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viernes, 1 de febrero de 2019

La balada del norte, Alfonso Zapico


Hay que estar muy seguro de tus fuerzas para abordar un proyecto tan difícil, arriesgado y polémico como La balada del norte en los tiempos que corren. En torno a pocos acontecimientos del pasado reciente de España se percibe tanta polarización como en torno a la insurrección asturiana del 34: revolución popular para unos y golpe de estado para otros. Lo mismo se puede decir respecto
al final del episodio: represión brutal para unos, restablecimiento del orden constitucional para otros.

El historietista asturiano Zapico se ha atrevido, y en forma de novela gráfica en tres hermosos tomos, inconclusa todavía.

Bonito dibujo en blanco y negro. Pero le falta literatura. Y sí, ya se que no es una novela, que es una novela gráfica. Aún así, creo que Zapico hace descansar la historia en demasía sobre el elemento gráfico.

Y en cuanto al enfoque histórico, aunque no lo conozco apenas, parece huir de maniqueísmos fáciles. Ya veremos el desenlace en el tercer tomo, todavía no publicado.

sábado, 29 de julio de 2017

La chica del tren, Paula Hawkins

Puro blockbuster.

Como siempre, en verano apetece más leer algo ligero y adictivo. Vi la cubierta de este libro y me llamó la atención.

Un pequeño juego de engaños alrededor de un par de asesinatos.

Se lee rápido y con interés. La idea es original.

Poco más. No todos los veranos es posible dar con una joya del entretenimiento como Soy Pilgrim. Si así fuera, el mundo sería un lugar todavía más agradable.

martes, 2 de mayo de 2017

El espía inglés, Daniel Silva

Pocas cosas me hacen disfrutar más que un buen thriller literario.

Por desgracia, cada vez me cuesta más revivir viejas experiencias, como la primera lectura de Chacal, El Cuarto protocolo u Odessa. Será la vejez, será que el paladar literario se afina leyendo a Dickens, Dostoievsky o Stendhal.

Por eso, cuando sin darme demasiada cuenta, me encuentro metido en unos de esos thrillers, lo disfruto como si fuera el último. Porque es posible que lo sea. De hecho, alguno lo será.

Me pasó el pasado verano con la formidable Pilgrim.

Con El espía inglés no me ha pasado, pero presiento que podría estar cerca.

No recuerdo como llegué a Daniel Silva, pero ha sido un buen descubrimiento.

Los libros de Silva tienen un gran interés  y están pegados a la actualidad internacional. Pese a su nombre es más americano que el águila de la bandera. Sus personajes son un pelín más agentes de operaciones especiales que espías pero sus tramas están bien planteadas y desarrolladas.

Pese a ello esta novela no la he disfrutado tanto como debería. Quizá porque la abordé con un poco de desgana. Confiaba poco el Silva. Error.

Volveré a él y a su Gabriel Allon.

viernes, 11 de marzo de 2016

Pureza, Jonathan Franzen

Otra novela de Franzen. Es como si Franzen hubiera copiado el esquema de libertad pero con personajes diferentes. Otras historias, otros temas, misma estructura narrativa, mismos desplazamientos temporales y espaciales, misma complejidad, misma sofisticación, misma capacidad narrativa.

En mi opinión, ni en Libertad, ni en Pureza, Franzen brilla a la misma altura que en Las correcciones. En Las correcciones estamos ante una gran historia que se despliega ante ti de una manera tan coherente que, ahora mismo, no recuerdo si la estructura narrativa es tan compleja como en libertad o pureza. Porque si comparten estructura, en Las correcciones, el objetivo de inmersión está plenamente conseguido. En Pureza y Libertad, no.

Eso no quiere decir que las historias que cuenta Pureza no sean interesantes. Ni que no estén bien escritas. De hecho Pureza es una colección de pequeñas novelas, en las que los diferentes protagonistas cobran diferente importancia, y que se integran en un marco más amplio, pero, como ya he dicho, la integración no es total y el esfuerzo del lector por mantener los cabos que le permitan llenar estos vacíos temporales y espaciales, es grande. Quizá demasiado.

En resumen, una novela muy ambiciosa, escrita con oficio, pero que quizá pide demasiado al lector.

jueves, 2 de julio de 2015

Persona, Erik Axl Sund

A veces da la impresión de que la novela nórdica está un poco agotada.

Pese a ello, cuando me apetece leer algo ligero y entretenido, una novela nórdica puede ser una buena alternativa.

Uno de los problemas con la novela nórdica es que, dado el gran número de autores que compiten en este nicho de mercado, es difícil sobresalir. En este caso, los dos autores, porque son dos, lo han conseguido utilizando dosis extremas de violencia. Violencia extrema, incluso para el estándar de la novela nórdica.

El resultado es una novela que se deja leer, con cierto interés, pero nada del otro mundo. Persona forma parte de una trilogía que no completaré.

Como siempre personajes atormentados, con infancias llenas de alcohol, maltratos e incomunicación. Como siempre violencia gratuita.

Quizá el punto positivo y original de la novela está en el protagonismo que la enfermedad mental y su abordaje desde el lado de la terapia, juegan en la novela.

martes, 30 de junio de 2015

Lecciones peligrosas, Alissa Nutting

Original inversión de Lolita. Con matices. Celeste es mucho más carnal y obsesiva que Humbert Humbert. Nutting es mucho más predecible y reiterativa que el gran Nabokov.

Aún así, la lectura vale la pena. No es una buena novela, pero se deja leer.

Tiene en atractivo de lo transgresor. Y cierta valentía. Aquella necesaria para retratar sin juicio moral ninguno los deseos, satisfechos e insatisfechos, de la altiva, orgullosa, elegante y bella celeste.

martes, 12 de mayo de 2015

Sumision, Michel Houellebecq

Houellebeqc, provocateur, como siempre.

La novela nos plantea un escenario improbable pero posible: el ascenso de un partido islamista al poder ante la negativa del PS a apoyar al frente nacional en la segunda vuelta de las elecciones generales. Obviamente, estamos hablando de Francia.

La novela es brillante en su primera mitad, ya que nos plantea el escenario de manera muy creíble.

La segunda mitad, en la que la historia termina de desarrollarse y se cierra, tiene menos ritmo y es quizá un pelín exagerada y poco creíble.

La lectura vale la pena.