Conclusión de la muy interesante Trilogía Transilvana.
La muerte de Uzdy permite a Adrienne y a Balint retomar su amor, ahora más plácido y menos turbulento.
Mientras tanto, los acontecimientos políticos se precipitan hasta su desenlace final, con el asesinato de Francisco Fernando en Sarajevo.
Como es bien sabido, este final será el principio de la Gran Guerra. Pero esa es otra historia.
Vale la pena reflexionar sobre el papel de liderazgo que, durante los siglos pasados, los aristócratas deberían haber desempeñado en el desarrollo de sus comunidades rurales y que, al menos en España, tan poco habitual ha sido.
De bien nacido es ser agradecido y si el duque o conde o señor, así como toda su familia, tenían asegurada una vida muelle y regalada gracias a las rentas que su heredad les producía, no parece excesivo, a cambio, un cierto compromiso con el progreso y el desarrrollo de su comunidad.
Esta reflexión viene a cuento de Balint Abady, que podría ser puesto como ejemplo de aristócrata implicado de acuerdo a lo arriba comentado.
Lamentablemente, muchos de los aspectos políticos concretos de la narración son de muy difícil seguimiento por un lector desde la España de nuestros días, ya que no conocemos ni a los personajes ni a la mayoría de los hechos narrados por Banffy y que él da por conocidos. Aún así, es imposible no percibir un aire de final de fiesta en el que cada uno pilla lo que puede antes de irse.
Y que el último apague la luz.
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miércoles, 22 de enero de 2020
jueves, 16 de enero de 2020
Las almas juzgadas (Trilogía Transilvana II), Miklos Banffy
Continúo con la trilogía transilvana.
En este segundo volumen la narración gana en intensidad e interés.
Laszlo continua su cuesta abajo y poco a poco va desapareciendo del foco de Banffy que se fija cada vez más en Balint y Adrienne.
Balint sigue sigue viviendo dividido entre el gran mundo político de Budapest y el pequeño mundo aristocrático y rural de transilvania, ocupandose de la gestión de las propiedades de su familia. Y por supuesto, viviendo con creciente intensidad y compromiso su renovada historia de amor con Adrienne.
Adrienne está convencida de no poder seguir adelante. No puede renunciar a Balint, pero su honor no le permite abandonar a Uzdy. El lector se teme lo peor cuando en Venecia, durante unas breves semanas, Balint conseguirá involucrar a Ady en una común conjura para utilizar la pasión como antídoto de la muerte.
Más adelante, la relación se volverá romper y Balint volverá presionar. Ady sufre pero no se decide.
Mientras tanto la situación política, nacional e internacional, no deja de hacerse más difícil: la anexión de Bosnia, las crisis Turcas, la creciente tensión en los Balcanes... La primera guerra mundial se acerca, pero casi nadie la ve venir...
Si en la primera novela la naturaleza tenía una importancia secundaria frente a la vida social, en esta segunda se invierten los términos. Y es que Balint, para dar un poco de sentido a su vida decide involucrarse en la gestión de las propiedades familiares.
La zona en la que está afincada la familia Abady es rica en bosques y su explotación será la principal fuente de las rentas de dicha familia. Así que Balint pasa las semanas viajando a caballo por las profundidades de los abetales transilvanos, acampando en los prados y lavándose en los arroyos, evitando a los osos pardos, siempre acompañado de mayorales y guardabosques.
Con seguridad, a Banffy le gustaba la naturaleza. Eso se nota en las maravillosas descripciones de los bosques y las montañas, de su silencio, su fuerza y su inconmensurable belleza.
En este segundo volumen la narración gana en intensidad e interés.
Laszlo continua su cuesta abajo y poco a poco va desapareciendo del foco de Banffy que se fija cada vez más en Balint y Adrienne.
Balint sigue sigue viviendo dividido entre el gran mundo político de Budapest y el pequeño mundo aristocrático y rural de transilvania, ocupandose de la gestión de las propiedades de su familia. Y por supuesto, viviendo con creciente intensidad y compromiso su renovada historia de amor con Adrienne.
Adrienne está convencida de no poder seguir adelante. No puede renunciar a Balint, pero su honor no le permite abandonar a Uzdy. El lector se teme lo peor cuando en Venecia, durante unas breves semanas, Balint conseguirá involucrar a Ady en una común conjura para utilizar la pasión como antídoto de la muerte.
Más adelante, la relación se volverá romper y Balint volverá presionar. Ady sufre pero no se decide.
Mientras tanto la situación política, nacional e internacional, no deja de hacerse más difícil: la anexión de Bosnia, las crisis Turcas, la creciente tensión en los Balcanes... La primera guerra mundial se acerca, pero casi nadie la ve venir...
Si en la primera novela la naturaleza tenía una importancia secundaria frente a la vida social, en esta segunda se invierten los términos. Y es que Balint, para dar un poco de sentido a su vida decide involucrarse en la gestión de las propiedades familiares.
