Mostrando entradas con la etiqueta 1996. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1996. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de noviembre de 2021

El día de la independencia, Richard Ford

Sea porque tengo algo de voyeur, o sea por otra cosa, lo cierto es que cuando me encariño con un personaje y con su forma de ver el  mundo, me gusta permanecer junto a él.

Es lo que me ocurre con Frank Bascombe. Acompañándolo, cómodamente instalado en su suburban, a lo largo de las costeras poblaciones de NJ, ponderando las virtudes inmobiliarias de cada suburbio, barrio o localidad, y valorando su potencial económico mientras valoramos las virtudes del periodo permanente  me siento cómodo, calentito, confortable, como en casa.

Lo mismo me ocurre cuando leo las reflexiones apesadumbradas y cargadas de temor, pero profundamente optimistas, de FB mientras se aproxima el tan ansiado como temido finD padre-hijo junto a Paul, el extraño retoño de FB.

FB sigue siendo el mismo. Derrotado, en este caso porque su segunda esposa le acaba de abandonar. A la deriva, cínico, resignado, con su buen corazón y su amor por el prójimo, excepto cuando el prójimo vota a Bush.

Una parte de la novela, quizá la más importante, gira alrededor de las dificultades comunicativas de los padres hacía los hijos. Frank siente un amor desbordado e incondicional hacia su hijo Paul, y por siente una admiración infinita hacía su padre. A pesar de ello, la relación es difícil e insatisfactoria para ambos. Como la vida misma.

Muy buena novela. 

domingo, 4 de julio de 2021

El perro de terracota, Andrea Camilleri

Andrea Camilleri es uno de los grandes escritores europeos de novela políciaca, y su inspector Montalbano una creación de gran éxito. Yo ya leí una de sus novelas, la primera, que no me entusiasmó. Pero ahora que he redescubierto a Pepe Carvalho, he decidido darle otra oportunidad. Al fin y al cabo Montalbano se llama así en homenaje al creador del citado Carvalho.

Como todos los grandes protagonistas de novelas políciacas, desde Maigret a Wallander, su éxito pasa no solo por lo entretenido de sus historias, sino por lo atractivo del propio personaje y de su desarrollo a lo largo de la serie. Y en ese sentido, Montalbano parece un personaje del que es posible encariñarse.

lunes, 4 de marzo de 2019

El capitán Alatriste, Arturo Pérez-Reverte

Ya leí las aventuras del capitán Alatriste. Me apetecía volver a leerlas con intención de sumergirme por unas semanas en la España de mediados del XVII.

Como ya he contado aquí en otras ocasiones, una buena novela te puede aportar un conocimiento de gran valor acerca de cómo era el mundo en un determinado tiempo y lugar. Y no estoy hablando solo de novela histórica. Estoy hablando de novela en general.

Íñigo de Balboa, hijo de un soldado del tercio de Cartagena fallecido en alguna escaramuza en las guerras de Flandes, es enviado a Madrid al cargo de uno de sus compañeros de armas, Diego Alatriste. De esta manera, se espera que Íñigo se abra camino en la vida a la vera de Alatriste.

Estamos en alguno de los breves e infrecuentes periodos de tregua con los holandeses a lo largo del siglo del cuarto Felipe.

Alatriste, que se gana la vida como espadachín de fortuna,
es contratado para dar un escarmiento a cierto joven inglés que llega a Madrid de manera harto enigmática e inadvertida.

El tal inglés resultará ser el futuro rey Carlos I de Inglaterra, todavía príncipe, seguro de conseguir el favor de la infanta María de Austria, hija de Felipe IV. A partir de aquí, la historia se enredará.

Alatriste resulta ser una gran creación literaria. Por su carácter violento, por su particular código ético, por su humanidad, por su desapego a todo y a todos, por su cinismo y por su valentía.

Por si lo anterior fuera poco, a lo largo de la novela aparecerán insignes secundarios que nos permiten hacernos una idea de cuan grande talento desbordaba entonces las españas: Quevedo, Lope, Calderón, Murillo, Cervantes,...

En todo caso, la novela, aunque prometedora a la hora de presentar unos personajes, un entorno y una época de gran proyección para otras entregas de la serie, no pasa de ser una novela de aventuras. Eso sí, muy bien documentada y mejor escrita.

Tengo que poner algún pero a Pérez-Reverte, personaje de interés que despierta tanta admiración como rechazo.

En mi opinión, aún quedándole al menos una década de años por delante, por el tamaño y la calidad de su obra escrita, es ya merecedor de un reconocimiento mayor del que tiene. Quizá su carácter, pelín bronco, aunque suavizado en los últimos años, no le ha ayudado a conseguirlo. Tampoco parece necesitarlo, aunque nunca se sabe...

Creo que nuestro académico cae en el error, habitual por otra parte en escritores, opinadores y demás gente del común, de guillotinar a nuestras élites por su venalidad y falta de valores morales a la vez que elogia al pueblo llano por su carácter esforzado, gallardo y, poco menos, heroico.

Pues no. Ojala ese hubiera sido el problema. Hubiéramos acabado con nuestras élites y ahora España sería la luz que alumbra el mundo.

