Parece una novela de Simenon. A la historia le ocurre lo mismo que a los caracoles en el agua caliente. Poco a poco, la historia va avanzando. No te das cuenta y, de repente, se ha planteado una situación bien interesante.
Los Mouret llevan una plácida vida burguesa en una ciudad de provincias. El padre Faujas llega de París y se aloja, temporalmente, en la segunda planta de la vivienda de los Mouret.
A partir de aquí, de manera progresiva, Marthe, esposa de Mouret, incubará una fiebre religiosa fanática y una querencia enfermiza por Faujas.
Su pasión no satisfecha la llevará a la locura. Mientras, Mouret, desplazado y ninguneado, va cayendo en la depresión.
Todo podría quedar aquí si no fuera por la infinita malevolencia humana. Poco a poco, Mouret se convertirá en chivo expiatorio de la ciudad y sobre él recaerán las más increíbles e injustificadas acusaciones hasta que, al fin, pierda la razón como su esposa.
Al fondo, la lucha política en la pequeña ciudad de provincias. Bonapartistas, realistas y republicanos se disputan el favor de los ciudadanos. Faujas se va apoderando del mundo de Mouret. Si fuera una novela de Simennon, Mouret acabaría asesinando a Faujas.
La conquista de Plassans resulta ser una novela asombrosamente moderna en su planteamiento. Además, con un desenlace sorprendente y dramático.
Buena lectura.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
viernes, 21 de septiembre de 2018
La señora Fletcher, Tom Perrotta
Novelita ligera y contemporánea, para cambiar un poco...
Plantea ideas/temas interesantes: identidad, genero, soledad...
¿Es corrección política, moda para atraer lectores o interés sincero?
Lectura ágil, aunque el autor utiliza múltiples puntos de vista y la alternancia entre ellos no está bien conseguida.
Eve, recién separada y con un hijo a punto de ir a la Universidad. Brendan, el hijo, desubicado, de fiesta en fiesta, no encuentra su sitio en el campus. Amanda, subalterna de Eve en un centro de mayores, busca una relación que la estabilice. Margo, profesora de la universidad local, transexual, disfruta de su nueva feminidad.
En torno a estos personajes y a alguno más, se desarrolla una historia de relaciones, miedos, inseguridades y deseos.
Y sobre todo, dificultad para encontrar un lugar en el mundo.
Plantea ideas/temas interesantes: identidad, genero, soledad...
¿Es corrección política, moda para atraer lectores o interés sincero?
Lectura ágil, aunque el autor utiliza múltiples puntos de vista y la alternancia entre ellos no está bien conseguida.
Eve, recién separada y con un hijo a punto de ir a la Universidad. Brendan, el hijo, desubicado, de fiesta en fiesta, no encuentra su sitio en el campus. Amanda, subalterna de Eve en un centro de mayores, busca una relación que la estabilice. Margo, profesora de la universidad local, transexual, disfruta de su nueva feminidad.
En torno a estos personajes y a alguno más, se desarrolla una historia de relaciones, miedos, inseguridades y deseos.
Y sobre todo, dificultad para encontrar un lugar en el mundo.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
El vientre de París, Emile Zola
Buena novela para percibir los rasgos principales del naturalismo.
Uno de ellos es la frecuente presencia de un elemento colectivo e inanimado como personaje principal alrededor del cual pululan el resto de personajes
Aquí el mercado. En otras novelas, la mina, el burdel o la taberna.
Otro es el feísmo. Se puede llamar así a la falta de escrúpulos a la hora de retratar o describir lo desagradable, siempre y cuando lo feo, lo apestoso, lo triste, lo sórdido, sea relevante para la narración.
Florent acaba de tornar, huido de la Cayena, tras ser desterrado por participar en las revueltas de diciembre de 1951, posteriores al golpe de estado de Napoleón III que acabó con la segunda república francesa y prolongará su Segundo Imperio hasta de derrota de Sedán, en 1970, que dará lugar a la Tercera República.
Florent se alojará en casa de su querido hermanastro Quenu, casado con la bella Lisa. Florent no se adaptará al mundo pequeño burgués de su familia y, poco a poco, irá derivando hacia el radicalismo y comprometiéndose con un complot contra Napoleón III.
Mientras tanto, un montón de personajes, articulados en torno al gran mercado central de Les Halles, joya arquitectónica del momento, nos proporcionarán una visión cercana de la vida en el Paris de los pequeños comerciantes.
Las constantes descripciones de verduras, aves, quesos o pescados son a veces sugerentes y a veces cansinas.
Uno de los puntos fuertes de la novela es la contraposición entre el punto de vista burgués de la bella Lisa y el punto de vista inconformista y revolucionario de Florent. Lisa solo quiere trabajar, ahorrar y progresar. Lisa cree que cuestionar el orden establecido es peligroso y propio de vagos y maleantes. En cambio, Florent piensa que es necesario derribar la dictadura de Napoleon III y que es necesario asumir riesgos. Florent cree que el que vive feliz y progresa es un desalmado.
