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jueves, 17 de julio de 2014

La gata sobre el tejado de Zinc

Breve e interesante obra de teatro del gran Tennessee Wiliams. En pocas páginas el autor es capaz de mostrarnos algún que otro personaje memorable y de enfrentarnos con el egoismo y la hipocresia, dos de los rasgos más tristemente característicos de nuestra especie.

La obra nos coloca, durante unas pocas horas, en la mansión de un rico plantador sureño próximo a la muerte. Mientras, uno de sus hijos, Brick, por el que el padre siente devoción, ajeno a todo, se deja llevar por la abulia y el alcohol. El otro hijo, Gopher, quizá manipulado por su esposa Edith, hace lo posible por influir en el padre a la hora de hacer testamento.

Resulta asombrosa la hipocresía y naturalidad con la que los seres humanos somos capaces de desenvolvernos aún en las horas más tristes y con las todas las necesidades satisfechas.

Memorabe Brick, devastado por el alcohol pero atractivo en su irresistible indiferencia.

Memorable el padre, altivo, orgulloso y dominante hasta los albores de la muerte.

Inevitable pensar en el gran Paul Newman mientras las páginas desfilan.

jueves, 15 de mayo de 2014

El americano tranquilo, Graham Greene

Poco a poco intento volver a la novela, porque la vida sin literatura no es vida.

Un poco por casualidad me topo con esta famosa novela del no menos famoso escritor Graham Greene. Famoso no se si por sus numerosas novelas llevadas al cine, si por su sobrada capacidad para escribir obras de interés para el público o si por sus personales veleidades religiosas.

La cuestión es que la novela, quizá la primera que leo de Greene o, al menos, la primera en muchos años, me ha gustado.

El americano tranquilo nos cuenta la historia de Fowler, periodista británico cínico y decreído, de Pyle, norteamericano tan idealista como peligroso, y de Phuong, joven vietnamita de la que ambos, sucesivamenete y en ocasiones, simultaneamente, estarán enamorados.

Aunque el amor, el desamor y el abandono son el punto de
partida de la historia, la novela trata sobre la inocencia y el idealismo y sobre su contrapunto, el cinismo más descarnado.

Greene se encuentra cómodo en la descripción de los recovecos morales de los seres humanos, quizá gracias a su azarosa relación con la fe religiosa , y eso hace que el relato tenga interés pero sin caer en la exploración rigurosa de las vivencias interiores de sus protagonistas.

Además, Greene es un maestro en la evocación de ambientes y la descripción  de personas y lugares. Si a todo lo anterior añadimos el interés intrínseco del marco político y geográfico, resulta una novela amena y de gran interés.