La zona en la que está afincada la familia Abady es rica en bosques y su explotación será la principal fuente de las rentas de dicha familia. Así que Balint pasa las semanas viajando a caballo por las profundidades de los abetales transilvanos, acampando en los prados y lavándose en los arroyos, evitando a los osos pardos, siempre acompañado de mayorales y guardabosques.
Con seguridad, a Banffy le gustaba la naturaleza. Eso se nota en las maravillosas descripciones de los bosques y las montañas, de su silencio, su fuerza y su inconmensurable belleza.
viernes, 20 de diciembre de 2019
Los días contados (Trilogía Transilvana I), Miklos Banffy
Miklos Banffy fue un importante político, diplomático y escritor húngaro que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX. Por ello, es un punto de partida interesante para aprender algo acerca de ese extraño y complejo engendro político que fue el Imperio Austrohúngaro, también conocido como la Monarquía Dual, que desempeñó un papel clave en la política europea hasta la Gran Guerra.
Entre 1930 y 1940 Banffy publicó varias novelas, tres de las cuales, Los días contados, Las almas juzgadas y El reino dividido, conocidas como la Trilogía Transilvana, convirtieron a su autor en un escritor de prestigio en centroeuropa.
Los días contados es la primera de la tres novelas.
La acción de Los días contados se desarrolla en 1908 y la narración se mueve bajo diferentes focos, quizá de un modo demasiado brusco.
Por un lado tenemos a Balint Abady, conde y diplomático, todavía joven, que tras volver de un destino extranjero, es elegido diputado en el parlamento de Budapest.
Con él asistimos a las continuas tensiones entre Viena y Budapest, pero también entre Budapest y Transilvania, así como a las sucesivas crisis de gobierno, a los eternos conflictos políticos, tanto con las minorías nacionales de Hungría (rumanos, bosnios, serbios, croatas...) como con Austria y el emperador. Pero Balint es transilvano y vuelve a sus propiedades cuando no hay actividad parlamentaria, que es la mayoría del tiempo.
En Transilvania, Balint asiste a bailes y cacerías, y se reencuentra con Adrienne Miloth, antiguo amor ya casada con el tiránico Uzdy.
El otro gran protagonista de esta novela es Laszlo Gyeroffy, también conde, huerfano y primo de Balint. Laszlo no ha hecho carrera profesional y es un crápula devoto de las juergas y el juego.
Y en torno a estos y otros muchos personajes secundarios se teje la urdimbre de esta interesante novela.
Uno de los puntos fuertes de la narración es la gran capacidad de Banffy para transmitir la esencia de un mundo, a caballo entre oriente y occidente, muy diferente al nuestro, con sensibilidad, estilo y una muy elegante sensualidad.
Entre los puntos débiles se puede hablar de la abundancia de personajes secundarios que parecen no ser meras comparsas pero no aparecen con la continuidad necesaria.
Y es que, hasta cierto punto, Los días contados es una novela coral.
Voy a por la segunda...
Entre 1930 y 1940 Banffy publicó varias novelas, tres de las cuales, Los días contados, Las almas juzgadas y El reino dividido, conocidas como la Trilogía Transilvana, convirtieron a su autor en un escritor de prestigio en centroeuropa.
Los días contados es la primera de la tres novelas.
La acción de Los días contados se desarrolla en 1908 y la narración se mueve bajo diferentes focos, quizá de un modo demasiado brusco.
Por un lado tenemos a Balint Abady, conde y diplomático, todavía joven, que tras volver de un destino extranjero, es elegido diputado en el parlamento de Budapest.
Con él asistimos a las continuas tensiones entre Viena y Budapest, pero también entre Budapest y Transilvania, así como a las sucesivas crisis de gobierno, a los eternos conflictos políticos, tanto con las minorías nacionales de Hungría (rumanos, bosnios, serbios, croatas...) como con Austria y el emperador. Pero Balint es transilvano y vuelve a sus propiedades cuando no hay actividad parlamentaria, que es la mayoría del tiempo.
En Transilvania, Balint asiste a bailes y cacerías, y se reencuentra con Adrienne Miloth, antiguo amor ya casada con el tiránico Uzdy.
El otro gran protagonista de esta novela es Laszlo Gyeroffy, también conde, huerfano y primo de Balint. Laszlo no ha hecho carrera profesional y es un crápula devoto de las juergas y el juego.
Y en torno a estos y otros muchos personajes secundarios se teje la urdimbre de esta interesante novela.
Uno de los puntos fuertes de la narración es la gran capacidad de Banffy para transmitir la esencia de un mundo, a caballo entre oriente y occidente, muy diferente al nuestro, con sensibilidad, estilo y una muy elegante sensualidad.
Entre los puntos débiles se puede hablar de la abundancia de personajes secundarios que parecen no ser meras comparsas pero no aparecen con la continuidad necesaria.
Y es que, hasta cierto punto, Los días contados es una novela coral.
Voy a por la segunda...
miércoles, 30 de agosto de 2017
El cero y el infinito, Arthur Koestler
Sensacional novela, pero todo ha cambiado tanto en los últimos 30 años que la novela habla de otros tiempos apenas reconocibles.