A veces parece que los personajes se comportan de manera demasiado estereotípica: las vendedoras del mercado hablan, alcahuetean y malmeten. En cambio, los hombres se reúnen, beben, discuten y conspiran.
Uno de ellos es la frecuente presencia de un elemento colectivo e inanimado como personaje principal alrededor del cual pululan el resto de personajes
Aquí el mercado. En otras novelas, la mina, el burdel o la taberna.
Otro es el feísmo. Se puede llamar así a la falta de escrúpulos a la hora de retratar o describir lo desagradable, siempre y cuando lo feo, lo apestoso, lo triste, lo sórdido, sea relevante para la narración.
Florent acaba de tornar, huido de la Cayena, tras ser desterrado por participar en las revueltas de diciembre de 1951, posteriores al golpe de estado de Napoleón III que acabó con la segunda república francesa y prolongará su Segundo Imperio hasta de derrota de Sedán, en 1970, que dará lugar a la Tercera República.
Florent se alojará en casa de su querido hermanastro Quenu, casado con la bella Lisa. Florent no se adaptará al mundo pequeño burgués de su familia y, poco a poco, irá derivando hacia el radicalismo y comprometiéndose con un complot contra Napoleón III.
Mientras tanto, un montón de personajes, articulados en torno al gran mercado central de Les Halles, joya arquitectónica del momento, nos proporcionarán una visión cercana de la vida en el Paris de los pequeños comerciantes.
Las constantes descripciones de verduras, aves, quesos o pescados son a veces sugerentes y a veces cansinas.
Uno de los puntos fuertes de la novela es la contraposición entre el punto de vista burgués de la bella Lisa y el punto de vista inconformista y revolucionario de Florent. Lisa solo quiere trabajar, ahorrar y progresar. Lisa cree que cuestionar el orden establecido es peligroso y propio de vagos y maleantes. En cambio, Florent piensa que es necesario derribar la dictadura de Napoleon III y que es necesario asumir riesgos. Florent cree que el que vive feliz y progresa es un desalmado.
A veces parece que los personajes se comportan de manera demasiado estereotípica: las vendedoras del mercado hablan, alcahuetean y malmeten. En cambio, los hombres se reúnen, beben, discuten y conspiran.
sábado, 1 de septiembre de 2018
La jauría, Emile Zola
Ya he escrito acerca de Zola y el naturalismo, aquí. Esta es la segunda novela del ciclo de los Rougon-Macquart.
Aristide Saccard es un próspero negociante llegado de la Provenza a París. Tan grande es su ambición como pequeños sus escrúpulos.
Su indisimulada intención es hacerse indecentemente rico especulando con terrenos y viviendas en el caos generado por la expansión experimentada en París a lo largo de el último tercio del sXIX.
Aristide se acaba de casar con Renné, bella, rica y joven, con el objetivo de consolidar sus fortuna. Además, tenemos a Maxime, joven apuesto, hijo del primer matrimonio de Aristide y, por tanto, hermanastro de Renne.
La novela se articula alrededor de dos ejes. El primero la relación de atracción, enfermiza, recíproca y equívoca, entre Renné y Maxime.
El segundo, las trapisondas de Saccard, para acumular y gastar dinero a manos llenas.
Al fondo del cuadro, la vida cínica y depravada de Renné y Maxime, dos hermosos animalillos, sin apenas conciencia ni remordimientos, recorriendo, solos o en compañía de sus amigotes, los tugurios de París, los bosques de Boulogne o las riveras del Sena.
Y más al fondo, la desaforada corrupción del sistema político, periodístico y financiero de la época.
Buena lectura para aquellos que parecen creer que la corrupción es un mal casi exclusivo de nuestra época y de nuestro país.
Otro elemento de interés, casi siempre presente en las novelas de Zola, es la tensión sexual, solo insinuada y siempre con palabras equívocas. tanto, que al lector de principios del sXXI, acostumbrado a la crudeza del lenguaje de nuestros días, le cuesta determinar con exactitud qué es lo que está ocurriendo.
Gran novela.
Aristide Saccard es un próspero negociante llegado de la Provenza a París. Tan grande es su ambición como pequeños sus escrúpulos.
Su indisimulada intención es hacerse indecentemente rico especulando con terrenos y viviendas en el caos generado por la expansión experimentada en París a lo largo de el último tercio del sXIX.
Aristide se acaba de casar con Renné, bella, rica y joven, con el objetivo de consolidar sus fortuna. Además, tenemos a Maxime, joven apuesto, hijo del primer matrimonio de Aristide y, por tanto, hermanastro de Renne.
