miércoles, 24 de julio de 2019

Come prima, Alfred

Bonita historia de reconciliación familiar en la Italia posterior a la 2ª guerra mundial.

Pero lo realmente valioso de esta novela gráfica es su parte gráfico: la expresividad de su dibujo y la maravillosa paleta cromática utilizada por el autor.

Imposible conseguir algo más mediterráneo y más evocador.

viernes, 12 de julio de 2019

Voces de Chernobil, Svetlana Alexiévich

Hace un tiempo leí Los muchachos de zinc, de la recientemente nobelizada Alexiévich.

Me remito a lo que escribí en aquel momento acerca del singular camino elegido por la periodista bielorusa para abordar la realidad.

En aquel caso Afganistán. En este caso Chernobil. Igual de interesante. Igual de emotivo. Igual de impactante.

En relación a Chernobil, tan de moda ahora por la serie homónima, llama la atención que algunos puntos de vista, a mi juicio sorprendentes, son expresados con reiteración por los protagonistas.

Por ejemplo, su convencimiento de pertenecer a un gran país, un gran país que saldría victorioso, como  siempre lo había hecho.

Por ejemplo su orgullo y su compromiso con el estado soviético. No con Rusia, sino con el comunismo y con el estado soviético.

Por ejemplo su estrecha vinculación con la tierra, el paso de las estaciones, los animales y las plantas y, por supuesto, los muertos.

sábado, 6 de julio de 2019

Las hermanas Lacroix, Georges Simenon

Otra novela de Simenon. Otro vistazo a la Francia profunda. Otro microscopio apuntando a una ciudad de provincias a mitad del pasado siglo.

Otro minucioso retrato de las mezquindades más humanas.

Las hermanas Lacroix, esposa y cuñada, arrinconarán y robarán todo espacio vital, en lo físico y en lo psicológico al hombre de la casa, hasta que éste tomé una determinación irreversible.

Entre tanto, la segunda generación de los Lacroix vive ajena a todo, entre la indiferencia y el misticismo.

lunes, 1 de julio de 2019

Kafka, Robert Crumb

Novela gráfica con ilustración de uno de los grandes dibujantes del cómic underground.

Kafka, son seguridad, fue un tipo difícil.

Estamos ante una aproximación a la vida del genio checo, a sus demonios interiores y a la relación entre estos y sus principales obras.

Todo con un estilo de lo más personal, pero no especialmente de mi agrado.

domingo, 30 de junio de 2019

Fin (Mi lucha: 6), Karl Ove Knausgard

Por fin llegó Fin. Por fin los de Anagrama se han dignado a publicar la sexta y última entrega de Mi Lucha. Las anteriores están reseñadas aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

Ya he escrito bastante sobre Knausgard y su lucha.

Primero repasaré los puntos débiles de esta sexta entrega.

En este sexto volumen, con más de 1000 páginas, sobra algún centenar de ellas. Los interminables excursos acerca de Hitler, o el apocalipsis, o la identidad, me han parecido infumables.

Además, gran parte de la novela se dedica a detallar los pormenores de los esfuerzos del autor por mantener la integridad de su obra a la vez que evita ofender o molestar a todas y cada una de las personas que aprecen como personajes en alguno de los 6 volúmenes, desde su pareja y su ex-pareja a familiares y amigos. Resulta un poco pesado.

Ahora, a por los puntos fuertes, que son de peso.

Los temas de Knausgard son los de siempre: la escritura, la soledad, la naturaleza, la paternidad... En este volumen se añade un especial interés por la familia y su capacidad para proporcionar identidad y servir de punto fijo en torno a al cual la vida pivota.

Como siempre, entre la banalidad y el hiperrealismo, desde un personalísimo punto de vista, entre la libertad absoluta y la la irresponsabilidad o el egoísmo patológico.

Sin duda, por resumir, Mi lucha ha resultado ser una de mis lecturas absolutamente imprescindibles. No del año o del lustro, sino de toda mi vida.

lunes, 17 de junio de 2019

Agosto de 1914, Alekxandr Solzhenitsyn

Otra novela del nobel Solzhenitsyn. Agosto 1914 es el inicio de una trilogía que comienza con la primera guerra mundial, continua con la revolución bolchevique y finaliza con la guerra civil rusa.

Lamentablemente, la 2ª y la 3ª parte de la trilogía son difíciles de encontrar en español, así que me contentaré con la 1ª.

Agosto 1914 es una novela bélica de principio a fin. Tanto que, en ocasiones, su autor parece albergar un interés más documental que literario.

La guerra acaba de comenzar y los ejercitos rusos penetran en Prusia oriental con intención de sorprender y derrotar con rapidez a los ejércitos alemanes.  Aunque las fuerzas movilizadas son muchas, la ineficacia y poca pericia técnica del ejercito ruso, especialmente en lo concerniente a comunicaciones, lo conducirá a una derrota rápida, primero en Tannenberg y después en los lagos Masurianos.

Dado los gigantescos espacios que abarca el frente, la dificultad de los transportes de tropas y de aprovisionamiento, y de las comunicaciones, el alto mando ruso no conoce con precisión la situación de dicho frente. Y allí será enviado un alto oficial del estado mayor, Vorotyntsev, con ordenes de recorrer el frente, entrevistarse con los oficiales al mando de los diferentes agrupamientos de tropas y transmitir una imagen fiel de lo que acontece en el frente al gran duque Nicolás, comandante supremo de las tropas rusas.

Pero la novela deambula por los meandros del del frente, acompañando a los oficiales, y también a las tropas, en su día a día, desde lo más prosaico, la búsqueda de alimentos y agua, a lo más épico, las acciones bélicas. Éstas son llevadas a cabo, a menudo, en medio de un sorprendente desconocimiento de lo que está ocurriendo alrededor y de lo que cada pequeño o gran combate  supondrá  para el destino final de la batalla y de la guerra.

No está de más mencionar que estamos hablando de casi 400.000 hombres movilizados en un frente de más de 200 km.

La novela es interesante, y despierta el interés pos su continuación.

martes, 11 de junio de 2019

Un día en la vida de Iván Denisovich, Aleksandr Solzhenitsyn

Solzhenitsyn, nobelizado en 1970, es uno de los grandes escritores soviéticos. Grande en Rusia y, sobretodo, grande en occidente.

Es uno de esos ejemplos en los que resulta difícil separar el mérito puramente literario del mérito cívico, político o democrático.

Y es que Solzhenitsyn, tras pasar por algún campo de trabajo después de la segunda guerra mundial, fue el primer escritor ruso en dar a conocer, en toda su criminal plenitud, los horrores del gulag. Como consecuencia de ello fue perseguido y desterrado. Posteriormente, paso por EEUU y volvió a Rusia.

Esta su primera novela y en ella intenta retratar, de un modo alejado de lo morboso, casi ligero, la vida en un campo de trabajo.

Hay que tener en cuneta que otras grandes obras acerca del gulag o los campos nazis, como las de Primo Levi o las de Jorge Semprún, todavía no habían sido publicadas o eran apenas conocidas. Por ello, el impacto de Un día en la vida... fue muy grande.

Y todavía mayor lo sería el de Archipiélago gulag.

En cuanto a la obra en si misma, su mayor valor, probablemente reside en su carácter casi documental y en el intento intensamente desdramatizador llevado a cabo por Solzhenitsyn.

En medio de penurias inimaginables, Shukhov, alter ego del autor, mantiene su dignidad  a salvo, a costa de un notable esfuerzo de la voluntad.