Murakami es uno de los grandes de la literatura. Grande en ventas, grande en prestigio entre los críticos, grande en reconocimiento por los lectores. Uno de los eternos candidatos al nobel, junto a Pynchon, Roth y algún otro.
Hace tiempo que tenía ganas de leer algo de Murakami, aún presintiendo que mi entusiasmo iba a ser limitado. Pero los devotos, tenemos un precio que pagar. La renuncia no nos está permitida.
Y yo, devoto total de la novela como primordial elemento configurador del mundo artístico, ideológico y ético del sapiens sapiens, soy capaz de zamparme más de 800 páginas de Murakami, aún presintiendo la decepción.
Y para ello voy a una de sus novelas más grandes. También más ambiciosa y más difícil. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
Bueno, estamos en verano y tampoco tengo mucho que hacer...
El argumento se podría resumir como sigue: en un momento determinado, la desaparición de Noburu Wataya, el gato, y de Kumiko, la esposa, marcan el inicio de una serie de sucesos más o menos enigmáticos e inesperados en la vida del protagonista, Turu Okada. Poco a poco iremos asistiendo a la presencia de diversos personajes, de lo más extraños, que mantienen relaciones, de lo más variopinto con el protagonista, su historia y la realidad. La narración avanza impulsada por la búsqueda de Kumiko, de manera tortuosa y psicotrópica.
La literatura de Murakami en ocasiones tiene un aire entre onírico y alucinatorio, que en esta novela, se lleva a su grado más alto. Disfrutar de la Crónica... exige dejar en segundo plano la historia principal, abandonarse a la eficaz prosa de Murakami y fantasar con el carácter fuertemente simbólico de algunos de los pasajes de la novela.
Yo no lo consigo. He terminado la novela, y reconozco la maestría de Murakami para contar historias, pero su mundo, muy oriental, enigmático y simbólico, no es el mio.
En cambio, he disfrutado mucho las pequeñas narraciones del teniente Mamiya, que se intercalan de vez en cunado y en las que Murakami, a mi modesto entender, alcanza su máxima altura.
sábado, 16 de julio de 2016
domingo, 10 de julio de 2016
Lo que queda del día, Kazuo Ishiguro
Una de las novelas más británicas que he leído en años...
Escrita por alguien de apellido Ishiguro. Y es que el tal Ishiguro vive desde los 5 años en Gran Bretaña.
Mr Stevens, mayordomo de Darlington Hall, una gran mansión próxima a Cambrigde, tiene la oportunidad, única en años de abnegado servico, de disfrutar de unos días de vacaciones viajando por su país en el coche de su señor.
La narración acompaña a Stevens en su viaje a la vez que el mayordomo va rememorando diferentes momentos de su vida, de tal modo que al finalizar la lectura el lector tiene una idea cabal de, al menos, los siguientes aspectos:
Uno. Cuáles eran las funciones de un mayordomo y cómo estas funciones son cruciales para el correcto funcionamiento de una gran casa.
Dos. El incierto discurrir de la relación entre Stevens y Mrs Kenton, antigua ama de llaves.
Tres. El vacío emocional que Stevens alcanza, hacia el final de su vida, tras comprender que ha orientado su vida a la satisfacción de objetivos vanos.
La narración es resulta magistral. Se lee con facilidad e interés.
Hoy en día, resulta difícil imaginar la existencia, hace menos de un siglo, de personajes tan comprometidos con un determinado servicio y con una contención emocional tan enfermiza.
También resulta de interés los tejemanejes políticos del periodo de entreguerras, en los que el señor de Darlington Hall, tomará parte activa y que, por tanto, son relatados en la novela.
Gran novela.
Escrita por alguien de apellido Ishiguro. Y es que el tal Ishiguro vive desde los 5 años en Gran Bretaña.
Mr Stevens, mayordomo de Darlington Hall, una gran mansión próxima a Cambrigde, tiene la oportunidad, única en años de abnegado servico, de disfrutar de unos días de vacaciones viajando por su país en el coche de su señor.
La narración acompaña a Stevens en su viaje a la vez que el mayordomo va rememorando diferentes momentos de su vida, de tal modo que al finalizar la lectura el lector tiene una idea cabal de, al menos, los siguientes aspectos:
Uno. Cuáles eran las funciones de un mayordomo y cómo estas funciones son cruciales para el correcto funcionamiento de una gran casa.
Dos. El incierto discurrir de la relación entre Stevens y Mrs Kenton, antigua ama de llaves.
