Continuación de El club de los canallas.
Han pasado 25 años y el autor nos tiene que poner al corriente de lo sucedido en ellos. Coe elige una estructura narrativa original pero un tanto confusa: sitúa a dos personajes secundarios en el presente y utiliza sus recuerdos para sostener el desarrollo de los diferentes acontecimientos ocurridos, enlazando unos con otros por medio de las vivencias de los personajes.
Estamos en los años de Blair, la guerra de Irak y la tercera vía al laborismo.
Creo que Coe pensaba concluir la historia aquí. De ahí el título. Y también de ahí ciertos hechos tan sorprendentes como improbables que, de alguna manera, cierran la malla tendida alrededor de Benjamin, Paul, Doug, Philip y los demás.
Como las otras novelas de Coe, un buen retrato de la Inglaterra de sus años. Muy entretenido.
Quizá podría decirse que la abundancia de personajes secundarios importantes para el desarrollo de la trama y lo confuso de sus relaciones introduce cierta incertidumbre en el desarrollo de la historia en la mente del lector.
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miércoles, 5 de febrero de 2020
El club de los canallas, Jonathan Coe
Esta es la novela que lanzó a la fama a Jonathan Coe, allá por 2001.
Benjamin, Doug y Philip están en sus últimos años de colegio. Pero su colegio no es un colegio normal. Es el King William, un colegio privado al que acuden los hijos de aquellos que son alguien en Birmingham.
En el King William ser delegado de clase es el máximo honor que un estudiante puede tener. Allí, los profesores de literatura invitan a sus alumnos a tomar el té en su casa. En el King William, nada es más cool que pertenecer al consejo de redacción del periódico escolar.
La novela es muy entretenida y está escrita con sentido del humor. A la vez, tiene una lectura más seria que te permite echar un vistazo a la Inglaterra previa a la Thatcher: el IRA, las bombas, los sindicatos como actor
político de primer nivel y las huelgas paralizando el país.
Benjamin, Doug y Philip están en sus últimos años de colegio. Pero su colegio no es un colegio normal. Es el King William, un colegio privado al que acuden los hijos de aquellos que son alguien en Birmingham.
En el King William ser delegado de clase es el máximo honor que un estudiante puede tener. Allí, los profesores de literatura invitan a sus alumnos a tomar el té en su casa. En el King William, nada es más cool que pertenecer al consejo de redacción del periódico escolar.
La novela es muy entretenida y está escrita con sentido del humor. A la vez, tiene una lectura más seria que te permite echar un vistazo a la Inglaterra previa a la Thatcher: el IRA, las bombas, los sindicatos como actor
político de primer nivel y las huelgas paralizando el país.
jueves, 30 de enero de 2020
El corazón de Inglaterra, Jonathan Coe
Jonathan Coe es un novelista británico hasta hace unos meses poco conocido en España. Había escrito bastantes novelas, pero solo dos de ellas habían tenido cierto éxito: El club de los canallas, sobre los años de Thatcher, y El circulo cerrado, sobre los años de Blair. Pero el brexit es un temazo tal que, aunque falte perspectiva, los escritores british se empiezan a animar a escribir sobre él.
El corazón de Inglaterra es una novela coral, satírica, cínica y muy divertida. Coe retoma algunos de los personajes de sus novelas anteriores y construye un colección amplia de seres humanos, unidos por algún tipo de relación familiar, social o sexual. Después, los coloca en el tablero, les da un poco de impulso, y los pone a jugar.
El tablero no es otro que la Inglaterra de la última década. Lo mejor de la novela, que se lee con gran disfrute, es que muestra de manera verosímil el abismo político que se está abriendo entre diferentes grupos humanos, sociales, y económicos en todo occidente. Por supuesto, en cada país con su sabor particular. En el Reino Unido, este sabor es el sabor del brexit.
En algún momento de la novela, uno de sus protagonistas reconoce estar convirtiéndose en un adicto a la indignación. Y es que en cierto modo, todo el mundo cree tener motivos para estar ofendido o indignado. Y el que no lo cree, poco a poco se harta de ver a los demás indignarse u ofenderse con autentica devoción, y acaba ofendiéndose por simpatía, ya que, aunque no tenga muchos motivos, está seguro de tener más que los que constantemente se están ofendiendo.
Desde la izquierda, ya lo sabemos, los recortes, la precariedad, la destrucción del estado del bienestar... nada nuevo.
Lo original de la novela es es reflejo especular de la indignación izquierda. Es decir, la indignación derecha: la corrección política, la hiperprotección de las minorias, la sensación de abandono de los que no pertenecen a ninguna de las categorías de oprimidos, los burócratas al timón de la Unión Europea pervertiendo sus objetivos y, por último, la constatación de que la esencia de Gran Bretaña, sea eso lo que fuere, está desapareciendo.
El corazón de Inglaterra es una novela coral, satírica, cínica y muy divertida. Coe retoma algunos de los personajes de sus novelas anteriores y construye un colección amplia de seres humanos, unidos por algún tipo de relación familiar, social o sexual. Después, los coloca en el tablero, les da un poco de impulso, y los pone a jugar.
El tablero no es otro que la Inglaterra de la última década. Lo mejor de la novela, que se lee con gran disfrute, es que muestra de manera verosímil el abismo político que se está abriendo entre diferentes grupos humanos, sociales, y económicos en todo occidente. Por supuesto, en cada país con su sabor particular. En el Reino Unido, este sabor es el sabor del brexit.
En algún momento de la novela, uno de sus protagonistas reconoce estar convirtiéndose en un adicto a la indignación. Y es que en cierto modo, todo el mundo cree tener motivos para estar ofendido o indignado. Y el que no lo cree, poco a poco se harta de ver a los demás indignarse u ofenderse con autentica devoción, y acaba ofendiéndose por simpatía, ya que, aunque no tenga muchos motivos, está seguro de tener más que los que constantemente se están ofendiendo.
Desde la izquierda, ya lo sabemos, los recortes, la precariedad, la destrucción del estado del bienestar... nada nuevo.
Lo original de la novela es es reflejo especular de la indignación izquierda. Es decir, la indignación derecha: la corrección política, la hiperprotección de las minorias, la sensación de abandono de los que no pertenecen a ninguna de las categorías de oprimidos, los burócratas al timón de la Unión Europea pervertiendo sus objetivos y, por último, la constatación de que la esencia de Gran Bretaña, sea eso lo que fuere, está desapareciendo.


