jueves, 28 de abril de 2016

La vida sexual de las gemelas siamesas, Irvine Welsh

Novela extraña, un poco fuera del registro habitual de Welsh. Aún así, Welsh siempre consgue ponernos ante alguna realidad interesante.

Habitualmente su mundo es el de las ciudades industriales inglesas, la marginalidad, el desempleo, los subsidios y la desindustrialización. En esta novela su mundo es el de las ciudades norteamericanas, las obsesiones por la comida y el deporte, los medios y su ética y su influencia. Lucy Brennan, entrenadora personal, obsesa del cuidado personal, con un  ímpetu arrollador, y Lena Sorenson, artista, su antítesis, blanda, débil, obesa y adicta a la comida basura, son las protagonistas.

A lo largo de diversas sucesos, a veces tan alocados como imposibles, la relación entre ellas se va estrechando y pasa de la mera atención profesional, a la obsesión patológica, la atracción sexual y el amor.

La narración siempre tiene interés aunque a ratos es un poco desquiciada. El sentido del humor de Welsh, siempre provocador e hiriente facilita la lectura.

Aún así, me gusta más el Irvine Welsh de Trainspotting , Cola o Porno.

domingo, 3 de abril de 2016

Galveston, Nic Pizzolato

Gran novela. Nic Pizzolatto es guionista de true detective y novelista noir de moda. Esta es su notable primera novela. reincide en tipo de personajes y ambientes, aunque la historia es bastante diferente. Un poco Dashiell Hammet.

Perdedores sin futuro. Violencia, tanto explícita como implícita y contenida.

Ambiente atractivo y bien recreado: el sur, los pantanos, las torres petrolíferas, calor, mosquitos,...

Y algo que siempre funciona. O al menos a mi me resulta interesante. Reunir a unos personajes extraños, desorientados, a la deriva, en un lugar un poco extraño, como fuera del mundo, y dejar que poco a poco, su soledad e inadaptación absolutas les obligue a interactuar y a crear un microcosmos de relaciones la mar de originales.

Roy Cody, matón sin escrúpulos al servicio de un gangster poderoso, se ve obligado a poner tierra por enmedio. En su huida conocerá a Rocky, adolescente todavía, pero ya viviendo en un mundo de adultos sin escrúpulos. Ninguno de los dos tiene futuro. Roy está enfermo de cáncer, y Rocky, nunca ha tenido futuro.

Entre ellos se establece una relación extraña. Ambos son personajes duros y desagradables. Pero juntos, no se por que extraño proceso, se convierten en seres entrañables.

La novela está narrada en dos planos temporales diferentes, pero se lee con facilidad.

El estilo de Pizzolatto es ágil y preciso.

miércoles, 30 de marzo de 2016

El periodista deportivo, Richard Ford

Las novelas de Richard Ford, tan reconocidas por público y crítica, no me enganchan.

No están mal. Se van leyendo, pero no consigo quedarme pillado.

El Periodista Deportivo es la primera de ellas. Aquí aparece Frank Bascombe por vez primera.

Quién es Bascomb? Por qué se ha convertido en billete a la fama para Ford? No lo se.

Podríamos decir que es un hombre de mediana edad, en medio de una crisis existencial desatada por la muerte de su hijo adolescente, divorciado de su todavía querida exmujer, y que tras hacer un intento de dedicarse a la literatura con mayúsculas, la novela, ha decidido dedicarse a la literatura con minúsculas, el periodismo deportivo, que le parece más fácil, le mola más y saca más pasta.

Y que más? Poco más. El hombre intenta rehacer su vida.
Estamos ante un hombre normal, en su normalidad máxima. Pero sin la brillantez literaria de, por poner un solo ejemplo, Sinclair Lewis y su Babbitt.

Nada del otro mundo, vamos.

viernes, 11 de marzo de 2016

Pureza, Jonathan Franzen

Otra novela de Franzen. Es como si Franzen hubiera copiado el esquema de libertad pero con personajes diferentes. Otras historias, otros temas, misma estructura narrativa, mismos desplazamientos temporales y espaciales, misma complejidad, misma sofisticación, misma capacidad narrativa.

En mi opinión, ni en Libertad, ni en Pureza, Franzen brilla a la misma altura que en Las correcciones. En Las correcciones estamos ante una gran historia que se despliega ante ti de una manera tan coherente que, ahora mismo, no recuerdo si la estructura narrativa es tan compleja como en libertad o pureza. Porque si comparten estructura, en Las correcciones, el objetivo de inmersión está plenamente conseguido. En Pureza y Libertad, no.

