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miércoles, 4 de agosto de 2021

Un lugar incierto, Fred Vargas

Otra novela de Fred Vargas. Buena lectura veraniega.

Como siempre, Vargas teje una sofisticada narración que incluye elementos poco habituales en la novela policiaca. Algunos de ellos presentan cierto aire sobrenatural que la pericia y la desenvoltura de la autora acaban transformando en temas culturales o antropológicos. En la novela que nos ocupa, hablamos de vampiros.

Como es habitual en sus novelas, además de Adamsberg, la gran creación literaria de Vargas, podemos disfrutar de grandes personajes secundarios, extremadamente originales y a la vez sumamente creíbles, empezando por los propios subalternos de Adamsberg.

Una historia de asesinatos que nos lleva a Londres y París, pasando por Serbia. Emocionante, muy bien narrada, llena de personajes. Al final, quizá le sobre un poco de complejidad.

Indudablemente Vargas, reciente premio Príncipe de Asturias, se mueve con mucha comodidad en esos intersticios que quedan entre la historia, la antropología, la psicología y la ciencia.

viernes, 17 de abril de 2020

Justine o los infortunios de la virtud, Marqués de Sade

El marqués de Sade escribió sus novelas en las últimas décadas del siglo XVIII. Normalmente, las novelas que más me gustan pertenecen al siglo siguiente, pero Sade ha pasado a la historia, así que pensé que valía la pena dedicarle unas horas.

Yo relacionaba el nombre de este aristócrata francés, que paso preso media vida y que era uno de los pocos presos que había en la Bastilla, al menos un par de semanas antes del inicio de la revolución, con la literatura erótica.

Pero la lectura de su Justine o los infortunios de la virtud me ha sorprendido.

Justine es una pobre muchacha que con apenas 12 años queda huérfana y para salir adelante se apoya en su único sostén: una fe religiosa inquebrantable y un compromiso con la virtud no menos sólido.

La narración nos permite acompañar a Justine a lo largo de varios años en sus múltiples desventuras en compañía de los personajes más despreciables que se pueda imaginar.

Pero desde luego, Justine no es una novela erótica, ya que su autor no perseguía ese fin. Me atrevo a afirmar que Justine es una novela filosófica. Y, cómo no, sádica, aunque ese adjetivo no existía cuando monsieur Guillotin estaba perfeccionando su invento.

A lo largo de sus páginas asistimos a larguísimas y reiteradísimas argumentaciones en las que Justine, pese a sus insoportables infortunios, defiende la necesidad de ser virtuosa, mientras que sus opresores, abusadores y explotadores, de ambos sexos, defienden la inutilidad de la virtud y la utilidad práctica del perseguir el máximo placer sin reparos éticos o morales, a la manera de un proto-superhombre nietzscheano.

Cuando Justine no está discutiendo con alguien acerca de Dios, la fe, la bondad y la virtud, está esposada, atada o encadenada, siendo azotada, mordida o golpeada y sometida a todo tipo de abusos sexuales y no sexuales. Además, todo ello se describe de manera que calificaría de ni-explicita-ni-no-explicita. Es decir, Sade explica con claridad  y detenimiento las acciones que tienen a Justine como víctima, pero nunca utiliza los sustantivos que identifican cada una de las partes concretas del cuerpo, por lo que la lectura requiere gran atención y no menos imaginación para intentar descifrar que está ocurriendo.

Tras la lectura, se me plantean las siguientes preguntas: ¿cual es el propósito de Sade al escribir esta novela? provocar? ¿hacer propaganda de una manera de vivir completamente amoral? ¿Denunciar que con frecuencia el mal triunfa?

lunes, 4 de febrero de 2019

Los dioses tienen sed, Anatole France

En ocasiones, un tipo normalmente constituido que lleva a cabo su trabajo con celo puede ser el responsable de cantidades infinitas de sufrimiento. No por maldad o enfermedad moral, sino por pura responsabilidad.

Este enunciado fue elevado a la categoría de afimación filosófica por la alemana Hanna Arendt, en relación con el juicio por crímenes contra la humanidad de Adolf Eichmann, en 1961. Desde entonces, esta o parecidas reflexiones suelen ser conocidas como la banalidad del mal.

En cierto modo, Los dioses tienen sed es una recreación literaria de la banalidad del mal.


Francia, 1794. Estamos en el periodo más insoportablemente
 violento de la revolución francesa: la convención. Robespierre es el héroe aclamado de la Francia revolucionaria. Cualquier exceso es poco si es en la defensa de la revolución y sus ideales más radicales.