Tres. El vacío emocional que Stevens alcanza, hacia el final de su vida, tras comprender que ha orientado su vida a la satisfacción de objetivos vanos.
La narración es resulta magistral. Se lee con facilidad e interés.
Hoy en día, resulta difícil imaginar la existencia, hace menos de un siglo, de personajes tan comprometidos con un determinado servicio y con una contención emocional tan enfermiza.
También resulta de interés los tejemanejes políticos del periodo de entreguerras, en los que el señor de Darlington Hall, tomará parte activa y que, por tanto, son relatados en la novela.
Gran novela.
sábado, 9 de julio de 2016
Pies descalzos, Keiji Nakazawa
De vez en cuando leo alguna novela gráfica. También llamada cómic. Aunque, a mi modesto entender, no es lo mismo.
Lo que se suele llamar cómic se caracteriza por una temática más bien limitada y por pertenecer a dos submundos. O bien el de los superhéroes, o bien el mundo infantil. Con alguna excepción, tirando hacia lo juvenil o lo pseudoerótico o el humor adulto. Corto Maltés, Valentina o Mafalda, por poner un ejemplo de cada tipo.
Aunque la calidad de muchos cómics es indudable, su complejidad narrativa y su capacidad para albergar grandes historias, en mi opinión, es más bien reducida.
Por eso, creo que eso que se suele llamar, quizá con un poco de pedantería, novela gráfica, ha venido a superar, en algunos ámbitos el género del cómic.
Una novela gráfica es un cómic con pretensiones. Dicho de otra manera, una novela gráfica es una novela. Por tanto, la historia que se cuenta, por extensión e intensidad, es propia de una novela. Solo que el autor ha decidido utilizar recursos gráficos para apoyar la narración. Y este apoyo puede llegar a ser tan solido que la narración sea puramente gráfica, aunque no es lo habitual.
No se a que viene este rollo. Porque Pies descalzos es más un cómic que una novela.
Si alguien me preguntara por Pies descalzos, lo primero que me viene a la cabeza es todo malo: excesivo sentimentalismo, deficiencias técnicas en el dibujo de los personajes, ritmo lento,...
A pesar de eso me he gastado 80 pavos en los cuatro tomos y he dedicado unas cuantas horas a leerlo.
¿Por qué?
Uno. Porqué la lectura de esta historia cambia tu visión de lo ocurrido en Hiroshima
Dos. Porqué Gen es un personaje arrollador y de una vitalidad y energía contagiosa. Tanto que el lector disfruta de su compañía y no quiere abandonarlo.
Tres. Porque tras tanta desgracia, el lector desea ver a Gen disfrutar de lo bueno de la vida. Al fin y al cabo, se lo merece.
Lo que se suele llamar cómic se caracteriza por una temática más bien limitada y por pertenecer a dos submundos. O bien el de los superhéroes, o bien el mundo infantil. Con alguna excepción, tirando hacia lo juvenil o lo pseudoerótico o el humor adulto. Corto Maltés, Valentina o Mafalda, por poner un ejemplo de cada tipo.
Aunque la calidad de muchos cómics es indudable, su complejidad narrativa y su capacidad para albergar grandes historias, en mi opinión, es más bien reducida.
Por eso, creo que eso que se suele llamar, quizá con un poco de pedantería, novela gráfica, ha venido a superar, en algunos ámbitos el género del cómic.
Una novela gráfica es un cómic con pretensiones. Dicho de otra manera, una novela gráfica es una novela. Por tanto, la historia que se cuenta, por extensión e intensidad, es propia de una novela. Solo que el autor ha decidido utilizar recursos gráficos para apoyar la narración. Y este apoyo puede llegar a ser tan solido que la narración sea puramente gráfica, aunque no es lo habitual.
No se a que viene este rollo. Porque Pies descalzos es más un cómic que una novela.
Si alguien me preguntara por Pies descalzos, lo primero que me viene a la cabeza es todo malo: excesivo sentimentalismo, deficiencias técnicas en el dibujo de los personajes, ritmo lento,...
A pesar de eso me he gastado 80 pavos en los cuatro tomos y he dedicado unas cuantas horas a leerlo.
¿Por qué?
Uno. Porqué la lectura de esta historia cambia tu visión de lo ocurrido en Hiroshima
Dos. Porqué Gen es un personaje arrollador y de una vitalidad y energía contagiosa. Tanto que el lector disfruta de su compañía y no quiere abandonarlo.
Tres. Porque tras tanta desgracia, el lector desea ver a Gen disfrutar de lo bueno de la vida. Al fin y al cabo, se lo merece.
miércoles, 6 de julio de 2016
El hombre del revés, Fred Vargas
Otra novela de Adamsberg.