Koestler, comunista y anticomunista, siempre convencido, siempre en el ojo del huracán, siempre brillante, construye una gran novela sobre una recreación de los juicios de Moscú.
En la segunda mitad de la década de los 40 del pasado siglo, Stalin impulsó una sucesión de procesos judiciales que acabaron con gran parte de sus potenciales enemigos políticos. Ejemplo paradigmático de totalitarismo.
Rubashov, alto jerarca del régimen, tras caer en desgracia, es detenido, encarcelado e interrogado. Es acusado de desviacionismo.
A lo largo de los larguísimos interrogatorios, Rubashov se convencerá de que él es un peón sin valor, que no debe, bajo ninguna circunstancia, entorpecer el triunfal desarrollo de la revolución. Él no es nada. El estado lo es todo.
Es destacable que en la realidad la confesión venía impulsada, en la mayoría de los casos, por todo tipo de torturas. En la novela, el acusado es presionado, pero nunca torturado, y el reconocimiento de la culpa es sincero y una consecuencia del reconocimiento de la omnipotencia y omnisciencia del partido.
La lectura vale la pena, aunque hacía el final, tanta disquisición pueda resultar un poco pesada para mentes poco escolásticas.
Koestler, comunista y anticomunista, siempre convencido, siempre en el ojo del huracán, siempre brillante, construye una gran novela sobre una recreación de los juicios de Moscú.
En la segunda mitad de la década de los 40 del pasado siglo, Stalin impulsó una sucesión de procesos judiciales que acabaron con gran parte de sus potenciales enemigos políticos. Ejemplo paradigmático de totalitarismo.
Rubashov, alto jerarca del régimen, tras caer en desgracia, es detenido, encarcelado e interrogado. Es acusado de desviacionismo.
A lo largo de los larguísimos interrogatorios, Rubashov se convencerá de que él es un peón sin valor, que no debe, bajo ninguna circunstancia, entorpecer el triunfal desarrollo de la revolución. Él no es nada. El estado lo es todo.
Es destacable que en la realidad la confesión venía impulsada, en la mayoría de los casos, por todo tipo de torturas. En la novela, el acusado es presionado, pero nunca torturado, y el reconocimiento de la culpa es sincero y una consecuencia del reconocimiento de la omnipotencia y omnisciencia del partido.
La lectura vale la pena, aunque hacía el final, tanta disquisición pueda resultar un poco pesada para mentes poco escolásticas.
martes, 26 de abril de 2011
La escritura invisible, Arthur Koestler
Acabo de terminar con las memorias de Koestler.
He disfrutado mucho con las memorias de este escritor casi desconocido para mi.
De hecho, me hubiera gustado que continuasen, ya que terminan en 1953.
Gustosamente hubiera acompañado un poco más a Koestler en sus peripecias.
He disfrutado mucho con las memorias de este escritor casi desconocido para mi.
De hecho, me hubiera gustado que continuasen, ya que terminan en 1953.
Gustosamente hubiera acompañado un poco más a Koestler en sus peripecias.
lunes, 25 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
Euforia y utopía, Arthur Koestler
Sigo con Koestler. Euforia y utopía.
Maravilloso relato de sus viajes por Asía central como miembro de la jerarquía comunista durante la primera mitad de los años treinta.
Uzbekistan, Kazajstán, Turkmenistán,...
Maravilloso relato de sus viajes por Asía central como miembro de la jerarquía comunista durante la primera mitad de los años treinta.
Uzbekistan, Kazajstán, Turkmenistán,...
domingo, 10 de abril de 2011
El camino hacia Marx, Arthur Koestler
Siguiendo con Koestler. El camino hacia Marx.
Aquí el autor nos cuenta su huida a una comuna comunista en Jerusalén, su vuelta al periodismo en París y su posterior abandono y su nueva huida, en este caso a la URSS.
la visión de Koestler del totalitarismo comunista es de especial valor, ya que lo ha conocido desde dentro.
Koestler ha sido un comunista fanático y convencido, que ha visto la luz, ha sido capaz de mirar hacia fuera y de salir de la secta.
Aquí el autor nos cuenta su huida a una comuna comunista en Jerusalén, su vuelta al periodismo en París y su posterior abandono y su nueva huida, en este caso a la URSS.
la visión de Koestler del totalitarismo comunista es de especial valor, ya que lo ha conocido desde dentro.
Koestler ha sido un comunista fanático y convencido, que ha visto la luz, ha sido capaz de mirar hacia fuera y de salir de la secta.
viernes, 1 de abril de 2011
La flecha en el azul, Arthur Koestler
Así que a la biblio de la UZ que me fui. Vi que los tenían, y en edición bolsillo, la mar de cómodos y manejables.
Acabo de terminar el primero: La flecha en el azul. Me ha fascinado. Cierto es que cada vez me interesan más biografías y autobiografías, de personajes de todo tipo. Y es que hay vidas muy interesantes...
Este primer tomo nos cuenta la infancia y primera juventud de Koestler en la Budapest y la Viena de entreguerras.
Muy, muy, muy interesante.