Evariste Gamelin es un escritorzuelo subyugado por la pureza inhumana de la revolución. Es un hombre bueno, justo y honrado. Pero esas virtudes, en un tribunal de la convención, se transmutan en pesadas cargas para la ideas de justicia y piedad.

Asistiremos a los últimos excesos de los tribunales de la convención y la posterior reacción termidoriana. Todo ello en medio de una gran violencia formal y de un catártico, a la par que metafórico, baño de sangre.

Por lo demás, el estilo narrativo de Anatole France es, quizá, demasiado seco. Ademas, los protagonistas y los hechos históricos, siempre presentes en la narración,  hacen que ésta, en ocasiones, sea difícil de seguir. Y más para alguien alejado geográfica y temporalmente de los sucesos narrados.

martes, 20 de noviembre de 2018

La obsesión antiamericana, Jean-Francois Revel

Sigo con Revel. Este libro, de 2002, es su última obra.

Estamos ante un elogio de los EEUU como faro del progreso y la democracia a lo largo del último siglo. Y también de una hiriente crítica a la obsesión antiamericana que anida en las democracias europeas, tanto más cuanto más francesas e izquierdistas sean.

Revel nos acompaña en un recorrido extenso por diferentes ámbitos políticos (economía, política exterior, seguridad, welfare state, ...) poniendo el foco en la habilidad de los europeos para ver la paja ajena en el ojo americano e ignorar olímpicamente la viga en el enfermo ojo europeo.

Todo ello con un estilo ágil e irónico que hace la lectura fácil y entretenida.

Su punto de vista, en lineas generales, me parece convincente. El único pero del libro es el poco interés de Revel por profundizar en alguno de los múltiples problemas de la democracia norteamericana y/o de alguna de sus numerosas actuaciones deshonrosas que, por lo demás, Revel reconoce.

Pero ese no es el propósito del libro, supongo.

domingo, 7 de octubre de 2018

Fluye el Sena, Fred vargas

Tres relatos cortos de Adamsberg.

El formato tan breve no permite desplegar el ingenio de Vargas, pero sí esbozar esos grandes personajes secundarios que llaman la atención, despiertan el interés del lector y siempre suponen una especie de contrapunto a Adamsberg.

Y también, como siempre, Adamsberg es el único que comprende que, por marginal que sea la vida de uno y por imponente que resulte una comisaría, un policía o un calabozo, siempre es necesario un cierto do ut des.

Hay que dar para recibir y... que mejor manera de dar que escuchando.

domingo, 30 de septiembre de 2018

¿Para qué filósofos?, Jean-Francois Revel

De un tiempo a esta parte estoy interesado en el liberalismo político. Hace unos meses leí La llamada de la tribu. En esta biografía intelectual, MVLL señala al recientemente fallecido JFR como uno de sus pensadores de referencia.

Cada vez me cuesta más abandonar el feraz territorio de la novela decimonónica por el agreste, incómodo y trabajoso paisaje del ensayo, pero de vez en cuando, como diría un viejo amigo, hay que.

Este librito, de apenas 150 páginas, fue publicado por su autor en 1957, cuando JFR tenía 33 años y dicho libro supuso el portazo de salida de su autor de la universidad francesa hacia la fría intemperie.

JFR, hasta entonces, había seguido la senda habitualmente encaminada hacia las alturas del escalafón académico francés. A partir de entonces, Revel se convirtió en un  intelectual provocador e iconoclasta, cada vez más crítico con la izquierda política.

El libro en cuestión, al que MVLL llama, de manera encomiástica, panfleto, es una critica de la inanidad de la filosofía contemporánea.

Para Revel, hace ya más de un siglo que la filosofía se convirtió en poco más que un solipsista juego lingüístico sin relevancia ninguna para la comprensión de la realidad o la vida de la gente.

La filosofía nació en un momento en el que la ciencia no existía, y se hizo adulta cuando la ciencia, ya madura, agradecía una reflexión sobre sus fundamentos y sus métodos. Pero hace ya bastantes décadas que todos y cada uno de los campos de conocimiento humano están tan desarrollados que desde dentro del propio campo es posible el análisis de métodos y fundamentos, en el caso de ser necesario.