La novela se articula alrededor de dos ejes. El primero la relación de atracción, enfermiza, recíproca y equívoca, entre Renné y Maxime.
El segundo, las trapisondas de Saccard, para acumular y gastar dinero a manos llenas.
Al fondo del cuadro, la vida cínica y depravada de Renné y Maxime, dos hermosos animalillos, sin apenas conciencia ni remordimientos, recorriendo, solos o en compañía de sus amigotes, los tugurios de París, los bosques de Boulogne o las riveras del Sena.
Y más al fondo, la desaforada corrupción del sistema político, periodístico y financiero de la época.
Buena lectura para aquellos que parecen creer que la corrupción es un mal casi exclusivo de nuestra época y de nuestro país.
Otro elemento de interés, casi siempre presente en las novelas de Zola, es la tensión sexual, solo insinuada y siempre con palabras equívocas. tanto, que al lector de principios del sXXI, acostumbrado a la crudeza del lenguaje de nuestros días, le cuesta determinar con exactitud qué es lo que está ocurriendo.
Gran novela.
sábado, 25 de agosto de 2018
El mapa y el territorio, Michel Houellebecq
Sin duda, el verano 2018 será el verano de Houellebecq. Y el de la puta apendicitis.
Penúltima novela de Houellebecq. Tan divertido y sugerente as usual.
Hay alguna diferencia interesante respecto a anteriores novelas. Por ejemplo, la aparición de un tema que antes no había sido tocado: la creación artística.
Y es que el protagonista de la novela es un artista plástico de nombre Jed Martin, al que seguiremos a lo largo de su carrera y sus vicisitudes amorosas.
Otra diferencia importante es la ausencia casi total de escenas sexuales a lo largo de la narración. Parece que Martin sublima sus impulsos mediante la creación.
Una novela tan desbordante de temas de interés como de emociones. Desde el arte, el capitalismo, la muerte, el territorio y su relación con los seres humanos o la soledad, hasta la ironía, el sarcasmo, la violencia, la piedad, la amistad o el amor.
Y una inusual capacidad para reírse del propio escritor. De hecho, el propio Michel Houellebecq aparece como personaje secundario en la novela satirizado y ridiculizado con furia.
Y por si lo anterior fuera poco, un brutal giro argumental, asesinato incluido, y una pequeña novela policial incluida dentro de la gran novela.
Penúltima novela de Houellebecq. Tan divertido y sugerente as usual.
Hay alguna diferencia interesante respecto a anteriores novelas. Por ejemplo, la aparición de un tema que antes no había sido tocado: la creación artística.
Y es que el protagonista de la novela es un artista plástico de nombre Jed Martin, al que seguiremos a lo largo de su carrera y sus vicisitudes amorosas.
Otra diferencia importante es la ausencia casi total de escenas sexuales a lo largo de la narración. Parece que Martin sublima sus impulsos mediante la creación.
Una novela tan desbordante de temas de interés como de emociones. Desde el arte, el capitalismo, la muerte, el territorio y su relación con los seres humanos o la soledad, hasta la ironía, el sarcasmo, la violencia, la piedad, la amistad o el amor.
Y una inusual capacidad para reírse del propio escritor. De hecho, el propio Michel Houellebecq aparece como personaje secundario en la novela satirizado y ridiculizado con furia.
Y por si lo anterior fuera poco, un brutal giro argumental, asesinato incluido, y una pequeña novela policial incluida dentro de la gran novela.
viernes, 17 de agosto de 2018
La posibilidad de una isla, Michel Houellebecq
La sexualidad, el amor y la muerte, como siempre en las novelas de Houellebecq, dominando la narración.
Y una estructura narrativa original y atrevida. La novela está construida en torno a las entradas de los diarios vitales de Daniel1, Daniel24 y Daniel25, separados entre si por un par de milenios.
Y es que, en cierto modo, estamos ante una novela de ciencia ficción.
El progreso tecnológico del ser humano a lo largo del siglo XXI ha sido tal que, en algún momento, se ha conseguido, de manera más o menos rutinaria, la transferencia del contenido mental de una persona a un cuerpo creado a su imagen y semejanza. De esta manera, cuando el proceso de envejecimiento se hace suficientemente penoso, se crea un clon del sujeto, apenas veinteañero, al que se copia el contenido mental del sujeto envejecido. En otras palabras, el ser humano ha superado la única barrera que le quedaba por traspasar: la de la inmortalidad.
Por lo demás, el futuro en el que viven Daniel24 y Daniel25 es extraño y distópico. Lleno de vacío. ¡Que gran contrasentido!
A la novela quizá le sobren páginas. El relato de la relación de Daniel1 con los Elohim se hace un poco largo.
