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jueves, 23 de mayo de 2019

Limpieza de sangre, Arturo Pérez-Reverte

El oro de Breda no era el segundo Alatriste, sino el tercero. Acabo de leer el segundo: Limpieza de sangre.

Poco que añadir. Muy semejante a Las aventuras de Alatriste.

Lo más destacable de la novela, en mi opinión, es la escalofriante descripción del auto de fe al que está a punto de ser sometido Iñigo Balboa.

Y más escalofriante todavía la descripción de la brutalidad, impiedad y  crueldad de los madrileños de la época, capaces de disfrutar como enanos, en medio de un ambiente festivo digno de otras circunstancias, del espectáculo de una docena de inocentes de variados géneros, edades y condiciones siendo agarrotados y/o quemados en la plaza.

domingo, 10 de marzo de 2019

El Sol de Breda, Arturo Pérez-Reverte

Seguimos con Alatriste. Pero mejor.

El capitán Alatriste es solo una novela de aventuras. Eso sí, nos presenta unos personajes muy prometedores.

En esta segunda entrega de la serie acompañamos a Íñigo y a Diego en la campaña de Flandes de 1626, que culminará en el cerco y la toma de Breda, famoso por
ser inmortalizada por Velázquez en su famoso cuadro.

La novela me ha parecido mejor y más entretenida que la primera.

lunes, 4 de marzo de 2019

El capitán Alatriste, Arturo Pérez-Reverte

Ya leí las aventuras del capitán Alatriste. Me apetecía volver a leerlas con intención de sumergirme por unas semanas en la España de mediados del XVII.

Como ya he contado aquí en otras ocasiones, una buena novela te puede aportar un conocimiento de gran valor acerca de cómo era el mundo en un determinado tiempo y lugar. Y no estoy hablando solo de novela histórica. Estoy hablando de novela en general.

Íñigo de Balboa, hijo de un soldado del tercio de Cartagena fallecido en alguna escaramuza en las guerras de Flandes, es enviado a Madrid al cargo de uno de sus compañeros de armas, Diego Alatriste. De esta manera, se espera que Íñigo se abra camino en la vida a la vera de Alatriste.

Estamos en alguno de los breves e infrecuentes periodos de tregua con los holandeses a lo largo del siglo del cuarto Felipe.

Alatriste, que se gana la vida como espadachín de fortuna,
es contratado para dar un escarmiento a cierto joven inglés que llega a Madrid de manera harto enigmática e inadvertida.

El tal inglés resultará ser el futuro rey Carlos I de Inglaterra, todavía príncipe, seguro de conseguir el favor de la infanta María de Austria, hija de Felipe IV. A partir de aquí, la historia se enredará.

Alatriste resulta ser una gran creación literaria. Por su carácter violento, por su particular código ético, por su humanidad, por su desapego a todo y a todos, por su cinismo y por su valentía.

Por si lo anterior fuera poco, a lo largo de la novela aparecerán insignes secundarios que nos permiten hacernos una idea de cuan grande talento desbordaba entonces las españas: Quevedo, Lope, Calderón, Murillo, Cervantes,...

En todo caso, la novela, aunque prometedora a la hora de presentar unos personajes, un entorno y una época de gran proyección para otras entregas de la serie, no pasa de ser una novela de aventuras. Eso sí, muy bien documentada y mejor escrita.

Tengo que poner algún pero a Pérez-Reverte, personaje de interés que despierta tanta admiración como rechazo.

En mi opinión, aún quedándole al menos una década de años por delante, por el tamaño y la calidad de su obra escrita, es ya merecedor de un reconocimiento mayor del que tiene. Quizá su carácter, pelín bronco, aunque suavizado en los últimos años, no le ha ayudado a conseguirlo. Tampoco parece necesitarlo, aunque nunca se sabe...