Produce gran admiración, tanto en profundidad como en extensión, el bagaje cultural adquirido por  alguien que apenas ha rebasado la treintena.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La conquista de Plassans, Emile Zola

Parece una novela de Simenon. A la historia le ocurre lo mismo que a los caracoles en el agua caliente. Poco a poco, la historia va avanzando. No te das cuenta y, de repente, se ha planteado una situación bien interesante.

Los Mouret llevan una plácida vida burguesa en una ciudad de provincias. El padre Faujas llega de París y se aloja, temporalmente, en la segunda planta de la vivienda de los Mouret.

A partir de aquí, de manera progresiva, Marthe, esposa de Mouret, incubará una fiebre religiosa fanática y una querencia enfermiza por Faujas.

Su pasión no satisfecha la llevará a la locura. Mientras, Mouret, desplazado y ninguneado, va cayendo en la depresión.

Todo podría quedar aquí si no fuera por la infinita malevolencia humana. Poco a poco, Mouret se convertirá en chivo expiatorio de la ciudad y sobre él recaerán las más increíbles  e injustificadas acusaciones hasta que, al fin, pierda la razón como su esposa.

Al fondo, la lucha política en la pequeña ciudad de provincias. Bonapartistas, realistas y republicanos se disputan el favor de los ciudadanos. Faujas se va apoderando del mundo de Mouret. Si fuera una novela de Simennon, Mouret acabaría asesinando a Faujas.

La conquista de Plassans resulta ser una novela asombrosamente moderna en su planteamiento. Además,  con un desenlace sorprendente y dramático.

Buena lectura.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El vientre de París, Emile Zola

Buena novela para percibir los rasgos principales del naturalismo.

Uno de ellos es la frecuente presencia de un elemento colectivo e inanimado como personaje principal alrededor del cual pululan el resto de personajes
Aquí el mercado. En otras novelas, la mina, el burdel o la taberna.

Otro es el feísmo. Se puede llamar así a la falta de escrúpulos a la hora de retratar o describir lo desagradable, siempre y cuando lo feo, lo apestoso, lo triste, lo sórdido, sea relevante para la narración.

Florent acaba de tornar, huido de la Cayena, tras ser desterrado por participar en las revueltas de diciembre de 1951, posteriores al golpe de estado de Napoleón III que acabó con la segunda república francesa y prolongará su Segundo Imperio hasta de derrota de Sedán, en 1970, que dará lugar a la Tercera República.

Florent se alojará en casa de su querido hermanastro Quenu, casado con la bella Lisa. Florent no se adaptará al mundo pequeño burgués de su familia y, poco a poco, irá derivando hacia el radicalismo y comprometiéndose con un complot contra Napoleón III.

Mientras tanto, un montón de personajes, articulados en torno al gran mercado central de Les Halles, joya arquitectónica del momento, nos proporcionarán una visión cercana de la vida en el Paris de los pequeños comerciantes.

Las constantes descripciones de verduras, aves, quesos  o pescados son a veces sugerentes y a veces cansinas.

Uno de los puntos fuertes de la novela es la contraposición entre el punto de vista burgués de la bella Lisa y el punto de vista inconformista y revolucionario de Florent. Lisa solo quiere trabajar, ahorrar y progresar. Lisa cree que cuestionar el orden establecido es peligroso y propio de vagos y maleantes. En cambio, Florent piensa que es necesario derribar la dictadura de Napoleon III y que es necesario asumir riesgos. Florent cree que el que vive feliz y progresa es un desalmado.

A veces parece que los personajes se comportan de manera demasiado estereotípica: las vendedoras del mercado hablan, alcahuetean y malmeten. En cambio, los hombres se reúnen, beben, discuten y conspiran.

sábado, 1 de septiembre de 2018

La jauría, Emile Zola

Ya he escrito acerca de Zola y el naturalismo, aquí. Esta es la segunda novela del ciclo de los Rougon-Macquart.

Aristide Saccard es un próspero negociante llegado de la Provenza a París. Tan grande es su ambición como pequeños sus escrúpulos.

Su indisimulada intención es hacerse indecentemente rico especulando con terrenos y viviendas en el caos generado por la expansión experimentada en París a lo largo de el último tercio del sXIX.

Aristide se acaba de casar con Renné, bella, rica y joven, con el objetivo de consolidar sus fortuna. Además, tenemos a Maxime, joven apuesto, hijo del primer matrimonio de Aristide y, por tanto, hermanastro de Renne.

La novela se articula alrededor de dos ejes. El primero la relación de atracción, enfermiza, recíproca y equívoca, entre Renné y Maxime.