A cambio, el genio de Houellebecq brilla a lo largo de la novela. Por ejemplo, en la elección del Cabo de Gata y de Lanzarote como escenarios principales de la novela y en la descripción de sus paisajes. Por ejemplo, en el peregrinaje final de Daniel25 a través del gran vacío. Por ejemplo, en la tremendamente emotiva descripción de la relación entre Fox, el perro de Daniel, y su dueño. O entre los diferentes Daniel-es y los diferentes Fox-es. Por ejemplo, en la abundancia de reflexiones coladas por el autor a lo largo de la narración. Interesantes, la mayoría. Cínicas, muchas. Epatantes, casi todas.
Sin duda, hay que leer a Houellebecq.
Y una estructura narrativa original y atrevida. La novela está construida en torno a las entradas de los diarios vitales de Daniel1, Daniel24 y Daniel25, separados entre si por un par de milenios.
Y es que, en cierto modo, estamos ante una novela de ciencia ficción.
El progreso tecnológico del ser humano a lo largo del siglo XXI ha sido tal que, en algún momento, se ha conseguido, de manera más o menos rutinaria, la transferencia del contenido mental de una persona a un cuerpo creado a su imagen y semejanza. De esta manera, cuando el proceso de envejecimiento se hace suficientemente penoso, se crea un clon del sujeto, apenas veinteañero, al que se copia el contenido mental del sujeto envejecido. En otras palabras, el ser humano ha superado la única barrera que le quedaba por traspasar: la de la inmortalidad.
Por lo demás, el futuro en el que viven Daniel24 y Daniel25 es extraño y distópico. Lleno de vacío. ¡Que gran contrasentido!
A la novela quizá le sobren páginas. El relato de la relación de Daniel1 con los Elohim se hace un poco largo.
A cambio, el genio de Houellebecq brilla a lo largo de la novela. Por ejemplo, en la elección del Cabo de Gata y de Lanzarote como escenarios principales de la novela y en la descripción de sus paisajes. Por ejemplo, en el peregrinaje final de Daniel25 a través del gran vacío. Por ejemplo, en la tremendamente emotiva descripción de la relación entre Fox, el perro de Daniel, y su dueño. O entre los diferentes Daniel-es y los diferentes Fox-es. Por ejemplo, en la abundancia de reflexiones coladas por el autor a lo largo de la narración. Interesantes, la mayoría. Cínicas, muchas. Epatantes, casi todas.
Sin duda, hay que leer a Houellebecq.
jueves, 2 de agosto de 2018
Plataforma, Michel Houellebecq
Las novelas anteriores de Houellebecq se pueden entender como algo parecido una simulación. Es decir, el autor define a sus protagonistas y el escenario en el que se mueven y, después, les da vida. Ocurren cosas, pero no es lo importante. En cierto modo, son historias sin principio ni final.
Plataforma es diferente. Además, es la más floja hasta el momento.
Estamos ante una historia clásica, en el sentido de aquello tan antiguo de planteamiento, nudo y desenlace. Michel es un triste funcionario del Ministerio de Cultura que, en torno a la cuarentena, deja pasar la vida sin pena ni gloria. No friends. No wife. No children. No pets. No girlfriend.
De manera inesperada y repentia, el padre de Michel muere y Michel queda un poco desubicado. Decide tomar vacaciones y hacer un viaje. Sin objetivo claro... acaba en Tailandia.
Allí pasan los días, esquivando a sus compañeros de viaje, bebiendo cócteles y visitando lupanares. Todo ello sin entusiasmo ninguno y en medio de la tristeza y la desgana habituales en los personajes de Houellebecq.
Una vez en París decide a llamar a Valerie, una de las compañeras del viaje, por la que se sintió atraído, en cierto modo, aunque no se atrevió a intentar ningún acercamiento. Aquí en París las cosas funcionan. Michel y Valerie se enredan en una historia tan apasionada como gratificante para ambos.
Hasta aquí nada del otro mundo. Pero resulta que Valerie es ejecutiva de una empresa de servicios turísticos que está intentando reflotar una docena de complejos hoteleros repartidos por todo el mundo. Y Michel, tan libertino como amoral, propone reorientarlos como santuarios de relax sensual. Obviamente, tras este eufemismo se esconde el turismo sexual.
Hasta aquí, planteamiento y nudo. Del desenlace nada contaré. Sí puedo decir que pocas veces un giro argumental en una novela me ha provocado un impacto tan grande como este.
En general, creo que la novela flojea por varios motivos. El abuso de las descripciones sexuales explícitas es uno de ellos. El argumento no da de si demasiado, es otro.
Y donde Houellebecq brilla, como siempre, es en la creación de sus personajes perdidos, desorientados, neuróticos y frustrados. Tan humanos en sus ansias y preocupaciones y tan deshumanizados en sus modos de vida.






