Segunda novela de Bukowski, publicada en 1975.
En otros tiempos leí mucho a Bukowski, aunque últimamente no lo frecuento. Quizá sea el momento de dedicarle unas líneas.
Charles Bukowski fue un poeta y novelista norteamericano nacido en el periodo de entreguerras en Alemania, aunque a los pocos años su familia emigró a EEUU.
Como tantos otros, la infancia del joven Bukowski estuvo marcada por un padre violento, una familia desestructurada, la penuria económica, el desarraigo social y el alcoholismo. Quizá por ello, como tantos otros, Bukowski encontró refugio en diversas actividades más o menos autodestructivas: el alcohol, el juego o las apuestas. Pero a diferencia de los demás, Bukowski tenía algo que lo hacía único: la pasión por la escritura.
Eso no le salvo, desde luego, de llevar una vida difícil, pero al menos pudo disfrutar sin freno de algunas cosas que, si bien no suelen solucionar ningún problema, y menos aquellos que quien tiene no quiere resolver, al menos le alegraban la existencia: fama, dinero y sexo.
Bukowski escribió montones de novelas, relatos cortos y poesía. Con el paso de las décadas se convirtió en personaje de culto y uno de los máximos exponentes de eso que se ha llamado realismo sucio.
¿Que podríamos decir de su prosa? Es ágil, directa, obscena y violenta. Técnicamente poco sofisticada, pero precisa, sin concesiones. Utilizando una muy manida metáfora diríamos que Bukowski escribía a puñetazos.
¿Y que decir de sus temas? Limitados, pero de interés para muchos seres humanos: el sexo, el alcohol, el juego, el amor y el vacío existencial.
En esta novela autobiográfica, Henry Chinaski, alter ego de Bukowski, malvive en las cercanías de Los Ángeles. De pensión de mala muerte en pensión de mala muerte, de trabajo de mierda en trabajo de mierda, de borrachera en borrachera, de mujer autodestructiva en mujer autodestructiva... Escribiendo relatos que las editoriales rechazan sin piedad.
lunes, 2 de diciembre de 2019
domingo, 1 de diciembre de 2019
Carlos V, Manuel Fernández Álvarez
Magnífica biografía del emperador Carlos V. Tercera de la serie, tras las de Isabel la Católica y Juana la Loca. Larga y muy bien documentada.
No es una biografía política, sino personal. Por eso, en ocasiones se hace difícil integrar la narración en el devenir histórico de los hechos.
A cambio, tras la lectura, nos parece que hemos acompañado a Carlos desde las brumas norteñas de su infancia a la austera reclusión de Yuste.
Carlos V es la auténtica especialidad de MFA. De hecho, el libro comienza con un repaso superficial a la bibliografía existente sobre Carlos y su época. Al respecto, la erudición de MFA es apabullante.
Si tengo que destacar algo de la persona, al fin y al cabo de ello va la obra, será la admirable profesionalidad del gobernante, manifiesta en los constantes viajes por toda la Europa que Carlos hizo a lo largo de toda su vida, con el único objeto de conocer de primera mano lo que ocurría en el Imperio. Bien es sabido que cruzar Europa en el siglo XVI era duro e incómodo, amén de peligroso, incluso para el Emperador.
No es una biografía política, sino personal. Por eso, en ocasiones se hace difícil integrar la narración en el devenir histórico de los hechos.
A cambio, tras la lectura, nos parece que hemos acompañado a Carlos desde las brumas norteñas de su infancia a la austera reclusión de Yuste.
Carlos V es la auténtica especialidad de MFA. De hecho, el libro comienza con un repaso superficial a la bibliografía existente sobre Carlos y su época. Al respecto, la erudición de MFA es apabullante.
Si tengo que destacar algo de la persona, al fin y al cabo de ello va la obra, será la admirable profesionalidad del gobernante, manifiesta en los constantes viajes por toda la Europa que Carlos hizo a lo largo de toda su vida, con el único objeto de conocer de primera mano lo que ocurría en el Imperio. Bien es sabido que cruzar Europa en el siglo XVI era duro e incómodo, amén de peligroso, incluso para el Emperador.
lunes, 25 de noviembre de 2019
La chica del tambor, John Le Carré
Una de las novelas más famosas de John Le Carré, de actualidad gracias a la reciente y muy buena miniserie de televisión.
El argumento, visto dede nuestros días, resulta entrañablemente ochentero...: Beirut, el terrorismo palestino, los radicales de la izquierda europea...
Todo ha cambiado mucho, pero a la vez todo sigue igual.