El segundo, las trapisondas de Saccard, para acumular y gastar dinero a manos llenas.

Al fondo del cuadro, la vida cínica y depravada de Renné y Maxime, dos hermosos animalillos, sin apenas conciencia ni  remordimientos, recorriendo, solos o en compañía de sus amigotes, los tugurios de París, los bosques de Boulogne o las riveras del Sena.

Y más al fondo, la desaforada corrupción del sistema político, periodístico y financiero de la época.
Buena lectura para aquellos que parecen creer que la corrupción es un mal casi exclusivo de nuestra época y de nuestro país.

Otro elemento de interés, casi siempre presente en las novelas de Zola, es la tensión sexual, solo insinuada y siempre con palabras equívocas. tanto, que al lector de principios del sXXI, acostumbrado a la crudeza del lenguaje de nuestros días, le cuesta determinar con exactitud qué es lo que está ocurriendo.

Gran novela.

sábado, 25 de agosto de 2018

El mapa y el territorio, Michel Houellebecq

Sin duda, el verano 2018 será el verano de Houellebecq. Y el de la puta apendicitis.

Penúltima novela de Houellebecq. Tan divertido y sugerente as usual.

Hay alguna diferencia interesante respecto a anteriores novelas. Por ejemplo, la aparición de un tema que antes no había sido tocado: la creación artística.

Y es que el protagonista de la novela es un artista plástico de nombre Jed Martin, al que seguiremos a lo largo de su carrera y sus vicisitudes amorosas.

Otra diferencia importante es la ausencia casi total de escenas sexuales a lo largo de la narración. Parece que Martin sublima sus impulsos mediante la creación.

Una novela tan desbordante de temas de interés como de emociones. Desde el arte, el capitalismo, la muerte, el territorio y su relación con los seres humanos o la soledad, hasta la ironía, el sarcasmo, la violencia, la piedad, la amistad o el amor.

Y una inusual capacidad para reírse del propio escritor. De hecho, el propio Michel Houellebecq aparece como personaje secundario en la novela satirizado y ridiculizado con furia.

Y por si lo anterior fuera poco, un brutal giro argumental, asesinato incluido, y una pequeña novela policial incluida dentro de la gran novela.

viernes, 17 de agosto de 2018

La posibilidad de una isla, Michel Houellebecq

La sexualidad, el amor y la muerte, como siempre en  las novelas de Houellebecq, dominando la narración.

Y una estructura narrativa original y atrevida. La novela está construida en torno a las entradas de los diarios vitales de Daniel1, Daniel24 y Daniel25, separados entre si por un par de milenios.

Y es que, en cierto modo, estamos ante una novela de ciencia ficción.

El progreso tecnológico del ser humano a lo largo del siglo XXI ha sido tal que, en algún momento, se ha conseguido, de manera más o menos rutinaria, la transferencia del contenido mental de una persona a un cuerpo creado a su imagen y semejanza. De esta manera, cuando el proceso de envejecimiento se hace suficientemente penoso, se crea un clon del sujeto, apenas veinteañero, al que se copia el contenido mental del sujeto envejecido.  En otras palabras, el ser humano ha superado la única barrera que le quedaba por traspasar: la de la inmortalidad.

Por lo demás, el futuro en el que viven Daniel24 y Daniel25 es extraño y distópico. Lleno de vacío. ¡Que gran contrasentido!

A la novela quizá le sobren páginas. El relato de la relación de Daniel1 con los Elohim se hace un poco largo.

A cambio, el genio de Houellebecq brilla a lo largo de la novela. Por ejemplo, en la elección del Cabo de Gata y de Lanzarote como escenarios principales de la novela y en la descripción de sus paisajes. Por ejemplo, en el peregrinaje final de Daniel25 a través del gran vacío. Por ejemplo, en la tremendamente emotiva descripción de la relación entre Fox, el perro de Daniel, y su dueño. O entre los diferentes Daniel-es y los diferentes Fox-es. Por ejemplo, en la abundancia de reflexiones coladas por el autor a lo largo de la narración. Interesantes, la mayoría. Cínicas, muchas. Epatantes, casi todas.

Sin duda, hay que leer a Houellebecq.

jueves, 2 de agosto de 2018

Plataforma, Michel Houellebecq


Las novelas anteriores de Houellebecq se pueden entender como algo parecido una simulación. Es decir, el autor define a sus protagonistas y el escenario en el que se mueven y, después, les da vida. Ocurren cosas, pero no es lo importante. En cierto modo, son historias sin principio ni final.