Creo que nuestro académico cae en el error, habitual por otra parte en escritores, opinadores y demás gente del común, de guillotinar a nuestras élites por su venalidad y falta de valores morales a la vez que elogia al pueblo llano por su carácter esforzado, gallardo y, poco menos, heroico.

Pues no. Ojala ese hubiera sido el problema. Hubiéramos acabado con nuestras élites y ahora España sería la luz que alumbra el mundo.

Como casi siempre, todo es mucho más difícil.

martes, 14 de marzo de 2017

Falco, Arturo Pérez-Reverte

Pérez-Reverte no goza de mis simpatias. Le reconozco virtudes. Si no muchas, sí importantes: ser un tipo vivido y leido, ser poseedor de un estilo limpio y preciso, documentar muy bien sus obras, entrener al respetable o no tener pelos en la lengua.

También le encuentro peros: por debajo de una aparente molestia se cree la ultima cocacola del desierto, su sinceridad resulta ofensiva y alguno más que ahora no se me ocurre.

Alguna de sus novelas me ha gustado mucho: La Reina del Sur, La Tabla de Flandes, El Maestro de Esgrima. Otras me han gustado menos: los alatristes.

Acabo de leer Falco. Su ultima creación es un hijo de la gran puta. De esos que fascinan a Arturo. Espía pichabrava sin escrupulos ni lealtades. Probablemente, la novela será bien acogida por el público y Falco reaparecerá para alegría de las finanzas de Arturo.

Estamos al principio de la guerra civil. Falcó recibe un encargo de los nacionales. Tendrá que pasar a la zona republicana y enfrentarse a diferentes aventuras. Sangrientas unas, eroticas otras.

Entretenido, muy facil de leer, me ha atrapado y en tres o cuatro días me lo he quitado de encima.

Me temo que, a no tardar mucho, Arturo será acusado de criptomachista por alguna profeta de lo políticamente correcto.

martes, 29 de enero de 2013

El tango de la guardia vieja, Arturo Pérez-Reverte

La última novela de Pérez-Reverte, como siempre, interesante, documentada y bien escrita. Nada más. Y nada menos.

El tango de la guardia vieja nos cuenta una clásica historia de amor-desamor entre Max Costa, galán sin medios y ladrón ocasional que aprovecha su apostura y distinción natural para vivir a costa de los demás, y Mecha Inzunza, esposa de un músico de éxito y bellísimo animal, como el propio Max diría.

La historia narrada ocurre en tres momentos bien diferenciados, pero se narra de manera entreverada, pasando continuamente de un escenario a otro.

Max y Mecha se conocen en el transatlántico Cap Polonio, rumbo a Buenos Aires en algún momento en torno a 1920. Max es un bailarín que entretiene a las señoras del barco y Mecha y su marido son pasajeros del mismo. El común interés del marido de Mecha y de Max por el tango permitirán a Max y Mecha iniciar la relación que se desarrollará a lo largo de la novela.

Mas tarde, durante la segunda guerra mundial, Max y Mecha coinciden, casualmente, en Niza. Allí, él intentará robar, por encargo, unos papeles importantes para los gobiernos italiano y español.

Al final, en Amalfi, ya sexagenarios, nuestros protagonistas se vuelven a encontrar. A Max le ha abandonado la fortuna y, abandonado sus sueños de grandeza, se gana la vida como chófer. Al final se ha convertido en chófer de si mismo. O, mejor, en chófer de lo que a él le hubiera gustado ser. En Amalfi, por amor a Mecha, o a su hijo (el de Mecha seguro, quizá el de Max) o a si mismo, vuelve a las andadas para robar cierto libro de interés para Mecha.

El estilo de Pérez-Reverte, es ágil a la vez que preciso, y sus novelas siempre son agradables de leer. Además, tienen el interés añadido de meterte, siempre, en un mundo desconocido para el lector. En esta novela es el mundo de los transatlánticos y del tango. Y desde luego, ahí ,Pérez-Reverte se luce en su labor de documentación.

Concluyendo: novela de interés, fácil lectura y escrita con tino.