Khalil es un terrorista palestino que está aterrorizando a Alemania. Charlie es una actriz inglesa, joven, guapa, idealista, radical y completamente desarraigada. Kurtz es un jefe de operaciones de la inteligencia judía, que maneja sus piezas con la inteligencia de un jugador de ajedrez y la sutileza de un fino artesano.
Kurtz y su equipo abordarán a Charlie y mediante una sofisticada estratagema la reclutaran para la causa judía. Su objetivo será infiltrarse en la red de Khalil hasta conseguir que éste se ponga en contacto con ella, de manera que el terrorista sea localizado y neutralizado por los servicios secretos israelitas.
La trama es muy compleja, como todas las de Le Carré, y los personajes muy atractivos y creíbles.
La recreación de la escena londinense radical y antisemita resulta muy lograda.
Una de las grandes novelas de Le Carré.
El argumento, visto dede nuestros días, resulta entrañablemente ochentero...: Beirut, el terrorismo palestino, los radicales de la izquierda europea...
Todo ha cambiado mucho, pero a la vez todo sigue igual.
Khalil es un terrorista palestino que está aterrorizando a Alemania. Charlie es una actriz inglesa, joven, guapa, idealista, radical y completamente desarraigada. Kurtz es un jefe de operaciones de la inteligencia judía, que maneja sus piezas con la inteligencia de un jugador de ajedrez y la sutileza de un fino artesano.
Kurtz y su equipo abordarán a Charlie y mediante una sofisticada estratagema la reclutaran para la causa judía. Su objetivo será infiltrarse en la red de Khalil hasta conseguir que éste se ponga en contacto con ella, de manera que el terrorista sea localizado y neutralizado por los servicios secretos israelitas.
La trama es muy compleja, como todas las de Le Carré, y los personajes muy atractivos y creíbles.
La recreación de la escena londinense radical y antisemita resulta muy lograda.
Una de las grandes novelas de Le Carré.
miércoles, 20 de noviembre de 2019
El arte de volar, Kim (dibujo) y Antonio Altarriba (guión)
El 4 de mayo de 2001 Antonio Altarriba, padre del guionista, se suicidó arrojándose al vacio desde una ventana de la residencia geriátrica en la que residía.
A partir de aquí, a modo de homenaje póstumo, Antonio Altarriba escribe una narración de la vida de su padre, que al final verá la luz en forma de novela gráfica, con dibujos de Kim.
Ciertamente, Antonio Altarriba tuvo una vida difícil, intensa e interesante, que bien merece ser narrada.
Nacido en Peñaflor, agobiado por la estrechez vital de la vida en el pueblo, acabará intentando ganarse la vida en Zaragoza. Cuando se inicia la guerra civil se pasará al bando republicano.
Al final de la guerra, como anarquista militante, al ver su vida en peligro huye a Francia. Una vez al otro lado de los Pirineos, llevará una vida de fugitivo, entrando y saliendo de diferentes campos de internamiento, desempeñando diferentes trabajos en el campo, buscandose la vida en diferentes ciudades, pero siempre desbordado por un importante poso de tristeza e insatisfacción.
Ya en los 50, tras una larga y difícil asunción de la derrota militar, política y moral, Antonio vuelve a Zaragoza. Una vez aquí, comenzará a ganarse la vida en una fábrica de galletas, pero demasiado a la vera del poder falangista.
Después vendrán posteriores problemas económicos y familiares, divorcios, soledades y depresiones.
La narración es rica en matices, muy emotiva, además de mostrarnos cuán puta podía ser la vida en España hace solo algunas décadas.
En mi opinión, los dibujos de Kim, un poco infantiles y faltos de expresividad, no están a la altura del guión de Altarriba.
A partir de aquí, a modo de homenaje póstumo, Antonio Altarriba escribe una narración de la vida de su padre, que al final verá la luz en forma de novela gráfica, con dibujos de Kim.
Ciertamente, Antonio Altarriba tuvo una vida difícil, intensa e interesante, que bien merece ser narrada.
Nacido en Peñaflor, agobiado por la estrechez vital de la vida en el pueblo, acabará intentando ganarse la vida en Zaragoza. Cuando se inicia la guerra civil se pasará al bando republicano.
Al final de la guerra, como anarquista militante, al ver su vida en peligro huye a Francia. Una vez al otro lado de los Pirineos, llevará una vida de fugitivo, entrando y saliendo de diferentes campos de internamiento, desempeñando diferentes trabajos en el campo, buscandose la vida en diferentes ciudades, pero siempre desbordado por un importante poso de tristeza e insatisfacción.
Ya en los 50, tras una larga y difícil asunción de la derrota militar, política y moral, Antonio vuelve a Zaragoza. Una vez aquí, comenzará a ganarse la vida en una fábrica de galletas, pero demasiado a la vera del poder falangista.
