Mostrando entradas con la etiqueta 1954. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1954. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de junio de 2014

El rumor de la montaña, Yasunari Kawabata

Casi por casualidad, gracias a mi característica indecisión, me encuentro con El rumor de la montaña entre las manos.

Kawabata, el autor de esta novela, junto con Mishima y Murakami son los tres autores japoneses más conocidos en occidente, por encima de Oé, pese a su nobel.

El rumor de la montaña es un relato que obedece a lo que un no experto podía asociar a la literatura japonesa anterior a Murakami: lentitud, sensibilidad, inacción, ceremonia, ...

El argumento de la novela es sencillo. Tan sencillo que no hay tal. La intención de Kawabata es mostrar cómo Shingo, el protagonista de la narración, percibe el mundo y cómo se relaciona con su disfuncional familia. Para ello, no es necesario que nada ocurra. Solo es necesario describir, de la manera más precisa y económica posible las percepciones y sensaciones de Shingo a lo largo de su anodina y extraña convivencia con su mujer Yasuko, su hijo Shuichi, su hija Fusako y su nuera Kikuko.

Shingo, ya anciano, se siente un ajeno al mundo mientras su hijo Shuichi, amoral y cínico, su hija Fusako, vencida y doblegada por la vida, y su mujer Yasuko, tan difuminada que parece no existir, le acompañan en un merodeo tan triste como desesperanzado por los recovecos de la senectud.

La nota de color, de esperanza y de fulgor vital aparece en la especial relación de Shingo con su nuera Kikuko. Es esta relación la única que aporta belleza y sensualidad a la historia, de una manera tan elíptica como sugerente.

domingo, 10 de abril de 2011

El camino hacia Marx, Arthur Koestler

Siguiendo con Koestler. El camino hacia Marx.

Aquí el autor nos cuenta su huida a una comuna comunista en Jerusalén, su vuelta al periodismo en París y su posterior abandono y su nueva huida, en este caso a la URSS.

la visión de Koestler del totalitarismo comunista es de especial valor, ya que lo ha conocido desde dentro.

Koestler ha sido un comunista fanático y convencido, que ha visto la luz, ha sido capaz de mirar hacia fuera y de salir de la secta.