Me estoy aficionando a las novelas de Fred Vargas. El hombre del revés me ha parecido una novela muy original, tanto por el tema elegido como por el marco geográfico.
Camille, ex de Adamsberg, está pasando unos meses en los Alpes marítimos, intentando olvidar sus historias. En esto que, en la zona, empiezan a aparecer ovejas muertas. En principio asesinadas por un gran lobo. Más delante, los asesinatos se extenderán a hombres y mujeres sin aparente relación.
En medio de todo ello Lawrence, pareja de Camille, investigador y protector de los lobos. El asunto poco a poco, se desborda y Camille, se ve obligada a pedir ayuda a Adamsberg.
La narración es ágil y atractiva. Los diálogos, en algunos momentos son brillantes. El desenlace, sorprendente.
Y no hay que olvidar a los personajes. Algunos de ellos son creaciones absolutamente maravillosas. Estoy pensando en el Veloso. Que grandes sus conversaciones con Soliman ¡
Me estoy aficionando a las novelas de Fred Vargas. El hombre del revés me ha parecido una novela muy original, tanto por el tema elegido como por el marco geográfico.
Camille, ex de Adamsberg, está pasando unos meses en los Alpes marítimos, intentando olvidar sus historias. En esto que, en la zona, empiezan a aparecer ovejas muertas. En principio asesinadas por un gran lobo. Más delante, los asesinatos se extenderán a hombres y mujeres sin aparente relación.
En medio de todo ello Lawrence, pareja de Camille, investigador y protector de los lobos. El asunto poco a poco, se desborda y Camille, se ve obligada a pedir ayuda a Adamsberg.
La narración es ágil y atractiva. Los diálogos, en algunos momentos son brillantes. El desenlace, sorprendente.
Y no hay que olvidar a los personajes. Algunos de ellos son creaciones absolutamente maravillosas. Estoy pensando en el Veloso. Que grandes sus conversaciones con Soliman ¡
viernes, 24 de junio de 2016
Single & Single, John Le carré
Para mi, leer a John Le Carré es placer asegurado. Con una sola condición: darle continuidad los primeros días de lectura. Si no lo hago hay peligro de no pillar el punto a la historia. Y con Le Carré, esto es importante.
Single & Single es una historia de banqueros suizos, hombres de negocios ingleses y mafiosos rusos.
Narrada con el estilo característico de Le Carré. Pleno de ironía y sentido del humor, no demasiado fácil de leer y con una trama compleja, como siempre.
Los personajes, en su mayoría, apenas están esbozados con unos trazos, pero de manera muy eficaz. Por ejemplo Mikhail y Yevgeny, los hermanos rusos. Algunos más desarrollados, como el entrañable Oliver.
Oliver, siempre desubicado, siempre con una atractiva dama derritiéndose por sus huesos, siempre despertando en los demás ternura y deseo de protección. Maravilloso personaje.
La literatura de Le Carré, como siempre, literatura sin demasiadas pretensiones, pero construida con oficio y precisión de relojero.
Vale la pena. Siempre.
Single & Single es una historia de banqueros suizos, hombres de negocios ingleses y mafiosos rusos.
Narrada con el estilo característico de Le Carré. Pleno de ironía y sentido del humor, no demasiado fácil de leer y con una trama compleja, como siempre.
Los personajes, en su mayoría, apenas están esbozados con unos trazos, pero de manera muy eficaz. Por ejemplo Mikhail y Yevgeny, los hermanos rusos. Algunos más desarrollados, como el entrañable Oliver.
Oliver, siempre desubicado, siempre con una atractiva dama derritiéndose por sus huesos, siempre despertando en los demás ternura y deseo de protección. Maravilloso personaje.
La literatura de Le Carré, como siempre, literatura sin demasiadas pretensiones, pero construida con oficio y precisión de relojero.
Vale la pena. Siempre.
lunes, 13 de junio de 2016
Los muchachos de zinc,Svetlana Alexievich
El premio Nobel del año pasado fue a parar a Svetlana Alexievich, periodista bielorusa.
En su momento no me interesó. Pero el otro día, buscando gasolina literaria, me topé con uno de sus libros, sobre la movida de Afganistán y, por algún motivo, éste me interesó.
Acabo de terminarlo. Este libro me ha provocado un impacto emocional profundo. No es que no supiera que terrible es la guerra, cualquier guerra, pero el libro me ha proporcionado una comprensión diferente del asunto. Diferente por ser de otro tipo, más emotiva, no por ser una comprensión más profunda.