Después vendrán posteriores problemas económicos y familiares, divorcios, soledades y depresiones.
La narración es rica en matices, muy emotiva, además de mostrarnos cuán puta podía ser la vida en España hace solo algunas décadas.
En mi opinión, los dibujos de Kim, un poco infantiles y faltos de expresividad, no están a la altura del guión de Altarriba.
martes, 12 de noviembre de 2019
El sexto hombre, Charles Cumming
Otra de espías.
Los grandes géneros nunca mueren. Periódicamente desfallecen, pero solo para resurgir en la pluma de nuevos autores que actualizan los clichés argumentales en los que se basa el género para hacerlos más atractivos a las nuevas generaciones de lectores y más afines a la actualidad política internacional.
Charles Cumming, es uno de estos nuevos autores.
Para los interesados en los espías y su mundo, pocas historias han despertado tanto entusiasmo como las que giran en torno a Los Cinco de Cambridge, ese quinteto de británicos inteligentes y distinguidos, más bolcheviques que el piolet de Ramón Mercader, que espiaron para la Madre Rusia desde el corazón de la inteligencia británica durante décadas: Blunt, Philby, Maclean, Burgess y Cairncross.
Cumming construye una entretenida novela especulando sobra la existencia de un sexto hombre en el Círculo de Cambridge.
Los grandes géneros nunca mueren. Periódicamente desfallecen, pero solo para resurgir en la pluma de nuevos autores que actualizan los clichés argumentales en los que se basa el género para hacerlos más atractivos a las nuevas generaciones de lectores y más afines a la actualidad política internacional.
Charles Cumming, es uno de estos nuevos autores.
Para los interesados en los espías y su mundo, pocas historias han despertado tanto entusiasmo como las que giran en torno a Los Cinco de Cambridge, ese quinteto de británicos inteligentes y distinguidos, más bolcheviques que el piolet de Ramón Mercader, que espiaron para la Madre Rusia desde el corazón de la inteligencia británica durante décadas: Blunt, Philby, Maclean, Burgess y Cairncross.
Cumming construye una entretenida novela especulando sobra la existencia de un sexto hombre en el Círculo de Cambridge.
martes, 1 de octubre de 2019
Las cenizas del hierro (Verdes valles, colinas rojas, III), Ramiro Pinilla
Tercera y última parte de VVCR. El Hecho biológico se va imponiendo y los grandes inspiradores de esta macronovela van, poco a poco, muriendo: Cristina Oianindia, Ella, Camilo Baskardo y Roque Altube.
Mientras tanto, Asier Altube y sus amigos atraviesan las décadas más oscuras del franquismo en medio una represión que les va empujando, o al menos así lo sienten ellos, hacia posiciones radicales que acabarán, hacia el final de la novela, abrazando las tesis etarras, tanto en medios como en fines.
Gran novela, como las tres anteriores, aunque las últimas páginas se me han hecho un poco largas.
He percibido en la narración una inequívoca proximidad hacia la utilización de la violencia para obtener fines políticos de otra manera inaccesibles. Al menos, cuando Asier Altube y sus amigos piensan de esta manera, no hay ningún contrapunto a sus opiniones. ¿Estamos antes las opiniones del autor o simplemente ante una muy creíble creación literaria?
Una vez finalizada la trilogía, sin animo de ser exhaustivo, anotaré algunas ideas:
0. Imposible exagerar la ambición del autor y la brillantez literaria que en ocasiones alcanza.
1. Su gran tamaño, casi 3000 páginas, hace inevitable la presencia de altibajos
2. Obra valiosísima para comprender la idea que los vascos tienen de si mismos, de su tierra y de su relevancia política e histórica
3. Obra igualmente valiosa para comprender la naturaleza política del PNV y el papel que desempeña en la sociedad vasca
5. Pinilla inventa el realismo mágico a la vasca. Y el invento vale la pena.
Mientras tanto, Asier Altube y sus amigos atraviesan las décadas más oscuras del franquismo en medio una represión que les va empujando, o al menos así lo sienten ellos, hacia posiciones radicales que acabarán, hacia el final de la novela, abrazando las tesis etarras, tanto en medios como en fines.
Gran novela, como las tres anteriores, aunque las últimas páginas se me han hecho un poco largas.
He percibido en la narración una inequívoca proximidad hacia la utilización de la violencia para obtener fines políticos de otra manera inaccesibles. Al menos, cuando Asier Altube y sus amigos piensan de esta manera, no hay ningún contrapunto a sus opiniones. ¿Estamos antes las opiniones del autor o simplemente ante una muy creíble creación literaria?