Plataforma es diferente. Además, es la más floja hasta el momento.

Estamos ante una historia clásica, en el sentido de aquello tan antiguo de planteamiento, nudo y desenlace. Michel es un triste funcionario del Ministerio de Cultura que, en torno a la cuarentena, deja pasar la vida sin pena ni gloria. No friends. No wife. No children. No pets. No girlfriend.

De manera inesperada y repentia, el padre de Michel muere y Michel queda un poco desubicado. Decide tomar vacaciones y hacer un viaje. Sin objetivo claro... acaba en Tailandia.

Allí pasan los días, esquivando a sus compañeros de viaje, bebiendo cócteles y visitando lupanares. Todo ello sin entusiasmo ninguno y en medio de la tristeza y la desgana habituales en los personajes de Houellebecq.

Una vez en París decide a llamar a Valerie, una de las compañeras del viaje, por la que se sintió atraído, en cierto modo, aunque no se atrevió a intentar ningún acercamiento. Aquí en París las cosas funcionan. Michel y Valerie se enredan en una historia tan apasionada como gratificante para ambos.

Hasta aquí nada del otro mundo. Pero resulta que Valerie es ejecutiva de una empresa de servicios turísticos que está intentando reflotar una docena de complejos hoteleros repartidos por todo el mundo. Y Michel, tan libertino como amoral, propone reorientarlos como santuarios de relax sensual. Obviamente, tras este eufemismo se esconde el turismo sexual.

Hasta aquí, planteamiento y nudo. Del desenlace nada contaré. Sí puedo decir que pocas veces un giro argumental en una novela me ha provocado un impacto tan grande como este.

En general, creo que la novela flojea por varios motivos. El abuso de las descripciones sexuales explícitas es uno de ellos. El argumento no da de si demasiado, es otro.

Y donde Houellebecq brilla, como siempre, es en la creación de sus personajes perdidos, desorientados, neuróticos y frustrados. Tan humanos en sus ansias y preocupaciones y tan deshumanizados en sus modos de vida.

martes, 31 de julio de 2018

Las partículas elementales, Michel Houellebecq

¡Qué difícil es reseñar a los grandes ! Y Houellebecq lo es. Y Las partículas elementales es su primera gran novela.

Es grande por la complejidad de su estructura narrativa. Es grande por la profundidad del retrato humano de sus protagonistas. Es grande por el esfuerzo de documentación llevado a cabo por el autor. Es grande por la valentía del autor a la hora de abordar algunos de los temas de la novela. Y es grande por la capacidad de impactar al lector.

Y es que, tras finalizar la lectura, cierto que a velocidad hiperlumínica y de manera muy inmersiva, me encuentro en ligero estado de shock.

Es una obviedad  que el lector de antes de la lectura  no es el mismo que tras la lectura. Y es que la vida, sin más, mancha. ¡Cómo no lo va a hacer la lectura de un libro !. También es verdad que, habitualmente, el cambio es inapreciable. En este caso, el cambio es apreciable, si bien inexplicable e indescriptible.

Michel y Bruno, nacidos en la Francia de los 50 del pasado siglo, son hermanastros e hijos de la misma madre, Janine. Realmente, para cada uno de ellos, su hermanastro supone el única, si bien precario, anclaje familiar al mundo.

Janine, inmersa en el la contracultura y el buenrollismo de los 68chistas se ha metido de lleno en el rollo de los hippies, de las sectas satánicas, de las comunas sexuales, de los espacios de crecimiento y del naturismo patológicos. Como consecuencia natural, en seguida se sentirá llamada a hacer grandes cosas y el cuidado de sus hijos le parecerá una carga demasiado pesada y poco compatible copn su pleno desarrollo personal, sexual, cósmico, psicotrópico y no se cunatas cosas más. Por ello, enseguida renunciará al cuidado de sus hijos.

Michel y Bruno se criarán al cuidado de sus respectivas abuelas paternas, llenos de carencias afectivas y fragilidades que los llevarán a convertirse en discapacitados emocionales. Aún así, las respectivas abuelas serán objeto de devoción por parte de ambos protagonistas. En cierto modo, Las partículas elementales es la novela del fracaso de la generación nacida en los 50, convertida en adulta en los 70, bajo el influjo maléfico y desorientador del 68.

