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viernes, 28 de agosto de 2020

Crimen y castigo, Fiodor Dostoyevski

Me abruma la responsabilidad. Que decir de un clásico entre los clásicos.

No me enrollaré. Lo he disfrutado mucho.

Como es bien sabido, Raskolnikov asesina a la vieja usurera. A partir de ahí, acompañamos al protagonista en su proceso de sedimentación psicológica de lo ocurrido.

Cuatro novelas en una.

La primera, el folletín de Dunia, hermana de Raskolnikov, Svidrigailov, Sonia y el propio Raskolnikov.

La segunda, la novela policiaca de Raskolnikov y Porfiri Petrovich, al cargo de la investigación del asesinato de la usurera.

La tercera, la novela realista que nos muestra la vida en San Petersburgo a mediados del siglo XIX.

Y la cuarta, la filosófica que gira alrededor del superhombre nietzscheano.


viernes, 12 de julio de 2019

Voces de Chernobil, Svetlana Alexiévich

Hace un tiempo leí Los muchachos de zinc, de la recientemente nobelizada Alexiévich.

Me remito a lo que escribí en aquel momento acerca del singular camino elegido por la periodista bielorusa para abordar la realidad.

En aquel caso Afganistán. En este caso Chernobil. Igual de interesante. Igual de emotivo. Igual de impactante.

En relación a Chernobil, tan de moda ahora por la serie homónima, llama la atención que algunos puntos de vista, a mi juicio sorprendentes, son expresados con reiteración por los protagonistas.

Por ejemplo, su convencimiento de pertenecer a un gran país, un gran país que saldría victorioso, como  siempre lo había hecho.

Por ejemplo su orgullo y su compromiso con el estado soviético. No con Rusia, sino con el comunismo y con el estado soviético.

Por ejemplo su estrecha vinculación con la tierra, el paso de las estaciones, los animales y las plantas y, por supuesto, los muertos.

lunes, 17 de junio de 2019

Agosto de 1914, Alekxandr Solzhenitsyn

Otra novela del nobel Solzhenitsyn. Agosto 1914 es el inicio de una trilogía que comienza con la primera guerra mundial, continua con la revolución bolchevique y finaliza con la guerra civil rusa.

Lamentablemente, la 2ª y la 3ª parte de la trilogía son difíciles de encontrar en español, así que me contentaré con la 1ª.

Agosto 1914 es una novela bélica de principio a fin. Tanto que, en ocasiones, su autor parece albergar un interés más documental que literario.

La guerra acaba de comenzar y los ejercitos rusos penetran en Prusia oriental con intención de sorprender y derrotar con rapidez a los ejércitos alemanes.  Aunque las fuerzas movilizadas son muchas, la ineficacia y poca pericia técnica del ejercito ruso, especialmente en lo concerniente a comunicaciones, lo conducirá a una derrota rápida, primero en Tannenberg y después en los lagos Masurianos.

Dado los gigantescos espacios que abarca el frente, la dificultad de los transportes de tropas y de aprovisionamiento, y de las comunicaciones, el alto mando ruso no conoce con precisión la situación de dicho frente. Y allí será enviado un alto oficial del estado mayor, Vorotyntsev, con ordenes de recorrer el frente, entrevistarse con los oficiales al mando de los diferentes agrupamientos de tropas y transmitir una imagen fiel de lo que acontece en el frente al gran duque Nicolás, comandante supremo de las tropas rusas.

Pero la novela deambula por los meandros del del frente, acompañando a los oficiales, y también a las tropas, en su día a día, desde lo más prosaico, la búsqueda de alimentos y agua, a lo más épico, las acciones bélicas. Éstas son llevadas a cabo, a menudo, en medio de un sorprendente desconocimiento de lo que está ocurriendo alrededor y de lo que cada pequeño o gran combate  supondrá  para el destino final de la batalla y de la guerra.

No está de más mencionar que estamos hablando de casi 400.000 hombres movilizados en un frente de más de 200 km.

La novela es interesante, y despierta el interés pos su continuación.

martes, 11 de junio de 2019

Un día en la vida de Iván Denisovich, Aleksandr Solzhenitsyn

Solzhenitsyn, nobelizado en 1970, es uno de los grandes escritores soviéticos. Grande en Rusia y, sobretodo, grande en occidente.

Es uno de esos ejemplos en los que resulta difícil separar el mérito puramente literario del mérito cívico, político o democrático.

Y es que Solzhenitsyn, tras pasar por algún campo de trabajo después de la segunda guerra mundial, fue el primer escritor ruso en dar a conocer, en toda su criminal plenitud, los horrores del gulag. Como consecuencia de ello fue perseguido y desterrado. Posteriormente, paso por EEUU y volvió a Rusia.

Esta su primera novela y en ella intenta retratar, de un modo alejado de lo morboso, casi ligero, la vida en un campo de trabajo.

Hay que tener en cuneta que otras grandes obras acerca del gulag o los campos nazis, como las de Primo Levi o las de Jorge Semprún, todavía no habían sido publicadas o eran apenas conocidas. Por ello, el impacto de Un día en la vida... fue muy grande.

Y todavía mayor lo sería el de Archipiélago gulag.

En cuanto a la obra en si misma, su mayor valor, probablemente reside en su carácter casi documental y en el intento intensamente desdramatizador llevado a cabo por Solzhenitsyn.

