato de la vida de Hans en el sanatorio y de sus importantísimos ritos: el paseo, la comida, las visitas medicas, los reposos al aire libre,...
Impecable la descripción del clima que reina en el sanatorio. No encuentro adjetivos para describirlo. Los que me vienen a la mente son morboso y lujurioso, pero no estoy seguro de que sean los adecuados.
Absolutamente maravillosa la visita del cónsul Tiennapel, tío de Hans. No menos maravillosa la escena de la tormenta de nieve.
Y todo ello trufado de reflexiones y discusiones acerca de las grandes cuestiones: el tiempo, el amor, el progreso, la guerra, la enfermedad, la filosofía, ...
Absoluta e ineludiblemente recomendable.


