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miércoles, 2 de septiembre de 2020

Manuel Vázquez Montalbán, Los Mares del Sur

Hace unos años ya leí una novela de Carvalho: Asesinato en el comité central. Me gustó, pero me pareció un poco demodé.

Ahora acabo de leer Los mares del sur. Me ha gustado bastante más. 

Una historia policiaca que es casi lo de menos. Lo de más es un maravilloso retrato de la Barcelona de los años 80. Al parecer, incomparablemente más abierta, canalla y disfrutable que la actual.

Y el retrato de dos grandes personajes: el propio Carvalho y Biscúter, su fámulo.

Y un maravilloso clima de desinhibición disfrute y carpe diem.

sábado, 1 de junio de 2019

La gente de Smiley, John Le Carré

Con esta novela finaliza la Trilogía de Karla: el duelo entre Smiley y Karla, capo de los servicios secretos soviéticos.

Esta novela es más corta que las otras dos. También más ágil y con una trama más sencilla. Yo la he disfrutado más que las dos entregas anteriores.

Casualmente llegan al Circus noticias según las cuales, desde el centro de Moscú, se está elaborando una leyenda que permitirá a una joven rusa, de identidad desconocida, hacerse pasar fuera de Rusia por una emigrada.

Dado que esta leyenda se está creando utilizando recursos al margen de los cauces habituales, Smiley llegará  a la conclusión de que esta leyenda servirá para el desarrollo de una operación de extraordinaria importancia y de alguna manera vinculada con Karla.

Pero corren extraños tiempos para el Circus. Los políticos al mando desean un perfil bajo. Nada de operaciones comprometidas. Y en el Circus se intuye que tienen delante una oportunidad que no deben dejar escapar.

La solución no será otra que encargar a Smiley, ya jubilado y desligado oficialmente del Circus, liderar una operación, apoyada de manera informal por Toby Esterhase y sus faroleros.

Gran novela.

jueves, 1 de agosto de 2013

La gente de Smiley, John Le carré

El agente Smiley aparece en ocho de las novelas de John Le Carré. De ellas, en cinco, tiene un papel relevante y, en estas cinco, hay tres que forman algo semejante a una serie o trilogía: El topo (1974), El honorable colegial (1977) y La gente de Smiley (1979).

Acabo de leer esta última, que da fin a la trilogía. De las tres, es en ésta en la que George Smiley cobra un mayor protagonismo y, por tanto, es en esta novela en la que podemos conocer con más profundidad a este personaje, la mayor creación literaria de la novela de espionaje.

En esta novela, concluye la caza de Karla, jefe de los espias soviéticos e imagen especular de Smiley al otro lado del telón de acero. Cobrar esta pieza de caza mayor permitirá a Smiley, si no lo había conseguido ya, convertirse en un mito y maestro para espías y aspirantes a espía.

A lo largo de la narración, seremos la sombra de Smiley y le acompañaremos, tanto en apasionantes investigaciones como en emocionantes y peligrosos trabajos de campo.
La grandeza de Smiley está en su astucia, su humanidad, su discrección y su humildad. Smiley es tan atractivo porque, como enseguida queda claro, es un perdedor y eso siempre le hace atractivo. Es un perdedor, porque a pesar de su indudable pericia profesional, a la devoción de sus colaboradores y al respeto de sus enemigos, en su vida personal no es capaz de retener a su lado a su amada Ann. Además, como buen perdedor, tampoco es capaz de romper amarras y de liberarse de la pesada carga que le supone su constante añoranza.

La trama, compleja como siempre. La narración, ágil y eficaz. Los diálogos siempre notable y, en ocasiones, como en el decisivo interrogatorio de Grigoriev, magistrales.

martes, 28 de mayo de 2013

Las tribulaciones de Wilt, Tom Sharpe

Segunda novela de la serie de Wilt. En cierto modo, comparte con la primera novela de la serie virtudes y, quizá, algún defecto.

En mi opinión, lo más grande de esta novela, igual que de la anterior y quizá de las posteriores, es la genialidad, como creación literaria, del delicioso personaje de Henry Wilt. Su mordacidad, su capacidad para el sarcasmo y su habilidad para confundir y desorientar a cualquier representante del genero humano que se le aproxime lo hacen un personaje realmente divertido.

Su esposa, Eva, con su visión ridículamente alternativa y grotescamente moderna de la existencia, potencia la capacidad de Wilt para plantear situaciones insoportablemente estúpidas.

En esta novela nos encontramos con el matrimonio Wilt, acompañado de sus encantadoras y diabólicas cuatrillizas, que, gracias al incomprensible ascenso a jefe de estudisos de su politécnico de Henry, ha ascendido notablemente en la escala social.

Mientras tanto, Henry y Eva, siguen con sus paranoias particulares y, sin saber como, se encuentran envueltos en un delirante secuestro llevado a cabo por un comando terrorista-nihilista-anarquista.

En mi opinión, la novela acierta cuando sigue el discurrir de los pensamientos y sentimienentos de Wilt y nos hace partícipe de la dura crítica al sistema educativo norteamericano y a la hipocresia social de esa gran nación. Pero la novela falla cuando dedica más de la mitad al desarrollo y la conclusión del secuestro citado, que no tiene entidad suficiente para sostener la novela.