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sábado, 27 de febrero de 2016

Cartago, Joyce Carol Oates

Las novelas de Joyce Carol Oates me dejan un poco frío. Son como folletines. Folletines del siglo XXI, muy bien escritos, pero solo folletines.

Leyendo sus novelas, apenas tengo la sensación de trascender un relato ficticio para tomar contacto, de manera iluminadora, con alguna parcela de la realidad de interés. Si una novela no proporciona ese contacto, aparte de la pura diversión, que puede llegar a ser tan grande como necesaria y liberadora, no vale la pena.

En el caso de Carthage, apenas se consigue esa trascendencia. Acaso, y de manera no suficientemente intensa, esa parcela de realidad con la que conectamos sería la ocupada por los excombatientes de las guerras norteamericanas de principios del siglo XXI cuando vuelven a casa: su destrucción como seres humanos normales, caso de existir algo parecido a seres humanos normales, para convertirse en restos de un naufragio a la deriva, anclados, eso si, de por vida, a medicación y psicoterapia.

No veo por ningún lado esa supuesta candidatura al novel de Oates. Buena escritora, sin duda. Prolífica y con recorrido. Como no. Valiente para abordar temas difíciles. Por supuesto. Pero quizá haga falta algo más. Ese algo que, por poner solo un ejemplo, derrocha su casi coetaneo Roth.

domingo, 9 de enero de 2011

Ave del paraíso, Joyce carol Oates

Joyce Carol Oates es una de las grandes escritoras norteamericanas del momento. Tenía ganas de leer algo suyo.

Esta navidad, Papá Noel me trajo Ave del paraíso. Había leído criticas interesantes, pero al tener el libro entre las manos y leer los textos de promoción, percibí riesgo de folletín. Comencé a leer un tanto dudoso. ¿Me gustará?

Ave del paraíso ha resultado ser una novela interesante, fácil de leer, entretenida, pero un poco sí. Un poco folletín.

En mi opinión lo mejor de la novela, como de tantas otras, es la notable recreación de un ambiente determinado. En este caso Sparta, pequeña y deprimida ciudad situada al norte de NY.

Conocemos Sparta a través de sus habitantes, sin opciones ni expectativas, de los alumnos del instituto, sus bares y sus centros comerciales. Todo el mundo se mueve entre el desinterés, el vacio y la marginalidad, a la vez que viden vidas muy intensas.

No acabo de entender como críticos literarios hablan de Oates como candidata al Nobel de literatura. No solo eso, sino que la ponen al nivel del gran Roth.