En medio de penurias inimaginables, Shukhov, alter ego del autor, mantiene su dignidad  a salvo, a costa de un notable esfuerzo de la voluntad.

domingo, 31 de diciembre de 2017

La hija del capitán, Alexander Pushkin

Retomo mi viejo plan. Los clásicos siempre soportan bien una 2ª lectura. Y una 3ª. Y una 4ª...

La novela de mi interés, salvo excepciones (Austen , Swift y poco más...) comienza en el s. XIX con los románticos.

Y entre los románticos, mención especial para los rusos. Así que comienzo con Pushkin y su La hija del capitán.

La novela no me ha convencido mucho. Una entretenida novela de aventuras.

Piotr es enviado por su padre a hacer el servicio militar a la otra punta de Rusia. En este caso, al Caucaso. Allí, en la fortaleza gobernada por el capitán Mironov, Piotr se enamorará perdidamente de María.

Al poco, aparecen las tropas del rebelde Pugachov y atacan la fortaleza. A partir de aquí aventuras varias y un final feliz. Tormentas de nieve, combates, duelos, fiebres, declaraciones de amor, guillotinas y bodas.

Novela romántica en varios aspectos. La actitud valiente, desinteresada y orgullosa del protagonista. LA poderosa presencia de los paisajes desolados y los entornos geográficamente lejanos y/o exóticos.

lunes, 13 de junio de 2016

Los muchachos de zinc,Svetlana Alexievich

El premio Nobel del año pasado fue a parar a Svetlana Alexievich, periodista bielorusa.

En su momento no me interesó. Pero el otro día, buscando gasolina literaria, me topé con uno de sus libros, sobre la movida de Afganistán y, por algún motivo, éste me interesó.

Acabo de terminarlo. Este libro me ha provocado un impacto emocional profundo. No es que no supiera que terrible es la guerra, cualquier guerra, pero el libro me ha proporcionado una comprensión diferente del asunto. Diferente por ser de otro tipo, más emotiva, no por ser una comprensión más profunda.

Los libros de Alexievich son mosaicos. Sus teselas son monólogos, normalmente breves, a cargo de diversos protagonistas de los hechos que el libro ilumina. Los monólogos, en este caso, se han extraído de entrevistas, presenciales o telefónicas, mantenidas por la autora, a lo largo de años, con los protagonistas.

El resultado es muy emotivo y cercano al lector. En mi opinión, una parte importante de la potencia del texto descansa en la especial técnica entrevistadora usada por Alexievich. La periodista se acerca al protagonista, se gana su confianza y le invita a contar su historia. El resultado, en muchas ocasiones, es algo parecido a la rotura de un dique. La historia, macerada a lo largo de años, fluye de manera convincente, y a veces inconexa, pero siempre con fuerza.

Muy recomendable.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Eugenio Oneguín, Aleksandr Pushkin

Esta obra, aunque una de las grandes joyas de la literatura rusa, no es muy conocida en occidente. En parte, quizá, por la homérica dificultad que supone traducir Eugenio Óneguin a cualquier lengua. Y es que estamos ante el poco habitual especimen literario denominado novela en verso. La narración de Pushkin es tan emotiva que a su autor le pareció que la vulgar prosa era un contenedor demasiado equlibrado para mostrar todo la desmesura con la que Oneguin se mueve en la vida.

El argumento no es especialmente interesante: joven héroe conoce a joven del lindo sexo, joven del lindo sexo se ofrece a joven héroe, joven del lindo sexo es rechazada, joven héroe ofende a prometida de su amigo, joven héroe y amigo se baten en duelo, amigo muerto por joven héroe, joven héroe abandona la cuidad y huye al campo, joven héroe regresa tras largos años, joven héroe conoce en fiesta a bella señora, joven héroe reconoce a antigua joven del lindo sexo en actual bella señora, joven héroe es rechazado por bella señora. Y fin de la novela.

La novela es breve, bella y se lee con facilidad, pese a lo que su aroma a élite intelectual pueda sugerirnos. Me ha resultado especialmente valiosa la introducción que acompaña la obra en la edición de Cátedra. Es esta introducción, además de contextualizar la novela, se hace un esfuerzo muy notable por informar al lector del desafío filológico que supone verter Oneguin a cualquier lengua diferente a la rusa.

martes, 3 de septiembre de 2013

La hija del capitán, Aleksandr Pushkin

Acabo de releer esta novela corta de Pushkin que nos cuenta las aventuras de un soldado ruso, enamorado de hija del capitán de una guarnición rusa en los confines del imperio.

La aventura de desarrolla en el s. XVIII, en tiempos de la revuelta del cosaco Pugachov. Pushkin tenía la aspiración de imitar a su admirado Walter Scott y convertir La hija del capitán en una gran  novela historica.

En mi opinion, la novela no alcanza nunca la fuerza, el interés do la emoción de, por poner un ejemplo, Ivanhoe. En ningún momento tenemos la sensación de estar leyendo algo más que una entretenida novelita de aventuras.

Lo más destacable, en mi opinión, es la atmósfera de frontera límite frente a los bárbaros y la dureza de la vida de guarnición que Pushkin sí consigue transmitir. A veces, me parecía estar leyendo El desierto de los tártaros. También me ha gustado el protagonismo que la naturaleza y  la geografía tienen en la novela.