Los libros de Alexievich son mosaicos. Sus teselas son monólogos, normalmente breves, a cargo de diversos protagonistas de los hechos que el libro ilumina. Los monólogos, en este caso, se han extraído de entrevistas, presenciales o telefónicas, mantenidas por la autora, a lo largo de años, con los protagonistas.
El resultado es muy emotivo y cercano al lector. En mi opinión, una parte importante de la potencia del texto descansa en la especial técnica entrevistadora usada por Alexievich. La periodista se acerca al protagonista, se gana su confianza y le invita a contar su historia. El resultado, en muchas ocasiones, es algo parecido a la rotura de un dique. La historia, macerada a lo largo de años, fluye de manera convincente, y a veces inconexa, pero siempre con fuerza.
Muy recomendable.
En su momento no me interesó. Pero el otro día, buscando gasolina literaria, me topé con uno de sus libros, sobre la movida de Afganistán y, por algún motivo, éste me interesó.
Acabo de terminarlo. Este libro me ha provocado un impacto emocional profundo. No es que no supiera que terrible es la guerra, cualquier guerra, pero el libro me ha proporcionado una comprensión diferente del asunto. Diferente por ser de otro tipo, más emotiva, no por ser una comprensión más profunda.
Los libros de Alexievich son mosaicos. Sus teselas son monólogos, normalmente breves, a cargo de diversos protagonistas de los hechos que el libro ilumina. Los monólogos, en este caso, se han extraído de entrevistas, presenciales o telefónicas, mantenidas por la autora, a lo largo de años, con los protagonistas.
El resultado es muy emotivo y cercano al lector. En mi opinión, una parte importante de la potencia del texto descansa en la especial técnica entrevistadora usada por Alexievich. La periodista se acerca al protagonista, se gana su confianza y le invita a contar su historia. El resultado, en muchas ocasiones, es algo parecido a la rotura de un dique. La historia, macerada a lo largo de años, fluye de manera convincente, y a veces inconexa, pero siempre con fuerza.
Muy recomendable.
sábado, 4 de junio de 2016
Meridiano de sangre, Cormac McCarthy
He acabado con Cormac McCarthy por un tiempo. He terminado Meridiano de sangre, para muchos su mejor obra.
Ciertamente, esta novela tiene mucho más ritmo y brío que las novelas de la trilogía.
Estamos ante una novela de una violencia desbordante. La narración, apoyada sobre hechos reales, acompaña a John Joel Glanton y su banda a lo largo de sus correrias por el norte de México y el sur de los USA.
Estamos en 1850 y acaba de terminar la guerra entre los dos paises fronterizos por el control de Tejas y California. Bandas de soldados desmilitarizados vagan por montañas y llanuras gastando sus pocos ahorros en alcohol y mujeres, completamente asilvestrados y desubicados, sin interés ninguno por volver a sus hogares en Nebraska, Idaho o Missouri, ni de reintegrarse a la vida civil.
En este escenario es inevitable que estas bandas de soldados se conviertan en compañías de mercenarios que se venden al mejor postor. En el caso que nos ocupa, serán contratados por el gobernador de Chihuahua con el fin de limpiar el territorio de pieles rojas.
La violencia solo llama a más violencia y de manera inevitable, Glanton y sus chicos acabarán sumidos en una espiral puramente psicopática y nihilista.
Ciertamente, esta novela tiene mucho más ritmo y brío que las novelas de la trilogía.
Estamos ante una novela de una violencia desbordante. La narración, apoyada sobre hechos reales, acompaña a John Joel Glanton y su banda a lo largo de sus correrias por el norte de México y el sur de los USA.
Estamos en 1850 y acaba de terminar la guerra entre los dos paises fronterizos por el control de Tejas y California. Bandas de soldados desmilitarizados vagan por montañas y llanuras gastando sus pocos ahorros en alcohol y mujeres, completamente asilvestrados y desubicados, sin interés ninguno por volver a sus hogares en Nebraska, Idaho o Missouri, ni de reintegrarse a la vida civil.
En este escenario es inevitable que estas bandas de soldados se conviertan en compañías de mercenarios que se venden al mejor postor. En el caso que nos ocupa, serán contratados por el gobernador de Chihuahua con el fin de limpiar el territorio de pieles rojas.
La violencia solo llama a más violencia y de manera inevitable, Glanton y sus chicos acabarán sumidos en una espiral puramente psicopática y nihilista.