Mientras Michel se convertirá en científico de prestigio, Bruno tendrá una existencia más discreta como profesor de literatura. Diferentes trayectorias profesionales pero semejante fracaso personal. Y es que ambos son unos inadaptados, que no tienen interés por el mundo ni por la gente que lo habita. Hastiados, para empezar, de sí mismos y de la vida que viven. Incapaces para desarrollar una sexualidad normal, ya que Michel sufrirá algo parecido a la anhedonia mientras Bruno está obsesionado con el sexo pero siempre insatisfecho.

Una gran novela, no apta para almas sensibles.

domingo, 29 de julio de 2018

Ampliación del campo de batalla, Michel Houellebecq

Estamos ante la primera novela de Michel Houellebecq, auténtica estrella literaria y enfant terrible de la cultura en el país vecino.

Michel Hoellebecq, desde su irrupción en el mundo de las letras francesas hace 20 años, con 4 o 5 formidables novelas y algún que otro ensayo, se ha convertido en un intelectual provocador y mediático como ninguno.

Esta primera novela es brillante. O a mi me lo ha parecido.

El protagonista, anónimo pero claramente un alterego del autor, está apenas en la treintena. Le llamaré Michael.

A pesar de disfrutar de una posición acomodada está inmerso en una crisis existencial de primera magnitud y, poco a poco, sus desarreglos psíquicos le llevarán a abandonar su trabajo como ingeniero informático y, después, a un sanatorio mental.

Pero las peripecias de Michael son lo de menos.

Lo de más es el talento con el que Houellebeqc nos describe el hastío vital del protagonista y su falta de interés por relacionarse con cualquiera de sus congéneres. Ello llevado a cabo con un realismo absoluto, trufado con una fina ironía que no provoca carcajadas pero sí sonrisas de admiración y que nos hace un poco más agradable acompañar a Michel en sus diferentes quehaceres, todos ellos desbordados por una tristeza de un patetismo insoportable.

En el fondo el tema de la novela es la comunicación. O su ausencia.

Michel no mantiene contacto con hermanos, padres o hijos. No tiene amigos entre sus compañeros de oficina, solo conocidos. Y no es que la comunicación le parezca difícil, es que no tiene interés. Pura renuncia. Por renunciar, ha renunciado hasta a las relaciones sexuales.

Y en cierto modo, Houellebeqc nos plantea a Michel y su manera de relacionarse con el mundo, como paradigma del hombre contemporáneo.

viernes, 20 de julio de 2018

Madame Bovary, Gustave Flaubert

Reseñar una obra maestra de la literatura  es una gran responsabilidad. Pero... alllá vamos.

Lo primero, el argumento.

Charles y Emma Bovary acaban de contraer matrimonio. Viven en un  pueblecito sin interés especial. Él es médico. Ella, hija de un propietario rural. Pero Emma ha leído muchas novelas románticas y, en cierto sentido, al modo de Alonso Quijano, ha perdido la razón. Si no la razón, al menos, cierta capacidad de interpretar la realidad acorde a lo que ésta es. De hecho Emma está tan confundida que no tiene ni idea de lo que es el amor y el matrimonio. Ella espera la pasión deslumbrante y aniquiladora de las novelas, pero tras casar sin amor, a la espera de que el tiempo convierta el respeto y la convivencia en pasión, admiración y locura, enseguida se sentirá profundamente frustrada.

Porque Charles es un hombre anodino y sin ambición y Emma será una mujer eternamente insatisfecha. Lee revistas y pasa el tiempo en ensoñaciones adolescentes, pensando que la vida que vive no vale la pena y deseando estar inmersa en el gran mundo parisino, tan deslumbrante visto desde una húmeda, fría y triste provincia.

Por lo anterior Emma, poco a poco, se irá desentendiendo de su marido y de su hija y buscará, allá donde la encuentre la pasión, las emociones, el riesgo y una vida plena.

Pero la búsqueda, obviamente será estéril, porque Emma busca algo que no existe. Apagado el fulgor momentáneo de la aventura, la mentira, el flechazo, el sexo o la declaración de amor eterno, tarde o temprano volverá a su mundo, que a ella le parece insoportable de tan vulgar.

Como es fácil de imaginar está carrera está abocada a un final tan triste como dramático

Y ahora hay que responder a la pregunta: ¿Por qué esta novela se ha convertido en una de las grandesgrandesgrandes de la historia de la literaturas.

