Daniel Silva es un gran escritor de thriller. Thriller de actualidad, de política, de espionaje. Ya me entiendes...
Sus novelas están bien escritas y documentadas. Sus temas son actuales. El ritmo de sus novelas es bueno, aunque su protagonista, Gabriel Allon, es un pelín poco creible...
Pese a todo, disfruto sus novelas, pero no consigo revivir aquellas sensaciones maravillosas que me llenaban cuando transitaba por primera vez por El cuarto protocolo, o Odessa, o Chacal, o....
Quizá tenga algo que ver que ya no tengo 18 años, ni 28 ni 38.
Saladino es el terroroista del ISIS más listo y sanguinario que imaginarse pueda. Con la intención de abortar próximos atentados, Allon intentará infiltrar a una joven judía en el corazón de su red. La aventura tendrá un éxito limitado.
Quien haya leído La chica del tambor, encontrará grandes semejanzas en la línea argumental de la novela.
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domingo, 30 de julio de 2017
martes, 2 de mayo de 2017
El espía inglés, Daniel Silva
Pocas cosas me hacen disfrutar más que un buen thriller literario.
Por desgracia, cada vez me cuesta más revivir viejas experiencias, como la primera lectura de Chacal, El Cuarto protocolo u Odessa. Será la vejez, será que el paladar literario se afina leyendo a Dickens, Dostoievsky o Stendhal.
Por eso, cuando sin darme demasiada cuenta, me encuentro metido en unos de esos thrillers, lo disfruto como si fuera el último. Porque es posible que lo sea. De hecho, alguno lo será.
Me pasó el pasado verano con la formidable Pilgrim.
Con El espía inglés no me ha pasado, pero presiento que podría estar cerca.
No recuerdo como llegué a Daniel Silva, pero ha sido un buen descubrimiento.
Los libros de Silva tienen un gran interés y están pegados a la actualidad internacional. Pese a su nombre es más americano que el águila de la bandera. Sus personajes son un pelín más agentes de operaciones especiales que espías pero sus tramas están bien planteadas y desarrolladas.
Pese a ello esta novela no la he disfrutado tanto como debería. Quizá porque la abordé con un poco de desgana. Confiaba poco el Silva. Error.
Volveré a él y a su Gabriel Allon.
Por desgracia, cada vez me cuesta más revivir viejas experiencias, como la primera lectura de Chacal, El Cuarto protocolo u Odessa. Será la vejez, será que el paladar literario se afina leyendo a Dickens, Dostoievsky o Stendhal.
Por eso, cuando sin darme demasiada cuenta, me encuentro metido en unos de esos thrillers, lo disfruto como si fuera el último. Porque es posible que lo sea. De hecho, alguno lo será.
Me pasó el pasado verano con la formidable Pilgrim.
Con El espía inglés no me ha pasado, pero presiento que podría estar cerca.
No recuerdo como llegué a Daniel Silva, pero ha sido un buen descubrimiento.
Los libros de Silva tienen un gran interés y están pegados a la actualidad internacional. Pese a su nombre es más americano que el águila de la bandera. Sus personajes son un pelín más agentes de operaciones especiales que espías pero sus tramas están bien planteadas y desarrolladas.
Pese a ello esta novela no la he disfrutado tanto como debería. Quizá porque la abordé con un poco de desgana. Confiaba poco el Silva. Error.
Volveré a él y a su Gabriel Allon.

