Mostrando entradas con la etiqueta Emile Zola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emile Zola. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La conquista de Plassans, Emile Zola

Parece una novela de Simenon. A la historia le ocurre lo mismo que a los caracoles en el agua caliente. Poco a poco, la historia va avanzando. No te das cuenta y, de repente, se ha planteado una situación bien interesante.

Los Mouret llevan una plácida vida burguesa en una ciudad de provincias. El padre Faujas llega de París y se aloja, temporalmente, en la segunda planta de la vivienda de los Mouret.

A partir de aquí, de manera progresiva, Marthe, esposa de Mouret, incubará una fiebre religiosa fanática y una querencia enfermiza por Faujas.

Su pasión no satisfecha la llevará a la locura. Mientras, Mouret, desplazado y ninguneado, va cayendo en la depresión.

Todo podría quedar aquí si no fuera por la infinita malevolencia humana. Poco a poco, Mouret se convertirá en chivo expiatorio de la ciudad y sobre él recaerán las más increíbles  e injustificadas acusaciones hasta que, al fin, pierda la razón como su esposa.

Al fondo, la lucha política en la pequeña ciudad de provincias. Bonapartistas, realistas y republicanos se disputan el favor de los ciudadanos. Faujas se va apoderando del mundo de Mouret. Si fuera una novela de Simennon, Mouret acabaría asesinando a Faujas.

La conquista de Plassans resulta ser una novela asombrosamente moderna en su planteamiento. Además,  con un desenlace sorprendente y dramático.

Buena lectura.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El vientre de París, Emile Zola

Buena novela para percibir los rasgos principales del naturalismo.

Uno de ellos es la frecuente presencia de un elemento colectivo e inanimado como personaje principal alrededor del cual pululan el resto de personajes
Aquí el mercado. En otras novelas, la mina, el burdel o la taberna.

Otro es el feísmo. Se puede llamar así a la falta de escrúpulos a la hora de retratar o describir lo desagradable, siempre y cuando lo feo, lo apestoso, lo triste, lo sórdido, sea relevante para la narración.

Florent acaba de tornar, huido de la Cayena, tras ser desterrado por participar en las revueltas de diciembre de 1951, posteriores al golpe de estado de Napoleón III que acabó con la segunda república francesa y prolongará su Segundo Imperio hasta de derrota de Sedán, en 1970, que dará lugar a la Tercera República.

Florent se alojará en casa de su querido hermanastro Quenu, casado con la bella Lisa. Florent no se adaptará al mundo pequeño burgués de su familia y, poco a poco, irá derivando hacia el radicalismo y comprometiéndose con un complot contra Napoleón III.

Mientras tanto, un montón de personajes, articulados en torno al gran mercado central de Les Halles, joya arquitectónica del momento, nos proporcionarán una visión cercana de la vida en el Paris de los pequeños comerciantes.

Las constantes descripciones de verduras, aves, quesos  o pescados son a veces sugerentes y a veces cansinas.

Uno de los puntos fuertes de la novela es la contraposición entre el punto de vista burgués de la bella Lisa y el punto de vista inconformista y revolucionario de Florent. Lisa solo quiere trabajar, ahorrar y progresar. Lisa cree que cuestionar el orden establecido es peligroso y propio de vagos y maleantes. En cambio, Florent piensa que es necesario derribar la dictadura de Napoleon III y que es necesario asumir riesgos. Florent cree que el que vive feliz y progresa es un desalmado.

A veces parece que los personajes se comportan de manera demasiado estereotípica: las vendedoras del mercado hablan, alcahuetean y malmeten. En cambio, los hombres se reúnen, beben, discuten y conspiran.

sábado, 1 de septiembre de 2018

La jauría, Emile Zola

Ya he escrito acerca de Zola y el naturalismo, aquí. Esta es la segunda novela del ciclo de los Rougon-Macquart.

Aristide Saccard es un próspero negociante llegado de la Provenza a París. Tan grande es su ambición como pequeños sus escrúpulos.

Su indisimulada intención es hacerse indecentemente rico especulando con terrenos y viviendas en el caos generado por la expansión experimentada en París a lo largo de el último tercio del sXIX.

Aristide se acaba de casar con Renné, bella, rica y joven, con el objetivo de consolidar sus fortuna. Además, tenemos a Maxime, joven apuesto, hijo del primer matrimonio de Aristide y, por tanto, hermanastro de Renne.

La novela se articula alrededor de dos ejes. El primero la relación de atracción, enfermiza, recíproca y equívoca, entre Renné y Maxime.

El segundo, las trapisondas de Saccard, para acumular y gastar dinero a manos llenas.

Al fondo del cuadro, la vida cínica y depravada de Renné y Maxime, dos hermosos animalillos, sin apenas conciencia ni  remordimientos, recorriendo, solos o en compañía de sus amigotes, los tugurios de París, los bosques de Boulogne o las riveras del Sena.

Y más al fondo, la desaforada corrupción del sistema político, periodístico y financiero de la época.
Buena lectura para aquellos que parecen creer que la corrupción es un mal casi exclusivo de nuestra época y de nuestro país.

Otro elemento de interés, casi siempre presente en las novelas de Zola, es la tensión sexual, solo insinuada y siempre con palabras equívocas. tanto, que al lector de principios del sXXI, acostumbrado a la crudeza del lenguaje de nuestros días, le cuesta determinar con exactitud qué es lo que está ocurriendo.

Gran novela.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La fortuna de los Rougon, Emile Zola


Zola es el máximo exponente del movimiento naturalista, el cual intenta, si lo he entendido aunque sea un poco, algo parecido a un estudio 'natural' de los seres humanos y de sus relaciones igualmente humanas.

Zola pretende con sus novelas hacer una descripción objetiva de los tipos humanos que pueblan una determinada época histórica. En este caso, segunda mitad del XIX francés. De alguna manera, pretende hacer ciencia, pretende exponer a sus personajes a un microscopio 'literario' que plasme, para la posteridad, cómo son, como sienten, como se relacionan y, sobre todo, cuales son las miserias de sus personajes.

Este experimento científico-literario está formado por veinte novelas, la primera de las cuales es la que nos ocupa. Otras novelas de la serie son Germinal, Nana y La Taberna.

Para conseguir esto, Zola dedicaba grandes esfuerzos de documentación antes de escribir sus novelas. El resultado es que sus novelas tienen una gran capacidad para situarte ante un determinado marco espaciotemporal concreto y para conseguir que el lector habite, durante unos días, en el mismo entorno que están viviendo sus personajes. Para mi, sin duda, este es el mayor mérito de las novelas de Zola.

En la novela se narran los intentos desesperados de Pierre Rougon y su mujer, pequeños comerciantes de una ciudad de provincias, por alcanzar un mejor estatus económico y medrar socialmente. Pero no lo hacen a partir de trabajo y el talento, sino mediante el engaño, el juego sucio, el arribismo más despreciable, la traición a cualquier principio moral y la ambición ilimitada, todo ello aprovechando los desordenes sociales provocados por un golpe de estado.

En ocasiones, se acusa a Zola de desequilibrio en su naturalismo. Desequilibrio entre miserias y grandezas de sus protagonistas. Y es que, a veces, su regodeo en la desgracia, el crimen, la pobreza, la degeneración, la miseria, la envidia y demás defectos es excesivo y antinatural por desmedido. Especialmente, cuando Zola se ocupa de gente 'desfavorecida': prostitutas, delincuentes, alcohólicos,...

La novela me ha resultado de gran interés, pese a algunos pasajes un poco reiterativos en sus descripciones. En especial aquellos en los que se cuentan los encuentros entre Miette y Silvere.