Sin entrar en técnicos jeribeques, yo diría que alguno de sus puntos interesantes son los siguientes:

1. La valentía de Flaubert a la hora de crear una heroína femenina que, quizá por primera vez en la historia de la literatura, se desentiende de marido e hijos para buscar su propia satisfacción, aunque acabe pagando un precio altísimo

2. El desenlace de la novela es de un dramatismo insuperable

3. La maestría de Flaubert para describir el mundo provinciano, tan complejo y a la vez, tan simple.

4. La magistral caracterización sentimental de Emma Bovary, de sus ansias, de sus ilusiones, de sus frustraciones y su lento declive hacia el abismo.

Para mi, resulto inolvidable, tanto en la primera lectura como en esta segunda, una escena secundaria, apenas importante en la novela. Aquella del pobre Hypolite, mozo del hotelucho de Yonville, con pie zambo de nacimiento, pero enérgico y entusiasta y que se desempeña a las mil maravillas. Pero para su desgracia, el farmacéutico Homeau y Emmma  se convencen de la extraordinaria oportunidad que supone el pobre diablo para la fama de Charles y para el progreso de la ciudad. Podría ser operado por Charles y su pie zambo vuelto a la normalidad, algo sin precedentes en Paris, no digamos en la provincia. Hypolite no tiene ningún interés en la operación quirúrgica, pero ni siquiera imagina la posibilidad de negarse. Charles no está decidido, pero está desesperado por mantener a Emma junto a él y cree que mejorar su prestigio puede ser un buen camino.

Por su puesto, la operación será un fracaso total, que supondrá sufrimiento sin fin para Hypolite, angustia insoportable  y gastos muy notables para la maltrecha economía de Bovary.

lunes, 2 de julio de 2018

Thoreau, La vida sublime, Dan - Le Roy

Compre está novela gráfica pensando que sería una manera ligera y entretenida de iniciarse en el pensamiento de Henry Thoreau.

Thoreau nació y vivió en los bosques de Nueva Inglaterra a lo largo de la primera mitad del siglo XIX y desarrolló un interesante ideario filosófico, político y religioso.

Thoreau pensaba que el hombre de su época había dado la espalda a la naturaleza. O lo que es lo mismo, a Dios. Y que todos nuestros problemas se derivan de ahí. Por tanto hay que volver al seno de la madre naturaleza. Ahí está todo: renuncia, aislamiento, respeto, trascendencia...

En el plano político Thoreau fue famoso por la defensa de un individualismo extremo que le permitía desafiar el orden establecido y reivindicar la desobediencia civil cuando el estado se excede en los limites del contrato social.

Por lo anterior, en cierto modo, Thoreau se podría considerar como guía e inspirador de muchos y variados movimientos políticos que en nuestros días gozan, en mayor o menor medida, de apoyo social: ecologistas, anarquistas, insumisos, antisistema, altermundistas...

Volviendo a la novela gráfica... los autores han buscado un estilo muy gráfico y muy poco literario, acorde a la vida sencilla que Thoreau propugnaba y vivía. Pero el intento, en mi opinión, resulta fallido. No es posible abordar el rico pensamiento de Thoreau desde una propuesta tan minimalista.

Y... sí, ya se que estamos ante una novela gráfica. Pero creo que el formato permite un enfoque literariamente mucho mas potente.

martes, 19 de junio de 2018

El topo, John le Carré

Tercera novela de Smiley, primera de su trilogía más conocida.

Control ha muerto y Smiley ha sido despedido con deshonor a consecuencia de un gran fracaso operacional en Checoslovaquía.

El gobierno de su majestad tiene información, fiable en alto grado, de que en lo más alto del Circus, renovado tras la salida de Control y Smiley, hay un topo.

Ante el peligro, desde el gobierno se propone a Smiley para que, de forma no oficial, haga lo posible por desenmascarar al topo.

A partir de aquí, como siempre, una trama compleja y bien llevada en la que Smiley con la ayuda del fiel Guillam y algún que otro conocido de los otros tiempos,  consigue acorralar al topo y obligarle a desvelar su identidad.

sábado, 16 de junio de 2018

Las ilusiones perdidas, Honoré de Bazac

Encuentro en Las ilusiones perdidas los mismos defectos y las mismas virtudes que en César Birotteau.

Virtudes:
1. Personajes bien desarrollados
2. Trama de interés
3. Capacidad para mostrar, en sus detalles, la vida en un determinado marco espaciotemporal.

Defectos:
1. Excesivo detallismo en la descripción técnica de algunos procedimientos.
2. Alargamiento innecesario en el desarrollo de la trama

Total, que es un placer leer a Balzac y se aprende mucho, pero al final me aburre y me cansa.

