miércoles, 18 de junio de 2014

El perro canelo, George Simenon

Poco a poco, se va rehabilitando la figura de Simenon como un gran escritor. Tradicionalmente, el creador de Maigret, ha sido tenido por poco más que autor de novelitas de entretenimiento, a la par que grafómano y copulador compulsivo.

Afortunadamente, el paso del tiempo, que es muy sabio y coloca a casi todo el mundo en su lugar, o eso nos gusta creer, está consiguiendo rehabilitar a este escritor y colocarlo en lugar eminente entre los grandes autores del siglo XX.

El inefable comisario Maigret es el responsable de la fama imperecedera de Simenon, aunque entre los cientos de novelas sin Maigret, hay tantas de valor que, con Maigret o sin Maigret, Simenon podría ser hoy un escritor reconocido.

En El perro canelo asistiremos a una bonita representación de la vida francesa en provincias en la primera mitad del siglo XX y podremos disfrutar de un maravilloso retrato de la hipocresia que alienta la vida en la pequeña localidad de Concarneau. Todo ello trenzado alrededor de algún asesinato.

En las novelas de Simenon el ambiente es un personaje más. Es muy notable la capacidad de Simenon para, con ligeras y precisas frases transmitir al lector aquellas notas que le permiten captar la esencia del momento.

Muy recomendable.

martes, 10 de junio de 2014

El rumor de la montaña, Yasunari Kawabata

Casi por casualidad, gracias a mi característica indecisión, me encuentro con El rumor de la montaña entre las manos.

Kawabata, el autor de esta novela, junto con Mishima y Murakami son los tres autores japoneses más conocidos en occidente, por encima de Oé, pese a su nobel.

El rumor de la montaña es un relato que obedece a lo que un no experto podía asociar a la literatura japonesa anterior a Murakami: lentitud, sensibilidad, inacción, ceremonia, ...

El argumento de la novela es sencillo. Tan sencillo que no hay tal. La intención de Kawabata es mostrar cómo Shingo, el protagonista de la narración, percibe el mundo y cómo se relaciona con su disfuncional familia. Para ello, no es necesario que nada ocurra. Solo es necesario describir, de la manera más precisa y económica posible las percepciones y sensaciones de Shingo a lo largo de su anodina y extraña convivencia con su mujer Yasuko, su hijo Shuichi, su hija Fusako y su nuera Kikuko.

Shingo, ya anciano, se siente un ajeno al mundo mientras su hijo Shuichi, amoral y cínico, su hija Fusako, vencida y doblegada por la vida, y su mujer Yasuko, tan difuminada que parece no existir, le acompañan en un merodeo tan triste como desesperanzado por los recovecos de la senectud.

La nota de color, de esperanza y de fulgor vital aparece en la especial relación de Shingo con su nuera Kikuko. Es esta relación la única que aporta belleza y sensualidad a la historia, de una manera tan elíptica como sugerente.

miércoles, 4 de junio de 2014

Berlín Alexanderplatz, Alfred Doblin

Berlín Alexanderplatz es una de esas novelas dificiles, un poco incomodas, por las que cuesta transitar, pero por las que vale la pena esforzarse. Y es que la literatura, a veces, no es una actividad ligera ni refrescante, sino esforzada y exigente. Pero vale la pena. Siempre.

En este caso estamos ante un autor de obra única, ya que aunque escribió mucho, el resto de su obra es completamente desconocido. Doblin, psiquiatra de profesión y conocedor de Berlín y su lumpen por devoción, nos cuenta en esta novela la historia de Franz Biberkopf.

Nos encontramos con Biberkopf tras su salida de la cárcel de Tegel, decidido a ser un tipo honrado por el resto de sus días. Tras notables esfuerzos y varias peripecias, Franz acabará de nuevo envuelto en diversos episodios de dudosa legalidad. Asistiremos a robos, peleas, borracheras, amores y desamores, peleas y, al fin, la cárcel.

La narracíon tiene un cierto tono épico que nace de la determinación de Franz a ser un hombre honrado. El lector recibe la impresión de que es imposible mantenerse al lado correcto de la linea que separa legalidad y delito, al menos en el submundo en el que Franz se desenvuelve.
Es segadora, se llama Muerte, tiene la fuerza de Dios que es fuerte. Ya no vacila, su arma afila.
Pero el interés de la obra descansa, en gran parte, en la forma estilística de la novela. Para empezar, Doblin utiliza un narrador omnisciente, que deambula por la novela y se coloca donde quiere para comentar, explicar y hasta interrumpir la narración. Además, Doblin utiliza una intertextualidad muy atrevida, incorporando todo tipo de noticias, anuncios y canciones, que intentan dar una imagen precisa del ambiente del Berlín de entreguerras. También es destacable un intento de stream of conciousness, a la manera de Joyce, pero, a mi juicio, menos conseguido.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Tu rostro mañana 1: Fiebre y lanza, Javier Marías

Aterrizé sobre Fiebre y lanza en busca de una combinación tan atractiva como incierta. Pocas cosas me gustan más que una buena novela de espías y, por esto, me resultaba atractiva una novela de espías escrita por Marías, escritor de reconocido y justo prestigio.

Yo tenía mis suspicacias, porque tan cierto es que Marías escribe bien, como que su estilo me resulta, cada vez más, un tanto cargante.

El resultado no ha sido satisfactorio. He abandonado la novela poco después de superar su ecuador.

Marías nos cuenta en esta novela las andanzas, o mejor, las reflexiones, desvaríos y pajas mentales, del académico Jacobo Deza en su aventura británica, tras la ruptura con su esposa. En especial, sus inicios como espía al servicio del MI5 y sus relaciones con Wheeler, otro académico de postín.

Y no hay más. Un estilo primoroso, eso sí, pero aplicado, principalmente, a epatar al lector con los continuos derrames y ramificaciones que el interesante decurso mental del tal Jacobo Deza tiene a bien obserquiarnos.

Creo que estamos ante una novela en la que lo principal es el estilo. Si bien esto no es malo, ya estoy familiarizado con este estilo por anteriores obras de Marías y, aún reconociendo su merito y capacidad, cual aspirante a funcionario, no deja de resultarme pelín monótono y notablemente aburrido.


jueves, 15 de mayo de 2014

El americano tranquilo, Graham Greene

Poco a poco intento volver a la novela, porque la vida sin literatura no es vida.

Un poco por casualidad me topo con esta famosa novela del no menos famoso escritor Graham Greene. Famoso no se si por sus numerosas novelas llevadas al cine, si por su sobrada capacidad para escribir obras de interés para el público o si por sus personales veleidades religiosas.

La cuestión es que la novela, quizá la primera que leo de Greene o, al menos, la primera en muchos años, me ha gustado.

El americano tranquilo nos cuenta la historia de Fowler, periodista británico cínico y decreído, de Pyle, norteamericano tan idealista como peligroso, y de Phuong, joven vietnamita de la que ambos, sucesivamenete y en ocasiones, simultaneamente, estarán enamorados.

Aunque el amor, el desamor y el abandono son el punto de
partida de la historia, la novela trata sobre la inocencia y el idealismo y sobre su contrapunto, el cinismo más descarnado.

Greene se encuentra cómodo en la descripción de los recovecos morales de los seres humanos, quizá gracias a su azarosa relación con la fe religiosa , y eso hace que el relato tenga interés pero sin caer en la exploración rigurosa de las vivencias interiores de sus protagonistas.

Además, Greene es un maestro en la evocación de ambientes y la descripción  de personas y lugares. Si a todo lo anterior añadimos el interés intrínseco del marco político y geográfico, resulta una novela amena y de gran interés.