Una vez finalizada la trilogía, sin animo de ser exhaustivo, anotaré algunas ideas:
0. Imposible exagerar la ambición del autor y la brillantez literaria que en ocasiones alcanza.
1. Su gran tamaño, casi 3000 páginas, hace inevitable la presencia de altibajos
2. Obra valiosísima para comprender la idea que los vascos tienen de si mismos, de su tierra y de su relevancia política e histórica
3. Obra igualmente valiosa para comprender la naturaleza política del PNV y el papel que desempeña en la sociedad vasca
5. Pinilla inventa el realismo mágico a la vasca. Y el invento vale la pena.
martes, 17 de septiembre de 2019
Los cuerpos desnudos (Verdes valles, colinas rojas, II), Ramiro Pinilla
Segunda parte de Verdes valles, colinas rojas. Mejor, incluso, que la primera.
Josafat, Fabiola y Moisés llevan hasta el límite su locura nihilista, así que Cristina se ve obligada a desterrarlos a un lugar donde pasen desapercibidos y no escandalicen a la bienpensante y tradicional sociedad vasca.
En Oiarzena podrán vivir su vida de manera libre y ajena a convencionalismos, entre el desenfreno sexual y la locura.
Al fondo, Roque Altube, esencia del vasco determinado, serio y trabajador, que tras aparecer en la primera novela y protagonizar una maravillosa mini novela dentro de la novela, la de Isidora, la huelga, la silla y el parto, va acaparando protagonismo en este segundo volumen.
Esta novela alcanza hasta el final de guerra civil en el País Vasco en el año 37. Y es que cuando estalla la guerra, el PNV duda entre apoyar a Franco, católico y gente de orden al fin y al cabo aunque centralista y contrario a los fueros, o mantenerse fiel a la república, furibúndamente anticatólica e inestable pero favorable a la autonomía vasca. Al final, el PNV y el gobierno de la república llegarán a un acuerdo: la república concede el estatuto de autonomía y el PNV se pondrá de su lado.
Pero cuando en el 37 cae Bilbao, tras el resto del País Vasco, el PNV, que había peleado junto a anarquistas, comunistas y socialistas contra Franco, se rinde a éste y abandona a sus socios. ! Que pintaban ellos, los vascos, muriendo por Cantabria o por Asturias ¡. Al fin y al cabo la suerte empezaba a estar echada y nada les impedía hacer de la necesidad virtud y seguir progresando con Franco como lo habían hecho antes con la república.
Total, que la segunda parte de la novela relata los últimos meses de guerra en los montes vascos, ya perdida Álava, desde el principio, y Guipúzcoa, después, y terminará con el hermoso relato de la huida por mar y en el ultimo momento, de Flora, nieta no reconocida de Roque, embarazada, a Francia para salvar la vida, ya que la represión con los anarquistas iba a ser realmente dura.
Josafat, Fabiola y Moisés llevan hasta el límite su locura nihilista, así que Cristina se ve obligada a desterrarlos a un lugar donde pasen desapercibidos y no escandalicen a la bienpensante y tradicional sociedad vasca.
En Oiarzena podrán vivir su vida de manera libre y ajena a convencionalismos, entre el desenfreno sexual y la locura.
Al fondo, Roque Altube, esencia del vasco determinado, serio y trabajador, que tras aparecer en la primera novela y protagonizar una maravillosa mini novela dentro de la novela, la de Isidora, la huelga, la silla y el parto, va acaparando protagonismo en este segundo volumen.
Esta novela alcanza hasta el final de guerra civil en el País Vasco en el año 37. Y es que cuando estalla la guerra, el PNV duda entre apoyar a Franco, católico y gente de orden al fin y al cabo aunque centralista y contrario a los fueros, o mantenerse fiel a la república, furibúndamente anticatólica e inestable pero favorable a la autonomía vasca. Al final, el PNV y el gobierno de la república llegarán a un acuerdo: la república concede el estatuto de autonomía y el PNV se pondrá de su lado.
Pero cuando en el 37 cae Bilbao, tras el resto del País Vasco, el PNV, que había peleado junto a anarquistas, comunistas y socialistas contra Franco, se rinde a éste y abandona a sus socios. ! Que pintaban ellos, los vascos, muriendo por Cantabria o por Asturias ¡. Al fin y al cabo la suerte empezaba a estar echada y nada les impedía hacer de la necesidad virtud y seguir progresando con Franco como lo habían hecho antes con la república.
Total, que la segunda parte de la novela relata los últimos meses de guerra en los montes vascos, ya perdida Álava, desde el principio, y Guipúzcoa, después, y terminará con el hermoso relato de la huida por mar y en el ultimo momento, de Flora, nieta no reconocida de Roque, embarazada, a Francia para salvar la vida, ya que la represión con los anarquistas iba a ser realmente dura.