Lucien y David son, ambos, gentes de valor e ingenio. Viven en Angulema y son grandes amigos. Además, David y Eve, hermana de Lucien, se aman.

Lucien es poeta, mientras que David es impresor. La ambición de Lucien le llevará a París donde, en contacto con intelectuales y con el gran mundo, intentará conseguir la gloria que cree merecer. Pero su ambición desmedida, su irresponsabilidad y su inconstancia le llevarán al desastre. Y con el hundimiento de Lucien, el de los bondadosos Eve y David.

Lucien volverá a Angulema derrotado y humillado y las esperanzas de salir a flote recaerán sobre el genio de David, que luchando contra todo, intenta descubrir una nueva y ventajosa técnica de fabricación de papel.

Al fondo, la lucha parisina entre realistas y republicanos, los odios y envidias comerciales y el ansia provinciana por sobresalir en la capital.

martes, 8 de mayo de 2018

César Birotteau, Honoré de balzac

La Comedia Humana es a la literatura francesa lo que Los Episodios Nacionales a la literatura española.

Balzac, junto con Zola, Flaubert, Stendhal y Proust, es uno de grandes-grandes-grandes de la literatura francesa. Y su más grande obra es la Comedia Humana.

La Comedia Humana es un ambiciosísimo intento de estudiar y describir la vida francesa entre la caída de Napoleón (1815) y el inicio de la monarquía de Julio (1830).

Para ello, Balzac planea la escritura de más de un centenar de novelas que plasmarán de manera exacta e imperecedera ese instante de la vida de Francia.
Aunque el plan no fue concluido por su autor, la cantidad y calidad de las novelas escritas es tal que el peso de Balzac y su Comedia en la cultura francesa es difícilmente exagerable.

Cesar Birotteau es una de las grandes novelas del ciclo. La novela intenta retratar esa burguesía ambiciosa que tras la revolución ha conseguido un peso político parejo al peso económico que ya disfrutaba.

César es un ejemplo paradigmático del burgués honrado y trabajador que se deja deslumbrar por la luz cegadora de la especulación y el enriquecimiento rápido.

Y es que estamos en una época en la que la efervescencia de la bolsa, el crecimiento de las ciudades, el auge de los banqueros, el uso de efectos comerciales y la habitual vitalidad comercial francesa se juntan para propiciar posibilidades de crecimiento económico nunca vistas. Y entre todo esto, pequeños intersticios que serán ocupados por arribistas, sinvergüenzas y estafadores que se enriquecerán sin esfuerzo propiciando la ruina de los más desprevenidos.

Pero como bien sabemos los ciudadanos del s. XXI, el riesgo, la crisis y la bancarrota son el feo reverso del capitalismo plenamente desarrollado que tanta luz irradia por su anverso.

Total, que asistiremos a la caída del ambicioso perfumista en las fauces de tiburones sin piedad.

Magnífica recreación de todos los personajes de la obra. Desde el protagonista, su mujer y su hija, hasta cualquiera de los financieros, notarios, dependientes, prestamistas y criados que aparecen en la novela.

Por poner un pero, se podría decir que la novela está escrita en un tiempo en el que el lector estaba más familiarizado con el uso habitual de determinados efectos comerciales (letras y pagarés). Para el lector de hoy, resulta difícil seguir la narración cuando se explican con cierto detalle las operaciones financieras o comerciales en términos de descuentos, protestos, endosamientos, librados y libradores, garantías y empréstitos.


lunes, 25 de diciembre de 2017

Huye rápido, vete lejos, Fred Vargas

Otra aventura de Aadamsberg.

En París aparecen cuatros pintados en las puertas de las casas. Al poco, aparecen muertos. Peste. La noticia se divulga con rapidez. Aparece el caos.

Entre tanto, Adamsberg, desolado por la huida de Camille, debe hacer frente al asesino.

Gran novela. Todo lo grande que puede ser una novela de género.

Una historia original, siempre ligeramente tiznada de algo extraño, esotérico, oscuro, más o menos antropológico, y unos maravillosos personajes secundarios. Este y no otro es el secreto del éxito de Vargas.

Insisto en los secundarios. En todas sus novelas aparecen dos o tres personajes memorables. Aquí también.
Por nombrar un par: Le Guen, el pregonero exmarino y Decambrais el viejo sabio que ha leído todo lo que se ha escrito en la lengua en la que se ha escrito,