Como casi siempre, todo es mucho más difícil.

martes, 1 de enero de 2019

La quinta mujer, Henning Mankell

Más Wallander. No tan emocionante como otros. Quizá esta novela sea más floja. Quizá me estoy cansando un poco de Wallander, tras varias lecturas y relecturas.

Una historia de venganza. Una mujer está matando hombres de manera brutal y despiadada. No hay manera de identificarla. Al final, Wallander y su equipo descubrirán un elemento común presente en todos los hombres asesinados: un pasado de dominación y violencia contra alguna mujer.

Y ese hallazgo será clave. Al final, como no podía ser de otro modo, la trincarán.

Y mientras tanto, Wallander hace su vida: rememora su reciente viaje a Roma con su padre, duda acerca de su relación con Baiba, charla con su hija Linda...

Y al fondo las habituales reflexiones de Mankell-Wallander: ¿qué está pasando en este país? ¿de dónde sale toda esta violencia? ¿acaso ha sido siempre así y yo no me he dado cuenta? ¿vale la pena el titánico esfuerzo de intentar frenar la violencia a costa de un alto precio personal?

lunes, 1 de junio de 2015

Hacia rutas salvajes, Jon Krakauer

Interesante relato biográfico. Podía haber dado más de si. Al final, pierde ritmo. En cualquier caso, la historia es digna de ser leida.

Chris McCandless era un joven inteligente, estudioso y de buena familia, fascinado por la naturaleza y la literatura. Tal fascinación le llevó a un estado de exaltación y pérdida de contacto con la realidad que le supuso la muerte. No sabemos en que grado, quizá voluntaria.

El libro consiste en una investigación/recreación de los últimos años de vida del tal Chris. Jon Krakauer nos lleva de viaje por los EEUU, siguiendo los pasos de Chris, hablando con gente que lo conoció, intentando comprender como alguien como Chris pudo jugarse la vida de una manera tan absurda y acabar perdiéndola. También se plantea la idea de si Chris, en realidad, quiso suicidarse.

Según nos cuenta Jon, Chris pasó los últimos años de su vida viajando por los EEUU, a salto de mata, estableciéndose brevemente en diferentes lugares hasta que conseguía dinero para continuar su viaje durante unos meses. Allí donde se detenía, conseguía ganarse el cariño e incluso la admiración de aquellas personas con las que tenía contacto. Generalmente sus empleadores o algún trotamundos con el que compartía ruta.
Llama la atención el poderoso influjo que tenía sobre Chris la literatura, especialmente la literatura naturalista/libertaria de Thoreau o Emerson.

Tras varios años de viajes por terrenos más o menos cómodos, Chris se adentró en tierras salvajes de verdad, Alaska, donde acabará muriendo de hambre en las ruinas de un autobús desvencijado.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Juego de tronos, George R. R. Martin

Nuestra sociedad, sistema complejo por excelencia, se comporta de manera no lineal en todos sus aspectos. Además, una de las características de los fenómenos no lineales es la existencia de propiedades emergentes. Es decir, propiedades o características que se hacen visibles, de manera repentina, a causa de la agregación de propiedades o comportamientos de elementos individuales, que normalmente pasan desapercibidas.

Puede parecer que estas características aparecen de repente, pero en realidad, en cierto modo ya existen a nivel desagregado, solo que no son visibles. Solo son visibles cuando ciertas condiciones, difíciles de evaluar, se cumplen. En ese momento, esas propiedades o comportamientos, se agregan, y la propiedad emergente aparece como de la nada, a veces de manera espectacular.

A que viene este rollo?. Lo primero: no es un rollo. Lo segundo: viene a que, a veces, nuestra sociedad, sistema complejo donde los haya, nos permite sorprendernos con la aparición de ciertos fenómenos emergentes.

Mi ejemplo favorito, a día de hoy, es Juego de tronos. ¿Qué ocurre cuando una creación humana, que lleva años en el mercado, pasando, aparentemente desapercibida, de repente, en cuestión de pocos meses, se convierte en obra absolutamente imprescindible, que todo el mundo ha visto, leído y hasta soñado, con gran disfrute. Mi explicación, incompleta, es que esa obra ha generado durante años un flujo información social muy importante. De repente, sin que sepamos por que, se alcanza un cierto nivel crítico, y la popularidad de juego de tronos, explota, de manera repentina. Buen ejemplo de propiedad emergente.

La explicación es incompleta, porque deja el asunto interesante fuera: cómo, cuándo y por qué se activa esa explosión.

La cuestión es que un lector empedernido como yo, me sentía incomodo al margen de la masa. No había leído Juego de Tronos. ¡Grave pecado!. Al segundo intento he conseguido acabar con ella.

Dificil decir algo sin pasar por lector raro y elitista. Creo que Juego de Tronos, no da la talla ni como best seller para pasar el rato. No resulta lo suficientemente entretenida y adictiva para ello. No llega a ser aburrida, pero ni siquiera vale como pasatiempo.

Cierto es que tiene algunas virtudes. Entre ella está la originalidad en la recreación de un mundo mítico ya desaparecido. También, la fuerza que en las descripciones de Martin tienen los elementos naturales: el fuego, el hielo, el invierno, el bosque,.... Y, como no, la violencia y la sexualidad que los personajes transmiten.

Poco más.