Eso no quiere decir que las historias que cuenta Pureza no sean interesantes. Ni que no estén bien escritas. De hecho Pureza es una colección de pequeñas novelas, en las que los diferentes protagonistas cobran diferente importancia, y que se integran en un marco más amplio, pero, como ya he dicho, la integración no es total y el esfuerzo del lector por mantener los cabos que le permitan llenar estos vacíos temporales y espaciales, es grande. Quizá demasiado.

En resumen, una novela muy ambiciosa, escrita con oficio, pero que quizá pide demasiado al lector.

sábado, 27 de febrero de 2016

Libertad, Jonathan Franzen

Gran novela edificada sobre el triángulo, amoroso, sexual y vital formado por Richard, músico atractivo y amoral, Patty, exdeportista depresiva y oscilante, y Walter, activista y progresista a muerte.


Las novelas de Franzen, como las grandes novelas, no va de nada. Franzen nos coloca en un entorno geográfico y temporal, y tras  dotar de espíritu vital a sus protagonistas, los deja evolucionar ante nuestros ojos. Leyendo su novela y viviendo junto a sus protagonistas durante 800 páginas, además de disfrutar su muy agradable estilo, nos hacemos más sabios.


Sabios porque leer una novela ambiciosa y perfectamente acabada es lo más cerca que estaremos de vivir vidas que no son las nuestras.


Hay algo de Dostoievski en la capacidad de Franzen de plasmar sobre el papel la introspección de sus personajes.


Franzen nos mete en la vida de los Berglund, a ratos desagradable, a ratos incómoda, siempre interesante.

Cartago, Joyce Carol Oates

Las novelas de Joyce Carol Oates me dejan un poco frío. Son como folletines. Folletines del siglo XXI, muy bien escritos, pero solo folletines.

Leyendo sus novelas, apenas tengo la sensación de trascender un relato ficticio para tomar contacto, de manera iluminadora, con alguna parcela de la realidad de interés. Si una novela no proporciona ese contacto, aparte de la pura diversión, que puede llegar a ser tan grande como necesaria y liberadora, no vale la pena.

En el caso de Carthage, apenas se consigue esa trascendencia. Acaso, y de manera no suficientemente intensa, esa parcela de realidad con la que conectamos sería la ocupada por los excombatientes de las guerras norteamericanas de principios del siglo XXI cuando vuelven a casa: su destrucción como seres humanos normales, caso de existir algo parecido a seres humanos normales, para convertirse en restos de un naufragio a la deriva, anclados, eso si, de por vida, a medicación y psicoterapia.

No veo por ningún lado esa supuesta candidatura al novel de Oates. Buena escritora, sin duda. Prolífica y con recorrido. Como no. Valiente para abordar temas difíciles. Por supuesto. Pero quizá haga falta algo más. Ese algo que, por poner solo un ejemplo, derrocha su casi coetaneo Roth.

domingo, 14 de febrero de 2016

Las correcciones, Jonathan Franzen

 

Alfred, jubilado, con parkinson, dominante e insatisfecho.


Enid, su esposa, a la que la envidia y su obsesión por las apariencias la hacen muy infeliz.


Gary, el hijo mayor, enredado en un matrimonio tóxico con Caroline y en una paternidad no menos tóxica con Jonah, Caleb y Aaaron, disfrutando de dinero, prestigio y posición. Su deseo de dominio y su odio le amargan la existencia.


Nadine, la hija mediana, cocinera de éxito, aunque su inestabilidad afectiva la hace ir a la deriva. Pese a ello, es el único núcleo estabilizador de la familia.


Chip, inmaduro, aventurero, inconstante, adorado por su padre e incomprendido por el resto de la familia.


Estos son los personajes.


Y el tema? La obsesión por las correcciones domina, pero hay algo más. Quizá el sentimiento de fracaso y un cierto nihilismo rodeado de éxito profesional y financiero.


Y tristeza, mucha tristeza. Y un estilo narrativo, divertido y ágil. Y un sentido del humor muy irónico. Mejor que irónico, mordaz.


Lúcida y dramática aproximación al Parkinson. Es inevitable sufrir con Alfred ese viaje hacia la nada.


Y por aquí y por allá, elementos propios de norteamérica: la dispersión familiar, la dificultad para afrontar jubilaciones y gastos médicos, adicciones, el vecindario y su importancia, al vida en las flatcities, la correccion politica,...


Novela grande, grande, grande..